Mi hijo de alta demanda desestabilizó mi maternidad y destruyó mis expectativas



Siendo familia numerosa, puedo hablar de lo que es criar a más de un hijo, si es más difícil o menos, si hay mucha diferencia entre uno, dos y tres, si es mejor o peor tener hijos seguidos. Y la conclusión que extraje es que depende del temperamento del hijo.

Maternidad: Expectativa VS realidad

Cuando quería tener en mis brazos a mi bebé, me moría de ganas, idealizaba mucho, igualaba casi tener a mi hijo a tener a un muñeco, la verdad, la ignorancia y el poco haberme relacionado con bebés me hizo tener una percepción errónea. Ser madre es precioso, pero un bebé es un ser recién nacido, muy demandante, que necesita de su madre al cien por cien, y que su única forma de comunicarse es con el llanto, y no es la manera que más nos gustaría.

Relacionamos el llanto con una actitud negativa, ofensiva, dañina y nos molesta mucho. Sacrificar nuestro descanso, olvidarnos de soñar, de roncar, de estirarnos un buen rato. Exclavizándonos por un chiquitín que nos necesita prácticamente 24 horas. Mi lactancia no ha sido nunca como hubiera deseado, así que me venía un pack entero de decepciones, de desilusiones, de enfrentarme con mi realidad, que es mía, que es lo que me ha tocado.

No tuve bastante con tener que aprender que tengo un b-e-b-e y no un baby born (por cierto, de pequeña tenía uno que hacía pipí y caca), que además veía que me topaba con muchas más dificultades que el resto de las madres. No sabía si se debía a que sería una quejica (lo soy y mucho), que si era tiquismiquis y exageraba en mis interpretaciones, o si simplemente no valía para ser madre. Pues sí, cuando ves que ser madre es taan difícil y desolador, y observas que a las demás se les da genial, pones en duda tus dotes maternales.

Primeriza ignorantísima + hijo de alta demanda = bombazo

Mi hijo  de bebé no me dejaba hacer absolutamente nada, era una absorción de mi ser 24 horas. No podía comer sola (se sentaba encima mío), no podía ir al lavabo sola (me lo llevaba en brazos para dirigirme al water), no podía limpiarme los dientes sola (con una mano estaba cogiéndole a él), no podía ducharme sola (se ponía dentro de la ducha o se quedaba por la zona), no podía cocinar sola (cocinaba con una mano ocupada), no podía ver la televisión (quería brazos y además que lo sostuviera estando de pie), no podía leer libros (quería que mis brazos solo fueran para él), no podía utilizar Internet (me impedía tener las manos libres constantemente). No podía vestirme, ni tampoco charlar con mi marido, ni salir a sitios tranquila...

Lo que más destaco es la etapa de bebé, que fue muy dura para mí, con lo chungo que es criar a un bebé siendo primeriza. Pero mientras iba creciendo iban habiendo más experiencias que no soportaba. Era una demanda constante intermitente, llanto de por medio, malhumor, actos agresivos, rompetodo, se irritaba en un instante, no soportaba nada, no había manera de tranquilizarle, nunca sabías lo que te esperaría mañana, no podías volver a tener el dominio de tu vida, no se le terminaba la energía, no quería ni dormir...y lo inimaginable. Menos mal que el tiempo lo cura y lo olvida todo...

Las respuestas que no te sirven, te fastidian

Preguntaba a amigas, a familiares, en foros de Internet, queriendo saber qué podía hacer y si era normal mi situación. Algunas me dijeron que es lo que hay, otras que es algo temporal, otras me dijeron que nunca les pasó y que no sabían nada y otras me dijeron que ellas sufren lo mismo y que no saben que hacer. Al final te quedas igual que estabas ¿sabes?

Eso de "no es para siempre", no consuela nada de nada. Estás con un rebote, con un estrés y un hartazgo que no te sirve de nada saber que es temporal, porque si son dos o tres años o más, eso de temporal tiene "poco". Necesitaba encontrar soluciones, o consejos que me sanaran mis emociones dañinas. Cuando unos padres tienen un hijo "diferente" en cuanto a demanda se refiere, necesitan apoyo y asesoramiento, no puede ser que se queden solos ante la adversidad.

