Ser madre es difícil, no te preocupes




Traigo conmigo apoyo y consuelo para todas las madres que se sienten derrotadas y desengañadas por la maternidad. Sí, ser madre es difícil, no te preocupes, no sientas vergüenza ni miedo al sentirlo.

Ser madre no es fácil para nadie, pero para algunas puede llegar a ser más complicado de lo que nos pensamos. Todas tenemos la oportunidad y el derecho de expresarnos como deseemos. La maternidad no tiene sólo una versión y no se vive de una manera exclusivamente.

Maternidades hay muchas. Todas han de respetarse y entenderse. Tener momentos en los que expresarse de forma negativa, para desahogarse o expresarse, es magnífico. 
Nada es perfecto

Estamos acostumbradas a sólo ver la parte buena de todo, pocas veces hacemos el esfuerzo de ver el lado menos bonito. Y cuando mostramos, siempre tendemos a enseñar lo mejor de lo mejor. Eso creo que nos hace olvidarnos de que nada es perfecto y de que no tenemos la obligación de hacer ver todo maravilloso no siendo así.

Lo bueno de mostrar la otra cara de la moneda, es que se da lugar a una maternidad real. Esto nos sirve como aceptación de la situación (dejándonos de engañar), como normalización (entendemos que es normal y dejamos de excusarnos), entablamos amistad con nuestras emociones (entendemos y escuchamos a nuestro yo interno), empatizamos con otras madres (que creen que son las únicas que pasan por esto).

Es genial sentirse cansada, harta y descolocada y decirlo. La sinceridad cambia el efecto de nuestras palabras. Si decimos lo que hay de verdad, tiene más valor aunque sea algo negativo. 

El derecho a sentirse mal

Yo misma estoy muy a favor de olvidar a ratos y de enfocarme en lo positivo para no hundirme. Pero lo correcto es entrar en un equilibrio, que permita ver los dos bandos. Ser consciente de lo bueno y disfrutarlo y ser consciente de lo "malo, o digamos menos bueno" para sobrellevar las dificultades y aceptar que no siempre será lo que queramos y que sentirse así es normal.

Lo que no es normal es estar obligada a estar siempre bien. Podemos sentirnos mal y no pasa nada. Negar los sentimientos, nos lleva a depresiones y a ansiedad. Si yo hubiese sido libre desde siempre a sentir y a expresar lo que tuviese en mis adentros sin que nadie me reprimiese, probablemente, hoy sería una persona más feliz y con menos carga emocional.

Me encantan las madres cuando cuentan lo bonita que es su maternidad, y aprecio a las madres valientes que se atreven a contar lo crudo de su maternidad, sin miedos, sin preocupación del qué dirán. Y adoro su iniciativa, porque están normalizando y tranquilizando a millones de madres que pasan por lo mismo. Porque libremente exponen una realidad que necesita ser compartida y expuesta ante la gente.

Ser madre, no es fácil, para mí, la maternidad es dulce y amarga a la vez. Posiblemente el batacazo habría sido menos fuerte si no hubiese idealizado tanto la maternidad.

Tenemos otros ejemplos cotidianos 

Esto también ocurre en las relaciones amorosas. Desde pequeña te pintan que todo es de color de rosa, que si el principe azul, que si fueron felices y comieron perdices, que si es una vida idílica, etc. Cuando ya tienes al susodicho, no sabes si te ha salido rana, si eres incompatible con el género masculino o si tienes mala suerte. 

Nadie te cuenta que puedes coincidir con un hombre influenciado por el machismo, que convivir no es lo mismo que ver a la pareja a ratos, la relación puede no ser para siempre, que se puede sentir desengañada o sufrir infelidad o infelicidad, que vivir juntos es como volver a conocerse de nuevo porque vemos aspectos diferentes que no esperábamos, descubrimos defectos con los que tenemos que lidiar, tenemos que entender, respetar y ser tolerantes y no siempre se recibe lo que se da. 

