Libro: Otra educación ya es posible




Estoy totalmente en contra de un sistema educativo que se mantiene tal cual pese a todos los niños que está descalificando y perjudicando, se ven malos resultados, y en lugar de buscar otra forma de enseñar, vemos pasividad.

Errores del sistema educativo (critico al sistema y no a los profesores)

  • Que el error se condene: los niños son víctimas de una política del miedo, los profesores tratan a los errores como ser “peor alumno”. Todos deberíamos estar preparados e interesados en equivocarnos, esa es la mejor manera de aprender rápido basándose en la experiencia propia más bien que en una teoría carente de sentido.
  • Que solo haya una buena respuesta en cada pregunta: hipótesis profundamente arraigada en el sistema educativo y la obediencia en este esquema es exigido en cada paso del camino de la educación del niño “entra en el molde o deja de existir”.  Cualquier idea o respuesta llena de creatividad, es objeto de crítica por los profesores que desde hace muchos años están estancados en estos esquemas estrictos y rígidos. Esto incapacita la creatividad, lo que elimina la innovación y la capacidad de resolver problemas cotidianos.
  • La manera de evaluar los conocimientos y el comportamiento: Los niños aprenden rápido que su objetivo principal es obtener buenas notas, y no aprender ni descubrir el mundo. Rivalizan entre sus compañeros, compiten y comparan sus resultados. Quienes obtienen notas menos buenas se sienten inferiores, lo que afecta negativamente al autoestima y a la motivación. Se evalúa el comportamiento del niño como “alumno estudioso”, “perezoso”, “tímido”, “pillo”, “amable”.
  • La repetición: Está demostrado que repetir no es solo más caro, sino que tampoco es eficaz. Repitiendo el niño no recupera su retraso.  Practicamos la repetición precoz, desde muy temprano, el niño que “no sigue” el curso adecuadamente es diagnosticado como disléxico o TDAH y enviado a psicólogos o logopedas. Es una manera bonita de camuflar el problema real. El profesor diría: “no se ha esforzado”, “no está motivado”, “no escucha”, mientras que el niño podría contestar: “no entiendo al profesor”, “no entiendo la materia” o “la clase va demasiado rápida”.
  • El autoritatismo: se exige la obediencia y la subordinación desde el principio. El profesor siempre tiene la razón y el alumno no puede discutir con él.  Lo que dice el profesor es como una profecía, a menudo esto afecta al niño, que cree ciegamente y sin ninguna crítica en cada palabra pronunciada por el profesor. “No tienes capacidades”, “Nunca se te darán bien las mates”, “Eres el peor alumno de la clase”, un niño cree en ello fácilmente, y lo peor es que este pensamiento le puede durar para siempre.
  • La manera de entender el talento: es muy limitado pensar “el talento, se tiene o no se tiene”. Decir por ejemplo “no tienes talento con las matemáticas, es preferible que hagas otra cosa”. ¿Cómo se cree que el niño será influenciado si cree tal cosa?
  • Todos los niños son medidos con el mismo metro: todos los niños tienen que saber absolutamente la misma cosa y aprender de la misma manera. El sistema educativo ignora completamente que cada niño es diferente. Cada niño tiene su propia manera de aprender, de entender el mundo, de asimilar y de memorizar la información. Cada niño es diferente y cada uno de ellos tiene sueños y pasiones distintas. Al principio de la etapa escolar, los niños deberían independientemente o con la ayuda de los padres, especificar sus necesidades en materia de educación. La elección de los estudios debería de hacerse en función de las competencias de cada uno. Cada alumno debería tomar un camino personal de evolución, concebido de manera que le permita desarrollar sus talentos, competencias y cualidades.
  • Sobrecargar con mucha información: la mente del niño es rápidamente saturada, lo que frena su crecimiento intelectual y afecta negativamente al desarrollo de sus competencias. No necesita conocimiento, sino práctica (experimentar, hacer actividades manuales, actividades relacionadas con el cuerpo, desarrollar la empatía, las relaciones interpersonales…). Más del 70% de los conocimientos adquiridos de esta manera se esfumarán, lo que incapacitará también en su búsqueda y en la adquisición de competencias en la edad adulta. Los exámenes son un medio perfecto para presionar a los niños, lo que causa un estrés crónico y mata eficazmente a las células gliales del cerebro, mientras que durante este periodo, los niños deberían tener un espacio confortable para aprender divirtiéndose, explorando y experimentando.
  • Todos los niños de la clase tienen la misma edad: la operación de crear clases de niños de la misma edad actúa perfectamente en la ejecución de la disciplina (la misma etapa en el desarrollo psíquico, y por consecuencia, con reacciones similares). Ignoramos completamente que cada niño tiene un nivel diferente de capacidades cognitivas e intelectuales, no deberían estudiar la misma cosa. Este hecho introduce una falsa imagen del mundo (excepto en el colegio, no existe una situación en la que nos encontremos solo con gente de nuestra misma edad). En el trabajo, en la oficina, en el banco, en el supermercado, en el gimnasio, en la piscina, en el restaurante: siempre encontramos personas de distintas edades.
  • Enseñar cosas inútiles: Objetivamente, no estamos en medida de especificar qué conocimientos son útiles o prácticos. Esto depende de lo que nuestro hijo quiera practicar y experimentar en su vida. En consecuencia, los recursos que deberíamos mostrar o transmitir al niño dependen de sus necesidades individuales. La escuela nunca se adaptará a esta verdad universal. Nadie de la escuela sabe responder para qué nos servirá exactamente todo el conocimiento que se aprendió. Los profesores suelen decir “un día te servirá”, por ello no es raro ver a quienes estén desmotivados a estudiar cosas áridas e inútiles.
  • Aprender de una manera aburrida: el niño recibe un mensaje simple “el mundo presentado en la escuela no es interesante. El aprendizaje es difícil y desagradable”. Esto no es culpa de los profesores, dado que no se les ha enseñado cómo aprender a enseñar o cómo transmitir conocimientos. Cada empleado de la escuela debería estar sólidamente formado en los métodos de aprendizaje eficaces y prácticos.
  • La omisión de competencias clave: la escuela no tiene en cuenta las competencias que son esenciales para vivir en el mundo moderno. El sistema educativo no incluye en los programas materias como inteligencia emocional, inteligencia financiera, la relaciones interpersonales, las aptitudes para la comunicación, el espíritu empresarial, la resolución de problemas, el bienestar, la meditación, la gestión del futuro, la gestión del tiempo, y muchas , muchas otras cosas. 