Es triste, pero eso de que hay niños de alta demanda, lo conocí mucho más tarde, no sé si fue cuando mi hijo tuvo 4 o 5 años por lo menos. Cuando ya era tarde que accediera a toda esa información porque tuve que apechugar y tragarme todos mis males de tal situación, pude ponerle nombre al comportamiento de mi hijo.

Odio las etiquetas, estoy en contra de los prejuicios, de hacer pensar que los hijos son de una manera y que tenemos la verdad absoluta. No. Yo no prejuzgo a mis hijos ni dejo que nadie lo haga, y son nombres, que yo necesité en su día saber para entender la conducta que me parecía extraña y aprender a gestionar sus acciones, para que a mí no me hiriera tanto el día a día.

Conclusiones después de todo:

  • El hijo que es de alta demanda, lo seguirá siendo pero su dependencia y exigencias disminuirán.
  • Cuanto más crecen, más fácil se hace todo porque van madurando y moldean su carácter. 
  • No es bueno comparar entre niños de alta demanda, porque aunque compartan esta cualidad pueden ser distintos en muchos aspectos y evolucionar de manera distinta.
  • No hay que vivir deseando, hay que vivir aceptando: no puedes estar quejándote porque eso no soluciona ni alivia tu dolor, es más rentable aprender a adaptarte y acompañar a tu hijo.
  • Podemos sacar cosas buenas de ese lado tan intenso de los peques.
  • Me di cuenta de que yo también tenía cosas así, y eso me hizo acrecentar mi empatía y comprensión.
  • Todos los aprendizajes me hacen ser mejor persona y mejor madre.

Todo tiene su fin

Mi hijo mayor se deshizo en gran medida de esta actitud hacia los cinco años, me empezó a dejar mucho espacio, a tener horas libres, a tomarse las cosas mejor, a no depender tanto de mí. Los niños de alta demanda se niegan a hacerse autónomos, prefieren depender de la madre, y por eso también veía un retraso en autonomía, pero a la fuerza no le iba a obligar, claro. Esperé a que llegase su momento, y afortunadamente llegó.

Mi hija pequeña que también tiene alta demanda aunque menos que su hermano mayor, cambió hacia los tres años y medio. Fue como si hubiera habido un CLIC, no sé, se la veía más madura de golpe, y dejó de tener esta actitud.

Lo que sí que he visto es que el hecho de que estén entre ellos tres juntos, les ayuda mucho a sentirse acompañados. Juegan juntos siempre, tienen edades cercanas y entonces se entienden y tienen los mismos intereses. Si tienen intensidad, entre ellos se autocomplementan, y yo finalmente tengo mi lugar de madre, pero no de sombra, que no me gustaba ni podía mantenerla eternamente porque iba a acabar con mi persona.

Recomendaciones a padres de hijos de alta demanda

  1. Entender que el hijo nos necesita más de lo normal: los niños de alta demanda, sienten una profunda necesidad que les sale del alma, y no lo hacen para molestar, ellos sufren igual o más
  2. Cubrir sus necesidades siempre dentro de lo posible, aunque parezca contraproducente, por aquello de que le hagamos todavía más dependiente. Alejarse e impedir satisfacer sus necesidades exigentes, no solucionará nada.
  3. Si te sientes hundida, díselo a los cuatro vientos y no tengas vergüenza de nadie. Si se hace difícil la situación, lo dices, porque basta ya de querer dar la imagen de madre perfecta que está encantada con su maternidad. Si algo sale de tu control y te cuesta sobrellevarlo, pues los de tu alrededor si tienen un mínimo de comprensión, te ayudarán sin cuestionar tus intenciones. En casos graves, puede ser buena idea acudir a un psicólogo, pero personalmente recomiendo evitar siempre el tratamiento con fármacos, está demostrado que las terapias funcionan mejor y no causan daños colaterales como la dependencia a sustancias. Encuentra un psicólogo paciente y con ganas de ayudarte, no de medicarte para esconder la causa y el no esforzarse en su trabajo.
  4. No permitir palabras que nos hieran: con lo mal que lo estamos pasando no podemos dejar que otros nos juzguen o nos recriminen con que hemos fallado en nuestra crianza y esto es lo que hemos cosechado ni que somos unos blandengues y nos quejamos de todo. A mi me afectó mucho mi madre, que solo sabía sacar lo malo, y cuando me animaba, me arrebataba de la mano todo mi esfuerzo interno.
  5. Buscar ocasiones para una misma, para descansar, relajarse, pero para hacer algo que nos active la alegría. Lo más sencillo es pasear, yo siempre que me siento fatal, salgo a la calle y camino, y como vivo cerca de la naturaleza, bajo el sol respiro la hierba, y me rodeo de plantas y flores. Sientes buenas vibraciones, y te sientes más en paz contigo misma. 
  6. No exigirnos más allá de nuestras capacidades: el bebé nos necesita, sí, el bebé depende completamente de nosotros, sí, pero si llega un momento en el que nos va a dar algo y sentimos una terrible ansiedad y desesperación, podemos aislarnos y respirar hondo. No podemos llegar a satisfacer todas sus necesidades a su gusto siempre que el bebé lo quiera, digo bebé, como puedo decir niño, aunque éste último pueda cuidarse y servirse solo.
¿Habéis tenido un hijo de alta demanda?