Maternidad real 1 - maternidad perfecta 0

Con mis dosis de realismo, me cargo al perfeccionismo de la visión errónea que se quiere promocionar. La maternidad está llena de altibajos, hoy puede ser estupenda y mañana horrible. Puedes llorar, sentirte fatal, ver lo que te hace sufrir y analizarlo, reconocer lo que sucede, aceptarlo y asimilarlo como normal. La vida no es perfecta y el mundo sigue. 

¿Has podido expresar tu malestar como madre?

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La necesidad de restaurantes y cafeterias kid friendly




Antes de ser madre, iba a todas partes, y cuando estaba en cafeterías o restaurantes, me quedaba mucho rato sentada, comiéndome un helado, bebiéndome un zumo de naranja o comiéndome una hamburguesa, por ejemplo. No solamente porque antes era una tardona comiendo, me costaba mucho terminarme el plato jajajaja sino porque casi siempre iba acompañada, en estos lugares, como más se disfruta es en buena compañía.

Con lo que hablo yo, que no me callo ni debajo del agua, que no se me acaban las palabras, siempre tengo temas, pues me quedaba horas y horas charlando. Siempre que hablo con alguien se me hace corto el tiempo, y al poquito ya es hora de que nos tengamos que ir o de que cierren xD parece algo muy guay, porque eso significa que no me aburro, y que se hace muy entretenido charlar, pero duele un poco en el corazoncito, que esos ratillos se hagan taan cortos.

Después de ser madre, dejé de ir a sitios públicos, porque no había manera racional de poder estar allí sin causar un escándalo, y sin que todos se me queden mirando como si estuviese montando un circo. Vino el primer hijo, y se me quitaron las ganas de salir por la puerta. Era un niño muy demandante, y tenía rabietas a mil, me quitaba la poca energía que me quedaba, y prefería estar en casa. Con el segundo hijo, supe que si se me hacía cuesta arriba salir tras ser madre era por el carácter del mayor, ya que mi mediana era una maravilla. 

No hay casi sitios pensados para ir con niños

Salir con un terremoto + un bebé = no puedo salir, y prefiero quedarme en casa hasta que las cosas se estabilicen y pueda pasear con tranquilidad. Eso tardó en llegar, hasta que mi hijo tuvo 3 y pico. Pero lo que me di cuenta en esas experiencias de salidas caóticas con niños, es que parte era porque mi hijo era complicadillo, pero que también, las cafeterías y los restaurantes no piensan en los hijos de la clientela.

Entiendo que los que van a interesarse y a pagar principalmente son adultos, y que tienen que ir dirigidos a ésos. Pero, oiga, que una gran parte de la población tiene hijos, no tiene con quién dejarlos para pasar el día fuera de casa, y además, muchos tampoco quieren dejarlos con nadie ni con niñera si fuese preciso, porque la cuestión es estar juntos en familia.

Los hijos, sean bebés o niños, necesitan jugar, moverse, divertirse. No puede ser que los adultos lleguemos a estos sitios, nos sentemos, comamos, y hablemos sin parar, y que los peques tengan que estar sentados, quietos, callados, esperando a que los padres se cansen y vayan a casa para que al menos puedan jugar con los juguetes.

Me acuerdo de cuando yo iba a bares y a restaurantes con mis padres, y era un total aburrimiento. Se me hacía tan tan pesado, que siempre imploraba que por favor no me llevasen con ellos, que prefería quedarme en casa o con quien fuera antes de ir allí. Las veces que no me libraba y que tenía que ir, se hacían más aceptables porque mi hermana venía conmigo, o porque se apuntaba un hijo de un amigo de mis padres. Lo que yo hacía siempre, estuviera con más niños o no, era mezclar líquidos. 
Cogía un vaso ponía agua, vinagre, aceite, sal, azúcar.... de todo. Y me inventaba experimentos. Mis padres no podían ni mirar del asco que les producía y se daban cuenta tarde porque se ponían a hablar. A mí me regañaban mucho, pero no podía quedarme mirando por la ventana ni con la mirada hacia el techo, eso es impensable, algo tenía que hacer, y a falta de juego, jugaba con lo que había en la mesa.
Un rincón de juegos para niños es muy necesario

Siendo madre mi único lugar frecuentado es el parque. A cafeterías y a restaurantes no vamos mucho porque los niños se aburren muchísimo, y no tenemos ganas de escuchar  el ¿falta mucho? ni la queja de que se quieren ir o de que hubieran preferido ir al parque. Esta situación evita que vayamos a estos sitios, igual que le pasará a muchas más familias. Y es una pena, porque se pierden clientes, y por otra parte, porque las familias se abstienen que acudir a cafeterías y a restaurantes por este dilema.