La mente no es una vasija por llenar, sino un fuego por encender. Plutarco

Puedo entender que se digan cosas erróneas por desconocimiento, todos podemos equivocarnos y mediante el error podemos llegar a descubrir lo correcto. Pero me fastidia completamente quienes a sabiendas se ponen a criticar a lo grande las propuestas de innovar en las escuelas y enseñar de otra manera. Primero por favor, que uno mismo se preocupe de entender la cuestión del tema, y sepa el porqué nace ese interés de querer hacer el cambio. No es una moda, no es una imitación, es un despertar y una consciencia activa que quiere tomar las riendas del futuro sus hijos.

Al niño le gusta la naturaleza y le encerraron en el aula; al niño le gusta comprobar que su quehacer tiene sentido y le llevaron a realizar tareas sin objetivo; le gusta moverse y le ataron a la inmovilidad; le gusta manejar objetos y le pusieron en contacto con el mundo de las ideas; le gusta usar las manos y solo le dejaron trabajar con su cerebro; le gusta hablar y le obligaron al silencio; quisiera razonar y le hicieron memorizar; quisiera buscar la ciencia y se la dieron ya masticada; quisiera entusiasmarse e inventaron el castigo. Adolphe Ferrière
 Necesitamos entender muy bien y tener muy claro para qué estamos educando, por qué lo hacemos, por qué lo hacemos y a quién sirven nuestros sistemas educativos. La tendencia mainstream escolar obligatoria se basa en un modelo anticuado del siglo XVIII, que petende crear ciudadanos con el potencial de convertirse en trabajadores fabriles leales, productivos, y en burócratas. En la era posindustrial, este no debería ser el objetivo final de la educación. Manifiesto
La escuela prepara a vivir en un mundo que no existe. Albert Camus

Terrible escolaridad

Los niños nacen con muchísimas ganas por descubrir, todo es interesante, cualquier aprendizaje les da enormemente felicidad. Cuando empiezan a ir a un colegio, normalmente a los 3 años, van muy entusiasmados, se les ve regocijados por poder empezar a ir al cole. Al salir del cole, los ves que saltan de alegría, que no contienen su entusiasmo, y te cuentan cada una de las cosas que han ido haciendo en la clase. Desearían que las clases fueran más largas, que nunca se terminasen, y esperan con impaciencia a que termine el fin de semana para regresar.

Estas preciosidades llenas de interés, se topan con realidades que antes no habían conocido, que les incomodan, que les desmotivan y que les desagradan. Se les prohíbe hacer muchas de las cosas que necesitan, se les hace aprender limitándose al papel y al lápiz. El maestro habla interminablemente, y ellos no tienen ninguna imagen visual que les ayude a concentrarse y recordar tales lecciones, sólo hay palabras, palabras y una boca que se mueve. Tienen que pasar que pasar más de cinco horas sentados, estando en una edad de necesidad de movimiento, y en el que se podrían fomentar aprendizajes de libre movimiento, se les inmoviliza, reduciendo su naturalidad y espontaneidad. No pueden elegir entre varias opciones, sólo pueden limitarse a lo que únicamente y exclusivamente se les presenta, desestimando los intereses de los alumnos.

Mis hijos, tan amantes de los aprendizajes, de todo tipo, me han transmitido que su percepción positiva del colegio ha ido disminuyendo. Se sienten cansados de tener que escuchar mucho y de manipular poco. De tener que memorizar mucho y de poder hablar poco. De obedecer mucho y de no poder participar. De tener que aceptar tal cual sin poder opinar. De tener que aprender exactamente igual sin proponer alternativas. Y lo peor es: esa presión continua de que todos los alumnos de la clase vayan al mismo ritmo. Por ejemplo, algo típico en esta etapa: exigir a una criatura de 4 o 5 años a que haga perfectamente las fichas de grafomotricidad.

Yo veo logros que para ellos pasan inadvertidos

Si no le sale bien los números y las letras, que la única solución sea recriminar para que a ver si así "de una vez termina haciéndolo bien", y si sigue en las mismas, pues se le hará escribir veinte veces la letra, porque eso es "muy beneficioso", lo memorizará, y además tendrá una buena letra a la hora de escribir. Si fuera posible meter las letras por un orificio del cuerpo, se haría brutamente, porque lo importante es introducir y machar, ¡su aprendizaje tiene que ser forzado y exigido en un tiempo limitado!

La mente no es una vasija por llenar, sino un fuego por encender. Plutarco

He llorado "lágrimas de sangre" cuando me he visto sometida por segunda vez, después de haber finalizado mis estudios, con la escolaridad de mi hijo mayor. Para la satisfacción de la escuela, mi hijo ha tenido que hartarse de las letras, para tener que aprenderlas. No podía negarme, porque sino se me tacharía de malamadre que no es responsable, y que su hijo tiene malos resultados por no hacerle esforzarse más. Hemos tenido días largos de discusiones, de llantos, de tristeza, de malestar, de hartazgo, de tardes largas interminables haciendo deberes. Vieron con sus propios ojos que mi hijo no aprendió mejor por querer "torturarle" sino que aprendió cuando fue su momento, cuando él estuvo preparado para ese aprendizaje, y nada ni nadie podía adelantarlo. 