¿Qué madre no ha buscado en Internet restaurantes y cafeterías kid friendly? He de decir, que para mi gusto, todavía hay muy pocas. Pero las que hay son difíciles de localizar, no se sabe dónde están ni se conocen con facilidad. Algunas webs están dedicadas a planes con niños y lugares recomendados para ir en familia. Me produce alegría saber que muchos de quienes emprenden, están pensando en los niños, pero ese esfuerzo puede ser muy escaso, aunque cualquier esfuerzo se agradece, como actividades para pintar y escribir como en el restaurante Ginos, y otros dedican un espacio para que jueguen, pero hay un gran inconveniente, y es que o bien el espacio es tan pequeño que no caben tantos, o que los juegos van más dirigidos a bebés que a niños. Y entonces entramos en eso de ¿si yo no tengo un bebé, ya no puede jugar? sólo es recomendable para quien tiene bebé, para el que tiene niño que se olvide.

Y algunos juegos, que también se encuentran en supermercados y en zapaterías, no me gustan. Poner dibujos o vídeojuegos, no es una opción. Sé que es lo más económico y sencillo, pero los niños a parte de que se aburren de estar ante las pantallas mucho rato porque lo que necesitan son juegos de movimiento y que les permitan socializar con los demás niños, muchos padres no queremos que nuestros hijos sean entretenidos con pantallas. 

Ideas para incluir en restaurantes y cafeterías que quieran ser kid friendly

  • Lo ideal sería un espacio pensado para una cantidad calculada según los adultos que suelen ir, y que los juguetes fuesen bien de juego simbólico, que así pueden jugar muchos juntos con pocas cosas, pero recomiendo que fuesen de madera para que duren y resistan a los golpes de los peques. 
  • La inversión que más se hace y gusta mucho a los niños, son los parques de bolas ( a veces sin bolas). Pero que fuesen lo más completos posibles y tuviesen hasta dos o tres plantas para aprovechar el espacio de alto. Que podemos encontrar en restaurantes de comida rápida, y en Muerde la pasta.
  • Poner una mesa alargada o varias mesas, para jugar a juegos de mesa, individuales para jugar con puzles, y juegos en grupo para que jueguen más de un niño juntos, lo que favorece las relaciones entre niños desconocidos. Donde podrían también tener hojas y lápices de colores para dibujar, pintar y escribir, plastilina con accesorios, libros, etc.
  • O decantarse por solamente juegos de movimiento, que requeriría mucho espacio, si fuese al aire libre en una terraza o patio, sería perfecto (aunque los lugares cubiertos son más rentables, porque aunque llueva o haga mucha calor se podrá ir). Se podría dejar a cada niño una, dándole una tarjeta con un número, y se anota, para luego cuando se vaya, tenga que devolverlo y se sepa cuál fue el que utilizó (para evitar robos).


¿Te gustaría que hubiesen más restaurantes kid friendly?

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40 libros de bebés y niños para regalar en Sant Jordi



Los libros son una parte importante de las adquisiciones de los peques, no pueden faltar en el hogar. Habituar a los niños a los libros, es educarles en el interés hacia los libros, y fomentar la lectura por placer. Es importante escoger libros adaptados a la edad de nuestro hijo y que sean de la temática que más le atraiga.

Siempre es un buen momento para regalar libros, no siempre tenemos que basar nuestros detalles con juguetes o dulces, regalar un libro da un significado enorme, se está enviando el mensaje de que los libros son divertidos y bonitos y se pueden considerar un regalo. Hay muchos niños que nunca reciben libros como regalo, y que los únicos que tienen son los del colegio.