Mi hijo aprendió a escribir antes que a leer, en casa, con mi apoyo le ayudaba con materiales Montessori. De forma manipulativa, olvidándonos por completo de fichas y de lápices. Hasta en eso tuve el reproche de que el niño "aún no sabía leer adecuadamente" sin tener en cuenta su logro de poder escribir. Al saber escribir y leer, se me echa en cara que el niño, no sabe escribir bien, porque la letra no es exactamente como esperan y que tiene que ser tan pequeña como lo indican por narices (él no tiene derecho de tardar y de aprender poco a poco) y que tampoco lee bien, que es demasiado lento. 

Repulsión a aprender con el desprecio

Han habido y los hay, tantos momentos críticos, de tensión, de rabia, de impotencia, que te dan ganas de decir ¿sabes qué? al carajo. Hemos dejado de darle la importancia que le dábamos, hemos dejado de exigirnos a nosotros mismos, porque no tenemos la varita mágica para conseguir lo que se nos pide en el momento oportuno. Tampoco volveremos a presionar a nuestro hijo, que pese a toda crítica ha podido aprender lo necesario adecuado a su edad, con un poco más de tiempo, pero dentro del límite establecido legalmente.

¡Cuántas veces habré dicho yo, que ojalá mi hijo pudiera aprender en casa! yo que aunque tengo mis deficiencias, podría mostrar comprensión, empatía, cariño, indulgencia, y entendería que en mi casa tengo humanos, y no robots, que aprenden según su ritmo individual, y que amenazando, castigando, poniendo ceros o cruces, y ridiculizando no conseguiré que aprendan mejor ni antes.

A veces me derrumbo, y digo ¡qué pena! con lo bonito y divertido que es aprender, y esas ganas de saber más nos las arrebatan. Cuando hablas del tema,  te tratan como a un loco que está delirando, y que habla sin que sus palabras tengan sentido. Parece que el raro eres tú y que eres un antisistema que no se adapta a la actualidad. No se permita la oportunidad de poner en duda ni de sugerir un cambio que beneficie al sistema educativo.

Nos pasamos el primer año de la vida de un niño enseñándole a hablar y a caminar. Y el resto de sus vidas les decimos que se callen y se estén quietos. Neil Degrasse Tyson

Lo que más detesto de la actitud que se presenta ante tales situaciones, a parte de eso de "estamos haciendo lo mejor", "esto es lo que siempre ha funcionado", es hacer creer a los demás que si algunos se ven "afectados" que es porque el problema viene de ellos. Es más cómodo echar la culpa a los demás, para no tener que comerse la cabeza con qué hacer, ni para no sentir culpabilidad de semejante fracaso escolar. 

Cada vez que oigo, mi hijo ha sido diagnosticado..., coloco un interrogante en mi mente, y me digo, ¿cuál será la verdad? me niego rotundamente a creer que todos esos alumnos que no pudieron terminar bien sus estudios fuera porque tienen un trastorno. Cuando no podemos manejar la situación, cuando el niño no puede seguir las reglas, cuando cuesta dominarle, ale vayamos a detectar un trastorno para que le mediquen y así nos venga más tranquilo.

No miento, es algo que todo aquel que se haya metido en este mundillo de trastornos, sabe que se está sobrediagnosticando. Etiquetamos, ponemos nombres discriminatorios, como si los niños que tienen menos interés en aprender, no tuvieran remedio, y ya tuvieran que ser fracasados desde ese mismo día. La finalidad, conscientemente o inconscientemente de hacerlo es excluir a los niños que no cumplen con sus espectativas de alumno deseado. 

¿Y si fuera diferente, eso sería algo malo? ¿Ser diferente es inaceptable? Se ha visto que muchas personas "distintas" a lo común por algún rasgo o trastorno han sido geniales y eso no impidió de ninguna manera que fueran brillantes, que tuvieran éxito en sus vidas. Porque no todos valemos para lo mismo, cada uno vale para lo que es un genio, y tiene que descubrir qué es para explotar su talento. 

Whoopi Goldberg fue diagnosticada con dislexia, Daniel Radcliffe fue diagnosticado con dispraxia, Steven Spielberg fue diagnosticado con dislexia, Steve Jobs fue diagnosticado con tdah, David Neeleman fue diagnosticado de tdah, James Carville fue diagnosticado con tdah, Michael Jordan fue diagnosticado con tdah, Will Smith fue diagnosticado con tdah, Bill Gates fue diagnosticado por tdah, también Albert Einstein, Gustave Flaubert, Paul Cezzanne, Alexander Graham Bell, Thomas Edison, Salvador Dalí, John Lennon….

Esto nos hace cuestionarnos y decirnos: ¿somos todos iguales o todos somos diferentes? ¿algunos son diferentes o todos somos diferentes? ¿algunos son normales o ninguno es normal?

Waldorf


El libro Otra educación ya es posible, nos facilita tener una opinión crítica del sistema educativo, argumenta sus opiniones, es neutral pero reconoce la decadencia del sistema educativo actual. Ayuda a entender porqué surge la educación alternativa, en qué consiste, cuáles son las opciones disponibles.  Vemos una explicación clara y concisa de métodos admirables como Montessori, Waldorf y Educación libre.

Si quieres saber más de estas tres opciones, para aumentar tus conocimientos acerca de ellos o para decantarte, porque estas pensando en llevar a tus hijos a una escuela alternativa, estoy segura de que resolverá tus dudas y te facilitará la elección de enseñanza. Me ha gustado la forma de expresarse, la manera de tratar los temas, cómo están estructurados y la forma en que se han escogido.

Montessori


Aunque se opte por la escuela tradicional, creo que es importante que se adquieran este tipo de libros, en los que habla una persona que se ha documentado muy bien, que es justa en sus palabras, que analiza y que basa sus discursos en la realidad y en pro de los niños. Esto permite deshacerse de prejuicios, de ideas absurdas, de rechazos irracionales, para saber porqué tantas familias están interesadas en metodologías alternativas y no están haciendo una locura. Cosa que además nos ayudará a ser más tolerantes y comprensivos con los demás.