Leer hace que nuestros peques sueñen, se diviertan, y al mismo tiempo aprendan. Leer nos da acceso a más información, nos hace ganas criterio, ganar creatividad y nos hace libres de muchos prejuicios.  Apreciar la lectura nos agracia y nos enriquece como personas. Leer en familia es una de las maneras más bonitas de hacer actividades juntos.

Aprovechar en Sant Jordi y en otras fechas especiales para regalar un libro, será una buena elección. A mí este día siempre me ha causado mucha emoción, porque las niñas esperábamos ansiosas las rosas, y los niños los libros.

Cuando en la adolescencia empecé a leer por iniciativa propia, porque hubieron en mí nuevos intereses e inquietudes, supe lo que era LEER POR PLACER. Algo increíble en mí. Mis padres como de costumbre, me decían que yo solo leo lo que quiero, y lo que no, pues paso. Pero es que ¿a caso uno no tendría que leer lo que quiere? ¿el aprendizaje en el cole no debiera ser más divertido? Si el maestro ha de hacer lo que dice en un libro sin más, un robot podría reemplazarle perfectamente. Siendo humanos, tenemos que emocionar y encender la chispa, no limitarnos a repetir lo mismo que hemos memorizado.

Afortunadamente siempre he tenido muchos libros en mi casa. A falta de televisión, que es lo que menos me gusta, teníamos la biblioteca llena de libros. Es una habitación donde tenemos un mueble enorme de Ikea lleno de libros de todo. Mis hijos han crecido con muchos libros. Hay veces que mis hijos han jugado con los libros en forma de juguete, y yo enseño a respetarlos y a usarlos para leer. Pero es que tengo un hijo, en concreto el mayor, que tiene un arte en juego libre, ¡que me tengo que callar porque me sorprende con sus actos!

En el blog siempre voy recomendando libros que me han encantado y que a mis hijos les ha divertido. Y a continuación os dejo una lista de libros que me parecen interesantes :)










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Crisis de pareja al llegar los hijos



Lo que acontezca a causa de tener hijos, no es lo único que trastorna a una como madre, sino que también la relación de pareja se ve resentida. Es normal que con la llegada de los hijos, las parejas se enfrenten unas a otras, al igual que sucede cuando se empieza a convivir juntos.

No es lo mismo verse a raticos con la pareja, y cada uno se va a su casa, que vivir bajo el mismo techo, igual que no es lo mismo estar sin hijos que con hijos. La personalidad y la complicidad de las dos personas es clave para que se enfrenten ante las adversidades.

Lo peor viene con el primero por desconocimiento

Con el primer hijo afloran muchas discusiones, es la primera experiencia, no se está lo suficientemente preparado, y el desconocimiento hace que hayan demasiados malos entendidos. No hay que tener en cuenta esta temporada de rifirrafes, porque es una oportunidad para mejorar y unirse.

Es importante entender a qué es debido y cómo se puede disminuir la tensión. Nadie puede negar que ha habido un avance significativo en los hombres de hoy, que a pesar de la poca publicidad y movimiento social a favor de la igualdad en valores, se comprometen mucho más en su paternidad y la maternidad llega a fundirse y se crea una especie de mapaternidad, en la que son las dos partes las implicadas en la crianza.

Con los siguientes hijos, ya no se presenta una catástrofe tan grande, porque se aprende de lo vivido, se corrigen errores, y se prepara mejor. Pero si la primera vez se pasó mal, y no se hacen cambios para mejor, la llegada de los demás hijos pueden hacer que se repitan las crisis o incluso que se acabe mucho peor.

La igualdad de deberes y de derechos en la pareja

No es por querer hacer del hombre una madre ni quitarnos nosotras la responsabilidad, sino que los hijos son de los dos por partes iguales, y no es concebible, que sea la mujer la que se haga más cargo del bebé. Un bebé es un ser que necesita a los dos, lo único que no puede hacer el padre es dar el pecho, pero incluso podría darle el biberón (con leche artificial o hasta leche materna extraída con sacaleches). 

Con el desgaste físico y emocional por el que pasa la mujer en el postparto, es entendible que ella no pueda dar el 100% de sí misma, y verse en la obligación de llevarlo todo sola, es una de las razones de caer en la depresión. En ese momento estamos en una situación de bastante debilidad y lo que más necesitamos es descansar, y tener un ambiente lo más cálido y calmado posible para  llevar bien el cambio hormonal.

Luego del postparto, la mujer se recupera, pero eso no quiere decir que el hombre se desentienda de su rol. Él seguirá siendo el padre para toda la vida, aunque la relación se terminara. Los que tienen que cuidar y criar a los hijos son los dos, de bebés, de niños y de adolescentes. La responsabilidad tiene que ser compartida. 

Cuando el hombre falla, nos sentimos decepcionadas

Padrazos, haberlos haylos, pero la realidad es que hay muchos hombres que no están acostumbrados a implicarse tanto, que cuando se les somete a la situación, se rinden o se enfadan. Se lo toman como un ataque, como si una fuese egoísta, quejica o quisiera torturarle.

A veces es culpa nuestra, por decir que no hace falta que hagan algunas cosas, porque nos sabe mal, y preferimos cargarnos de quehaceres, para que no se sientan agobiados. O que por cada cosa que hacen, les aplaudimos y les elogiamos, como si estuviesen haciendo algo increíble, mientras que no nos hacen un favor ni están siendo excepcionales, sino que están cumpliendo con su deber de padres.

Cambiar pañales, vestir, duchar, coger en brazos, dar de comer, limpiar puede parecer algo simple, pero requiere 24 horas, y una dedicación completa si no se cuenta con apoyo externo. En vez de pensar que la mujer está exagerando con su cansancio, ¿por qué el hombre no puede trabajar su empatía para ponerse en el lugar de su mujer, y sobretodo entender que él es el padre?
Ser padre no es un calificativo. Es formar parte de la creación de un nuevo ser. No puede ser que se ponga la semillita, y hala que la mujer haga todo lo demás. Los hombres deberían reflexionar sobre si están preparados para tener hijos, con lo que todo eso conlleva. No es admisible que ser madre teniendo pareja, sea similar a ser madre soltera.

Si la mujer discute es porque está sufriendo

El sentimiento de decepción por ver que ser madre exige mucho y que además no se cuenta con la actitud e implicación debida por parte del padre, es muy devastador. No se tiene que criar un hijo sola a menos que se esté en proceso de divorcio, que el hombre esté enfermo o de viaje, o que se sea madre soltera. 

Que una mujer se queje de que el otro no haga lo que le toque, y que no se lleve a cabo la mapaternidad, es un derecho irrefutable. Si un hombre se queda con los hijos, va a durar poco, y muchos ni aceptan quedarse ni un día con ellos, porque se volverían locos. ¿Y la mujer? por favor, no quiero ni escuchar eso de que "las mujeres están hechas para aguantar más a los niños" ni que "las mujeres tienen más paciencia".

En lugar de defenderse de las críticas de la mujer, se tendría que analizar sus palabras y ver más allá de su enfado. Detrás hay una mujer que siente que se le cae el mundo encima, que se ve sola en este camino emprendido, que sus expectativas de su amado como padre dejan mucho que desear, que compara el antes y el después de ser madre y cree que quizá la relación no tiene sentido. No hay nada peor que sentirse decepcionada y comprobar que la otra persona no es como nos pensábamos.

El lado hormonal puede influir un poquitín

Vale, sabemos que no sólo los sentimientos y el estado físico favorece las crisis de pareja, las hormonas juegan un papel importante. Aunque no me gusta mucho hacer que las hormonas sean las protagonistas de la situación. Esos tópicos de que "si la mujer está malhumorada es por la regla" es cansino y denigrante. No siempre se va a estar mal por la regla, ni por la ovulación ni por estar embarazada ni por haber parido.