Una de las cosas que salen es eso de que  Waldorf, Montessori, Pikler, Educación Libre, etc son una moda, y que ha subido la fiebre de que todo el mundo quiere aplicarlo en casa, porque lo ve y lo imita, pero no razona. Y tampoco tenemos que ser tan poco empáticos y tan impulsivos en cuanto a precipitarse a juzgar los actos de los demás. Ha habido un auge y es debido a que es algo nuevo para mucha gente, y se han sentido impresionados por ello ya que están muy descontentos con lo habitual. Eso es bueno porque así pueden proporcionar a sus hijos otros enfoques de crianza y de aprendizaje que antes no utilizaban.

Escuela Libre


La realidad es que Montessori siempre dejó claro que los materiales debían ser presentados y además de una manera muy concreta. De aquí deriva otra crítica recurrente al método, la de excesiva rigidez. Y esta aparente inflexibilidad tiene sin embargo un sentido: el niño pequeño aprende por imitación, no es capaz de abstraer. Necesita unos movimientos muy concretos que memorizar para después repetir, ya que esto es algo que de lo que sí es perfectamente capaz. 
Por mucho que la estiremos, la hierba no crece más rápido. dice un proverbio africano. Esta idea es muy tenida en cuenta en las pedagogías activas. El niño no es concebido como un humanito incompleto al que hay que llevar cuanto antes a la fase adulta. Por eso rehuye del aprendizaje puramente memorístico. 
Steiner (método Waldorf) defendía que el aprendizaje es más eficiente cuando se realiza por inmersión, es decir, cuando podemos dedicar el mayor tiempo posible a un tema. Pasar cada hora a una asignatura diferente no permite profundizar y además desconcierta al niño. 
 Temo que la producción en masa haya llegado para quedarse, tanto en el comercio como en la educación. Hay que vaciar a todos los niños en el mismo molde; hay que educarlos para que jamás discutan nada. Y si los chiquitines sufren en el ínterin, eso es algo que a nadie le importa. Lo único que vale es el sistema coactivo, la estandarización del carácter para que todos piensen de la misma forma, vistan de la misma forma, hablen de la misma forma. ¡La uniformidad ante todo! A.S. Neill

El alumno deja de ser un sujeto pasivo , que memoriza y repite, para convertirse en agente de cambio.

Quizás fuera preferible que no hubiera ninguna escuela a tener una que deforme las mentes para hacerlos esclavos, que enseñe dogmáticamente para evitar pensar, que reprima y aniquile con frecuencia toda actividad personal. Célestin Freinet

Resulta muy injusto tildar ahora a estas pedagogías (Montessori, Waldorf..) de simple moda; o peor, de experimentos que acabaron cayendo en el olvido. Es como si en la Transición alguien hubiera dicho que recuperar la democracia no tenía ningún sentido, que solo se trató de un tanteo fracasado que duro unos pocos años... 
Las pedagogías en sí no son elitistas, y de hecho muchas de ellas se están aplicando, con mayor o menor fidelidad, en escuelas públicas. Lo que sí es cierto es que la mayoría de los proyectos no cuentan con ningún tipo de subvención. Al depender de las cuotas para su mantenimiento, se convierten en alternativas que no todas las familias se pueden permitir.
 Desde finales del siglo XIX hasta el estallido de la Guerra Civil, las clases ilustradas se propusieron sacar al país de su atraso apostando por la educación. Para ello, se fijaron en las teorías pedagógicas más avanzadas de la época, que comenzaron a llegar de la mano de la Institución Libre de Enseñanza. Experiencias como la Escuela Moderna de Ferrer i Guàrdia, el Instituto-Escuela o distintas escuelas-bosque colocaron a España en la vanguardia de la innovación pedagógica. En 1915 ya había 15 escuelas Montessori solo en Cataluña (la mismísima doctoressa vivió un tiempo en Barcelona). Esta ebullición no fue sin embargo camino de rosas, Ferrer i Guàrdia, que promovió una pedagogía de corte anarquista, llegó a ser fusilado.

En el libro se dan a conocer otros enfoques como Reggio Emilia, Freinet, Comunidades de Aprendizaje, Aprendizaje basado en proyectos, Inteligencias múltiples, Amara Berri, Pikler, Educación creadora, Educación lenta, Escuelas bosque, Escuelas rurales, El modelo finlándes, Grupos de crianza, Madres de día, Homeschooling, preguntas y respuestas, reflexiones finales e imágenes de diferentes pedagogías mostrando su manera de abordar la enseñanza.

La autora es Almudena García, es de Madrid del 73. Desde pequeña puso mucho empeño en aprender. Filósofa, que durante las prácticas del Curso de Adaptación Pedagógica perdió las ganas de ser profesora al descubrir que los docentes estaban más desmovitados que los alumnos. Ahora es programadora freelance en Gerona. Creó el directorio Ludus, donde poder consultar la mayoría de proyectos existentes en España.



En una litera, normalmente, duermen niños y niñas. Y ahí suben y bajan, hablan, se pelean, aprenden, se asoman, saltan, caen, se ríen, comparten, sueñan… y duermen. Una litera es más que dos o tres o cuatro camas. Es una colección de experiencias.
Nuestra editorial se llama Litera. Y habla de criar. Que es lo mismo que subir y bajar, hablar, pelearse, aprender, asomarse, saltar, caer, reírse, compartir, soñar… y dormir (cuando es posible). Nuestra Litera quiere ser más que una editorial. Quiere ser una buena colección de experiencias.

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Poner límites respetando la integridad del niño 

Arnaud Deroo explica que la autoridad educativa se piensa en términos de responsabilidad, para hacer al niño actor y responsable de sus actos. El proyecto educativo no es la obediencia sino la escucha de los estados emocionales del niño y el respeto a sus necesidades. 

Ante un comportamiento en el que hay una infracción a una regla social, la reacción del adulto debe ayudar al niño a entender la consecuencia de sus actos y la necesidad de respetar las reglas para convivir. Ante un comportamiento “no civilizado”, el niño ha de ser entendido en su necesidad y hemos de decirle que hay otros medios para satisfacer tal necesidad en lugar de golpear, agredir, insultar, etc y que esos comportamientos no son aceptables. Cuando un niño es educado con empatía, raramente busca sobrepasar las reglas, los límites, a poner en dificultad a sus padres, puesto que él integró: “soy importante, tú eres importante”. 

El Dr. Haim Ginott propone una manera de fijar límites que invitan a la cooperación: 
  • Reconocer y reformular el deseo del niño: tienes ganas de ver la tele esta tarde/ parece que estás molestado con tu hermano. 
  • Recordar las reglas: la regla en esta casa es “no hay televisión las tardes excepto el fin de semana”/ puedes estar enfadado con tu hermano pero eso no justifica que le hagas daño. 
  • Redirigir la acción o sugerir maneras de atender el deseo: podrás ver la tele el sábado por la tarde y escogerás la peli que quieras: ¿has pensado en lo que te gustaría ver?/ puedes lanzar tantas piedras al suelo como quieras. 
  • Empatizar con la frustración del niño: tu querrías que esta regla no existiera: si quieres, puedes decirme o mostrarme o incluso dibujar lo que te molesta. Utilizaremos un lenguaje positivo dado que el cerebro no entiende las negaciones: en lugar de decir “no toques esa piedra”, una fórmula de ese tipo seria más eficaz “la piedra ha de quedarse en el suelo, tu puedes poner tu caramelo en la boca y tocar la piedra con la mano o tus pies. 


Dejar elegir y acordar el derecho de palabra 

  • Al niño que hace mucho ruido: tu eliges, puedes quedarte aquí y dejar de hacer ruido o puedes irte de la habitación y continuar haciendo ruido, tu decides. 
  • A un niño que se niega a ducharse: cuando prefieres ducharte, ¿antes o después de comer? 
  • A un niño que corre por las tiendas: Para de correr, puedes caminar o puedes sentarte en el banco, tu decides. 
  • A un niño que no quiere vestirse: ¿prefieres vestirte solo o prefieres que te ayude? / quieres empezar por abajo o por arriba? / ¿hoy quieres ponerte calcetines rojos o verdes? 
  • A un niño que le cuesta empezar por la mañana: hoy llueve, ¿qué nos ponemos en los pies cuando llueve? 



Reflexionar sobre la organización familiar y pasar a la acción 

A veces el espacio propuesto no corresponde a los niños y puede acarrear comportamientos inapropiados y conflictos padres/hijos. Cuando un hijo juega con cosas peligrosas, no hace falta gritar ni dar un golpe para hacer entender al niño. Adaptar la casa evita muchos conflictos. Siempre hay una solución para adaptar una casa. Para evitar que toque los cables con los que quiere jugar, es posible proponer alternativas: hilos de lana colocados en la pared, por ejemplo. Se trata de entender que el hijo quiere experimentar o descubrir y proponerle el mismo tipo de experiencia pero de manera segura y adaptada a su edad. 

Pensar en la organización del tiempo también puede ser bueno: un niño será más susceptible y enfadado, menos cooperativo si tiene hambre o sueño. ¿Por qué no adelantar la hora de la comida o prever picoteo (almendras, trozos de frutas…) si sentimos que no será capaz de esperar a la próxima comida? 

Anticipar y prever 

Cuando sabemos que estaremos confrontados en una larga espera o en un largo viaje, más vale adoptar un enfoque proactivo para evitar nervios y conflictos. Según las actividades y las dificultades anticipadas, es posible prever pequeñas actividades para entretener y distraer a los niños (lápices de colores y hojas, juegos pequeños que ocupan poco, libros…) y también colmar sus necesidades primarias (pasteles y frutas, agua y pañuelos). Explicar al hijo qué se hará durante todo el día para prevenir rabietas. 

 Escuchar con empatía 

Para escuchar lo que tiene que decir un niño, se trata de instaurar un clima de confianza para que el niño entienda que puede decir lo que quiera, no solo lo que sus padres quieren oír. Acoger no quiere decir estar de acuerdo, sino escuchar lo que los hijos viven y sienten según su punto de vista. Hay que intentar entender lo que sienten los hijos, descubrir el mensaje oculto. Luego, el padre transforma su comprensión con sus propias palabras y devuelve el mensaje al niño en verificación. Pero el padre tendrá que estar atento en no transformar su propio mensaje en evaluación, opinión, consejo, razonamiento, análisis ni pregunta. La escucha empática ayuda al niño a hablar más, a profundizar, a desarrollar mejor su pensamiento. Finalmente, la escucha empática ayuda al niño a encontrar sus propias soluciones a los problemas que le surjan. 

  • Me parece que tu estás… 
  • Te sientes como… 
  • Te gustaría poder/ tu quisieras mejor…/ no te gusta… 
  • Seguramente no te agrade… 
  • Parece/ tengo la impresión de que tu… 
  • …¿es eso? 
  • Quieres decir que… 
  • Crees que… 
  • Tal cosa/tal acontecimiento/ tal decisión te parecía… 


No hacerlo por el niño y respetar su ritmo 

Muchas discusiones son debidas a malos entendidos entre padres e hijos. Un niño recibe una explicación o una corrección que no solicitó mientras el hijo está en proceso de realizar un esfuerzo para entender o hacer algo totalmente solo, y de esa manera sentirá una gran frustración. 

“Nunca ayudéis a un niño a hacer una tarea que se siente capaz de hacer solo” María Montessori 


Saber que los caprichos no existen 

Para María Montessori, los adultos llaman capricho a todo lo que no tiene una causa aparente, a toda acción ilógica o invencible. Entonces es necesario buscar la causa de toda manifestación estimada “caprichosa” en un niño, precisamente porque no logramos saber a qué se debe. 