Ante todo somos humanas, tenemos sentimientos, el hecho de ignorar y ocultar lo que sucede en nuestro interior, puede hacer que los problemas se engrandezcan. La falta de comunicación, es la madre de casi todos los problemas. Y si se habla, pero no se actúa en consecuencia, es como si no hubiese comunicación, y empeora la relación.

Nunca hay que hacerse el sordo, ni creerse el poseedor de la verdad absoluta, ni ser prepotente. Siempre hay comienzo para todo. Si nunca hubiese pensado un hombre que haría x cosa, no pasa nada, no hay que avergonzarse, al revés, se sentirá muy realizado como padre, y orgulloso de todo lo que ha hecho por sus hijos. Su implicación creará un mejor vínculo con sus hijos, y la relación con su mujer se reforzará.
¿Vuestra relación se vio trastocada al ser padres?


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¿Qué quería yo, niña, niño o la parejita?



Siempre que pensé en ser madre, quería serlo y punto, sin pensar en ser madre de niñas o de niños. Se es igual de madre siendo madre de ambos sexos, y tampoco era una preocupación para mí. Por dentro he sentido quizá un pelín de preferencia por una niña, porque soy bastante ñoña y me gusta ponerle diademas y demás.

Pero cuando estuve embarazada, no prefería ni niño ni niña, me daba absolutamente igual. Lo importante realmente era que el embarazo se desarrollase con normalidad, y que el feto estuviese bien. No lo digo por decir ni por repetir las mismas palabras de mucha gente, sino que es así. Lo preocupante de verdad sería que le pasase algo al feto, que hubiese un aborto o que se presentase una complicación en el parto.

Saber el sexo sin preferencia

Cuando se puede conocer el sexo en el embarazo, siempre tengo mucha inquietud por saberlo, simplemente porque me causa mucha curiosidad conocer más al ser que estoy gestando dentro de mí. Cuanta más información e imágenes tenga, más feliz me siento. Al estar el feto dentro, hay que tener mucha paciencia hasta que nazca, ¡que la duración del embarazo es casi un año! Pues conocerle mediante ecografías junto con sentir sus movimientos, es crear el vínculo amoroso bebé-mamá.

En mi primer embarazo tuve un niño, en el segundo una niña y en el tercero otra niña. Mi reacción fue la que debe ser, sentirme agraciada y feliz por haber podido tener tres hijos. La familia cuando ve a un bebé aunque sea niño le causa mucha ternura. Pero cuando hablamos de una niña, esa ternura se multiplica por mil. Los halagos y la atención se dispara hacia la niña y el niño se queda en un segundo lugar. 

Creo que la razón de que mi hijo creciese con unos celos desbordantes, a parte de por haber sido hermano mayor con tan sólo dos años, también fue porque la familia se equivocó con su trato. Los niños desde bien chicos, se dan cuenta de cuando se "prefiere" más a uno que a otro si se está siendo injusto. Que la madre pase mucho tiempo con el bebé por la lactancia es comprensible, pero que un familiar solo tenga interés en tener en brazos a la niña y en decirle cositas bonitas, es desesperante.

Como estábamos en una crisis grande de celos, preferí alejarme un poco de la familia, sobretodo de cierto familiar aunque era muy cercano. No podía soportar ver cómo despreciaba a mi hijo simplemente por ser niño. 

Tuve la parejita sin saberlo

De repente tuve la parejita, que para entonces, ni me di cuenta. Porque hay muchas personas de mi alrededor afortunadamente que no me dicen esa clase de tonterías. Me preguntaban por el sexo del bebé por curiosidad pero nada más. No me hacían ningún comentario más que preguntarme por el nombre que tenía pensado. 

Lo único que me gusta de tener la parejita, es de que puedo tener el honor de criar a dos seres de distinto sexo que provienen de mi marido y de mí. Es bonito poder tener la experiencia de tener hijos de diferente sexo. Sabes lo que es tener un niño y lo que es tener una niña.