 Ante nuestros ojos, el capricho ha de tomar la importancia de un problema que tiene que resolverse, de un enigma que se tiene que descifrar”. María Montessori 

Los “caprichos” son un comportamiento que el adulto no entiende. Podría decirse, que el capricho es el juicio, la interpretación y la etiqueta puesta por el adulto en el comportamiento que no entiende del niño. La mejor manera de entender la necesidad oculta que se expresa detrás de un capricho, es intentar entender preguntándote: ¿Qué ocurre? ¿Porqué el niño actúa así? ¿cuál es la necesidad oculta que el niño trata de expresar? Preguntar no tiene que ser la mejor manera de averiguarlo, ya que el niño es demasiado inmaduro para responderlas. Aceptar, reconocer y acompañar la angustia del niño puede ayudarle a calmarse: hay algo que te molesta/ eso te ha debido dar miedo/ enfadarte/ ponerte triste, celoso… 


Describir en lugar de enfurecerse 

  1. Cuando ves donde está el problema: veo que la leche se ha derramado, que el vaso se ha roto, que la ropa se ha desgarrado, que hay pintura en la pared. 
  2. Cómo te sientes (para evitar atacar al niño, es más eficaz empezar las frases por el pronombre YO: estoy molestada, triste, indignada, decepcionada, avergonzada, tengo miedo de que… 
  3. Qué esperas: para la leche que se derramó: necesitamos una esponja para limpiar. Para el vaso roto: necesitamos una escoba para barrer. Para la pintura: me espero a que la pintura sea limpiada. 


Poner al niño en situación de colaboración 

Podemos evitar pensar por el niño pero implicarle en las decisiones. 
  • Mostrar al hijo cómo redirigir la situación: decir lo que es necesario para que la situación sea redirigida. 
  • Dar información: “la fecha para devolver el libro ha pasado, tenemos que devolverlo a la biblioteca”. 
  • Utilizar la resolución de problemas: “¿qué podemos hacer para que vaya bien para ti y para mi? Estoy segura de que vosotros podéis encontrar una solución para jugar juntos. 


Endulzar la realidad mediante la imaginación y el humor 

Si sois incapaces de conceder realmente algo a un niño, concedédselo mediante la imaginación. Es una manera de decir “no” sin hacer daño. Dr Haim Ginott 

Recurrir a la imaginación al servicio de la educación, permite reconocer los deseos del niño (por ejemplo, si quiere un juguete nuevo, caramelos, un helado…) sin poder acceder a la petición. 

Proponer momentos para regresar a la tranquilidad 

Hay una herramienta de disciplina positiva perfecta: el tiempo para regresar a la tranquilidad. La idea es proponer a los niños un espacio para que se calmen antes de dejarse desbordar por el enfado de los dos lados. Este espacio sería preparado con cojines, lápices y hojas para dibujar el enfado, libros, una caja de emociones o una rueda del enfado, mediante los cuales los niños tendrán a su disposición los medios para calmarse por sí mismos. 

Conectar con el niño 

Es en los momentos más difíciles cuando el niño necesita descargarse. Los besos y los juegos compartidos son las mejores maneras de llenar el depósito de amor del hijo. Simplemente dedicando tiempo al hijo, observándole y diciéndole: me encanta pasar tiempo contigo, me gusta verte jugar” le permitirán recargarse de amor. 

El amor no es una recompensa. El amor es un carburante. Isabelle Filliozat


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Pocas personas no han sido molestadas en la escuela, por eso viene aquello de "el colegio es como una selva", porque te sientes totalmente desprotegido, teniendo que afrentarte con algunas personas. Es una pena que ir al colegio, con lo desmotivante que puede llegar a ser ya por el tipo de enseñanza caducado, que no se actualiza y que no respeta el ritmo de los niños, que además se sufra acoso escolar para terminar de quitar el interés en aprender. 

Cómo estemos expuestos tiene mucho que ver con la escuela en la que se vaya, no todas son iguales. Pero siempre habrá alguien que moleste a los demás. ¿Y sabéis por qué? por culpa de un comportamiento muy dañino que está instaurado en la sociedad: la burla. Crecemos pensando que burlarnos de los demás nos divierte, y alimentamos este pensamiento en casa dando un ejemplo nefasto.

La burla se toma como entretenimiento

En casa de mis padres, era demasiado habitual reírse de los demás. El aspecto, el peso, la ropa, la manera de hablar y de actuar, la forma de vivir, el pensamiento, o incluso nada, inventárselo, era una razón suficiente para burlarse. Como crecí en un ambiente así de pequeña lo imitaba pero mientras iba creciendo me iba dando cuenta de que no soportaba herir a los demás.

Tratar despectivamente a cualquiera, por cualquier razón por insignificante que fuera, ha sido muy atractivo e interesante para la sociedad en general. Ya se oye decir que "el critiqueo es el deporte nacional", si no fuéramos cotillas los programas como Sálvame Deluxe no existirían por falta de audiencia. Nos encanta meternos en la vida de los demás, juzgarles sin piedad y hablar mal de los kilitos de más que han ganado, de si ganan x cantidad de dinero, de si se ha vestido de x manera, de si tiene pocos o muchos hijos, de si el peinado no le favorece, de si su pareja no le "pega"  con ella/él, de si antes "era más guapa/o"...

El último programa que vi yo de esta temática era Salsa rosa que era una copia de Sálvame Deluxe, lo veía por aburrimiento, pero terminé aborreciéndolo. También hay otros programas de este tipo, por no decir "casi todos los programas de televisión". Cogí un asco tremendo, porque a mí me importaba tres pepinos lo que hacía o dejaba de hacer la gente, y tampoco me veo con el derecho de hablar de ello, no es mi vida, son SUS vidas.

Con este panorama, luego hay niños en la escuela que se burlan de sus compañeros o de niños de otros cursos. Nunca falta ese análisis de buscar al niño o niña (es indiferente el sexo) que tenga algún "defecto" o algo criticable para echarse unas risas: gafas, aparatos, y todo aquello que no guste o que vean "diferente". Pueden burlarse de la manera de vestir, de la forma de caminar, de la forma de hablar, de la orientación sexual, del color de piel, de las creencias personales, del lugar de origen, etcétera. 

El ejemplo elimina tales hábitos

La prevención de este problema viene con la corrección, y la única manera es que en el hogar no se muestre que meterse con los demás es guay. Molestar, acosar, herir a alguien no divierte porque igual que a uno mismo no le gustaría que se lo hicieran, no debería hacérselo a nadie. Ver entristecerse, llorar, o tener depresión a alguien no es algo que nos tenga que dar satisfacción ni que nos de alegría. Hacer reír es un rasgo apreciado, pero se tiene que hacer reír sin perjudicar a nadie, que no consistan en burlas. 

También hay niños que lo hacen porque escogen malas compañías o porque tienen un trastorno. Es muy importante guiar y ayudar a los hijos a que sepan escoger a buenos amigos que no los encaminen mal. Los hijos tienen que saber qué niños les convienen y nunca tienen que exponerse a hacer cualquier cosa a cambio de ganarse la aceptación de amigos. Es bueno saber estar solo si fuera preciso a estar mal acompañado. 

Es bien sabido que algunos niños con trastornos, tienen dificultades de autocontrol y de saber estar con los compañeros. Esa falta de habilidad social les mete en problemas y la conducta en el colegio es desastrosa. En estos casos, los padres poco pueden hacer más allá de repetirles continuamente, por eso es imprescindible acudir a un especialista. Los especialistas son los únicos que podrán ayudar al hijo a que pueda cambiar, algunas veces es necesario que tomen una medicación, y el resultado es muy exitoso.

Me parte el corazón recordar mis momentos de angustia en el colegio, porque hubieran niños que están aburridos y se les haya pasado por la cabeza meterse conmigo. Unas veces por esa rebeldía de querer hacer el "payaso" delante del grupo, de querer provocarme para enfadarme, de querer ser el "malote" de la clase, que todos admiran y respetan porque es muy "chungo".
Y también de tener que aguantar los desprecios e insultos de otros porque querían ligar y por negarme, me tocaba recibir ataques indefinidos por la frustración que les causaba. Saber respetar las decisiones de las chicas, y entender que no es no y que todos somos libres de aceptar o de negarnos a estar con alguien es básico. El acoso sexual, no para de estar ahí, no desaparece y muchas chicas lo sufren.

¿Habéis sufrido acoso alguna vez?


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La particularidad de las bicicletas de equilibrio



Reconozco que para mí fue algo nuevo y un maravilloso descubrimiento saber qué son las bicicletas de equilibrio. No entendía su estructura, su objetivo ni para qué servían. Acostumbrada yo a las bicicletas con ruedines, no me enteraba cómo se utilizaban. Y creo que mucha gente, en su momento también habrá querido saber en qué consistía para entenderla. Una bicicleta de éstas características, conocida como prebici, bicicleta sin pedales o bicicleta  de equilibrio, se trata de una bicicleta que no tiene pedales ni ruedines. 

La razón de que esta bicicleta sea así es para ayudar a los peques a poder desarrollar con más facilidad las habilidades necesarias para saber ir en bicicleta. La bicicleta con ruedines no permite a los niños aprender correctamente, sólo aprenden a utilizar los pedales. El aprendizaje más complejo de la bicicleta es tener equilibrio, y las bicicletas tradicionales le impiden experimentar la sensación de equilibrio.



Por ello se le da tanta importancia y preferencia a aprender a tener equilibrio, para que el niño gane en seguridad, en autonomía y luego sea capaz de ir en una bicicleta con pedales sin ningún tipo de dificultad. También fomenta su habilidad psicomotora y mejora el sentido de la orientación. Con los ruedines, el cerebro no desarrolla este equilibrio ni lo automatiza, así que al eliminar uno de ellos o los dos a la vez, el niño ha de empezar casi de cero. Con las bicicletas de equilibrio, se utilizan tanto los pies para impulsarse como para sostener la bicicleta y los niños pueden dominar cuánto tiempo se mantienen sin tocar el suelo conforme van aprendiendo. 

Para los padres es un alivio ver cómo nuestros hijos aprenden en ir en bicicleta sin el miedo en el cuerpo, de que se desanimen y nos vengan con mil heridas porque se están cayendo a cada rato. Tampoco tenemos que ir aguantando la bicicleta curvando la espalda, así el niño no se ve solo y le cuesta más creer que es capaz sin ayuda, y el adulto tiene que hacer un gran esfuerzo yendo detrás.



Yo he podido comprobarlo con mi primer hijo que es el que primero aprendió a ir en bicicleta. Al principio utilizó un correpasillos, luego una moto de estas con dos ruedas pero muy anchas para iniciarle en el equilibrio, después utilizó una bicicleta de equilibrio, se iba empujando, al coger carrerilla levantaba los pies y se fue acostumbrando a aguantar el peso de su cuerpo. El día que le regalemos la bicicleta con pedales, y él no había utilizado una así nunca, el mismo día ya lo hacía genial y los siguientes días lo hacía perfectamente.



Me quedé alucinada, porque mi experiencia fue un poco traumática, no llevé bien la transición de la bicicleta con ruedines que me facilitaba demasiado el pedaleo y casi no hacia esfuerzo ni aprendí nada, únicamente me movía para los lados o iba para adelante. Querer aprender a ir en bicicleta con pedales, fue aprender algo completamente nuevo y como si nunca antes me hubiese montado en una bicicleta.

Me encantó saber que habían este tipo de bicicletas para que ese "sufrimiento" e inquietud de no aprender con porrazos se pudiera evitar. 

Nosotros tenemos la bicicleta de equilibrio Scooter, el diseño gustó mucho a mi hija pequeña, quedó sorprendida porque nunca antes había visto algo igual. Parece un vehículo de adultos, es moderno, vintage, súper original y precioso. Está hecha de madera, lo que le da mucho valor y calidad ante nuestros ojos. La edad recomendada es de 2 a 5 años. Las medidas de la bicicleta son 77 x 33,5 x 51 cm.  