El sexo no indica quién es mejor

No se tiene mejor hijo por ser hijo o por ser hija, es una idiotez integral. Para empezar los hijos e hijas basarán su carácter en los genes, porque parte de nuestra personalidad se hereda (yo soy una copia de mi padre jajaja) y la otra parte viene de las vivencias. Los hijos moldean su forma de ser con cada experiencia que viven, con cada palabra y acto que presencian. Son un espejo de nosotros mismos.

Se dice que la testosterona en niños hace que éstos sean más propensos a la agresividad, cosa que no tiene porqué ser así. He conocido hijos de amigas que eran más tranquilos que muchas niñas. Estoy segura de que los genes son los que predisponen un carácter más tranquilo o movido, se sea niño o niña, si toca ser un terremoto, se será indiferentemente del sexo.

Yo de pequeña era tela marinera, peor que todos los niños de la clase. No paraba quieta, rompía cosas, me peleaba, etc. El tópico de que las niñas son muy buenas, lo rompí a añicos jajajaja 

Cuando veo las trastadas o el carácter fuerte de mis hijos, le recuerdo a mi marido que los genes también son culpables. Así uno puede empatizar más, recordar su infancia y saber que los genes se pasan de unos a otros y que algunas escenas pueden repetirse en generaciones futuras. 

Despreciar a un ser por su sexo, es despreciar a la humanidad

El desprecio es censurable. A día de hoy es increíble que existan personas que discriminen por el sexo. ¿Qué tiene de malo tener un niño? ¿Qué tiene de malo tener una niña? lo que hará que de tu hijo o hija, veas lo que deseas, será la educación que le des. 

Los niños y las niñas pueden tratar por igual a los padres con cariño, ser amables, tranquilos, colaborar en el hogar, cuidar de sus mayores, ser respetuosos etc. Lo que hace que los niños, el día de mañana no sean como las niñas, en cuanto a lo bueno que se destaca siempre, es porque se les educa diferente.

Durante mucho tiempo se educó a que ser hombre es ser agresivo, peleón, fumar, beber alcohol, tomar drogas, ir de chulo, exponerse a situaciones de riesgo, tener peleas para mostrar la fuerza. Se consideraba que un hombre de verdad, no era cariñoso, ni lloraba, ni pedía perdón, ni mostraba sus sentimientos. Ese tipo de comportamiento horripilante, no es fruto de tener hijos varones, sino de educar de manera errónea.

Sentimos un gran rechazo hacia los niños preocupándonos del futuro, pero seríamos nosotros mismos los responsables de su mal comportamiento. Porque si se les educase en igualdad de valores, los niños no tendrían porqué ser peor que las niñas. Afortunadamente, los tiempos también han cambiado y han hecho que aunque hayan familias aferradas a ese tipo de crianza, la sociedad no permite que confunda más a los niños, haciéndoles pensar que su virilidad se mide según su agresividad. Un hombre agresivo no gusta a nadie, ni a su familia, ni a sus amigos, ni a sus vecinos, ni tampoco a su pareja.

Desde el otro bando, encontramos países que hacen lo contrario, despreciar a las niñas porque las ven inferiores a los niños. Que se tiran de los pelos cada vez que se les anuncia que viene una niña en camino. Que para ellos no tienen ningún valor, y que van teniendo más hijos con la esperanza de que un día llegase un niño, y si nunca llega, envejecen con odio hacia sus hijas. ¿esto es propio de un padre o de un monstruo?

Las mujeres tenemos las mismas habilidades y la misma inteligencia que los hombres, pese a quien le pese, y no me valen esas encuestas, ni esas estadísticas inventadas de que la mujer es menos que un hombre, porque cualquiera puede manipular información. Hay muchos casos de mujeres que superan con creces a muchos hombres. Las mujeres suelen ser juzgadas por su sexo a la hora de ir a trabajar, pero ¡hay muchas empresas locas por dar empleo a mujeres! por mucho que se quiera ocultar, tanto hombres como mujeres, somos indispensables en este planeta.

¿Te has sentido juzgada por tener niños o niñas?

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