Nuestra Scooter está pintada de color verde menta con empuñaduras que es un color muy acertado y bonito. Dispone de ruedas neumáticas inflables que podéis inflar en la misma gasolinera antes de utilizarla, y de un asiento regulable en altura desde los 32 hasta los 36,5 centímetros (de esta manera la scooter se puede utilizar más tiempo porque el asiento puede modificarse). Cuenta con detalles muy realistas como el contador de velocidad y de kilómetros. Es resistente y manejable, con mangos salva puños. Cuando llega en la caja, se tiene que montar, pero es muy sencillo, se siguen las instrucciones,  y en un plis plas está lista. La bicicleta es de Janod, una marca especializada en juguetes de madera desde hace más de 40 años y crean juguetes de madera ecológicos que respetan el medio ambiente.




Es fácil de utilizar, es ligera, es cómoda, es bonita, es intuitiva. Cuando el peque se sube en su bicicleta de equilibrio se balancea con seguridad, camina manteniendo el equilibrio, aprende de forma progresiva y natural. 


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Las diferencias entre mis tres embarazos



Cuando pensamos en la palabra "embarazo" directamente pensamos en: un embarazo como cualquier otra mujer que se haya quedado embarazada, punto final. Y los embarazos pueden ser muy distintos, incluso tratándose de una misma mujer.

Podemos estar informadas sobre qué es el embarazo y cómo se suele pasar, mediante la comadrona, que será quien nos asesore (si vamos por lo público) o las experiencias de otras mujeres, que nos lo cuentan, o que leemos sus escritos por la red.

¿Todos los embarazos son distintos? hay mucha probabilidad de que los embarazos se diferencien, pero también puede ser que sean exactamente iguales, no se tiene la respuesta exacta.


En todos los embarazos, para seguir el desarrollo interno del bebé, me inscribía en la newsletters de las etapas del embarazo, que va por trimestres, indican cuánto pesa, de qué tamaño es más o menos, su aspecto, cosas a tener en cuenta en ese momento, etcétera.

Mi primer embarazo

Fue mi primer hijo, mi primera experiencia y mi primer sobresalto (por todas las sorpresas que me acontecían). Dudé de que fuera positivo porque de repente sentí muchísimo sueño y cansancio, me dormía con facilidad, en especial por el medio día-tarde, me quedaba dormida hallá donde estuviese. 

Me fue fatal con los vómitos y las náuseas, tardé un poco en tenerlas, y me creía una afortunada por haberme librado de eso (que mujeres que se libran, haberlas haylas), pero ya me llegó mi sanmartín xD sufri bastante, básicamente todo lo que entraba por la boca, lo vomitaba, en todo el embarazo perdí 12 kg, os podéis imaginar lo que pasé. Confiaba en que tras pasar los tres meses del inicio del embarazo, se me pasaría, pero continuaron, para mi asombro.... pude descansar, lo que me "era posible" cuando me encontraba mejor, porque al no tener otros hijos, no tenía ninguna responsabilidad que me exigiera ajetreo.

Tuve muchas molestias, dificultades para dormir, al poder comer debidamente librada de las náuseas, me vinieron los ardores, que me quitaban las ganas de comer. Tuve unos dolorcillos en el riñón derecho por la presión del feto, y no se me irían hasta que naciera porque era debido a su posición.



Mi segundo embarazo

Fue un embarazo muy deseado, porque quería darle una hermana o un hermano a mi primer hijo, me emocionaba que tuviese alguien de su edad para jugar, y para compartir momentos. Estuve en un momento en el que me sentía muy animada y capaz de tener a otro bebé.

Empezaron los vómitos que fueron horripilantes, pero duraron menos que en el primer embarazo. No sentí apenas ardores, dormía perfectamente hasta que la barriga ya me pesaba mucho, pero fue genial. Tenía la tela de antojos, y al maromo le pedía el oro y el moro para que yo estuviese satisfecha y contenta de que me alimento al gusto y que mi bebé recibiría todo lo que entraba para adentro. 

Lo único que destacaría más es que como mi hijo aún era chiquitín quería que lo cogiera en brazos, y me causaba bastante presión en la barriguilla que asomaba. Intentaba cogerlo pero sentada mejor que de pie porque de esa manera no ponía todo el peso encima. Al final del embarazo tuve la tensión alta, porque hubieron unos cambios, y me sentí nerviosa. Al solucionar esos detallitos, logré dormir mejor, calmarme y tener la tensión correctamente (me libré de una cesaría).



Mi tercer embarazo

Me encantaba estar embarazada de nuevo. Fue mi embarazo más complejo por tener que aguantar el tirón de la barriga, y tener que cuidar de dos niños pequeños. Aunque por tener la experiencia de la segunda, me sentía más segura de mi misma y más tranquila, podía gestionar todo con facilidad. Tuve vómitos de los de siempre, pero fueron iguales que los del segundo embarazo, "bastante equilibrados" no noté algo exagerado como sí me pasó con el primero. 

Todo el embarazo fue perfecto, no he sentido ni la más mínima incomodidad, a parte de que al tener la barriga grande no soporté más estar en esa condición. Lo que más podría decir que me "molestó" fue en la recta final, en la semana treinta y siete, que estaba que no podía más, porque por la barriga y los movimientos del bebé, no dormía bien. También sentía una presión en la cadera, y estaba que no podía más y sólo deseaba poder parir para descansar.


Como he tenido un hijo y dos hijas, hay quienes me dicen que los embarazos de niñas son mejores que el de los niños. En su momento pensé que podría ser, porque en mi caso así fue, pero no creo que sea una regla, posiblemente tenga un hijo y sea igual que el de las niñas, o no. Ya os lo contaré si me sucede :)

¿Vuestros embarazos fueron diferentes?

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