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Libro: Lili entre dos nidos (normalizando el divorcio)


Los libros infantiles en muchas ocasiones sirven como recurso de terapia, en esos momentos tan difíciles que pasan nuestros hijos, podemos utilizar libros adecuados a su edad, para hacer que transiten con calma y aceptación tal experiencia.

Lili entre dos nidos, es un libro que quiere normalizar el divorcio y acercarlo a los niños. El divorcio, la separación o la ruptura de una pareja, es algo muy común. No es porque estemos en una época en la que tenemos menos paciencia ni en la que se haya puesto de moda romper con todo, sino que siempre han habido divorcios.

Los divorcios no tienen por qué ser un mal momento en exageración, podemos sentirnos mal porque la relación ha terminado de una manera inesperada o distinta a lo que hubiésemos deseado, pero no es el final de nuestra vida. Los divorcios tendrían que tomarse como cambios que surgen en nuestra vida que nos hacen cambiar de rumbo. Hay veces que es mejor reconciliar o  darse tiempo y otras, terminar con la relación.

Los adultos podemos tener facilidad de rehacer nuestras vidas, porque tenemos la madurez, y la fuerza psicológica que nos lo permite. Entendemos que las personas no nos pertenecen, y que pueden un día irse de nuestro lado, que aquello que fue tan bonito un día, puede desvanecerse más adelante. Nada es para siempre ni se puede predecir el futuro, no sabemos cómo terminarán nuestras relaciones.

Lo que da más pena son los niños, esos pequeñitos que no saben que los padres son dos personas que se unieron por amor y que podrían separarse un día. Necesitan tanto al padre como a la madre, y empezar a vivir sin los dos a la vez, teniendo que repartir días con uno y con otro, cambiando de casa, quizá cambiando de colegio y de muchas más rutinas, se pueden sentir deprimidos.

Y lo peor llega cuando los padres, en lugar de poner punto y final, de forma respetuosa, tratándose todos bien, uno de los ellos, o ambos, deciden emprender una guerra judicial, para ver quién gana a quién, y seguir perjudicándose. El divorcio no es despecho, no es traición, no es hipocresía, no es maldad, es que la relación no era como se esperaba, o que empeoró.

Al divorcio no se le responde con furia, con rabia ni con odio. No hay que actuar con él con sed de venganza. Si una relación ya no funciona, lo mejor para todos es aceptar la situación y adaptarse a ella, en lugar de querer hacer daño. 

El matrimonio o la relación en pareja, se empieza deseando que sea hasta la muerte, pero de no ser así, no se ha engañado, no siempre elegimos bien a la otra persona, no terminamos de congeniar, o a veces cambiamos y no podemos seguir con la relación que se tenía hasta entonces.

Los padres deberían mantener una relación buena tras el divorcio. Por ellos mismos, porque no dejan de ser personas que merecen respeto y buen trato mutuo. Y por sus hijos, que ellos no tienen nada que ver con lo que haya podido ocurrir de negativo en la relación de pareja. Los hijos nunca deberían sufrir la separación de sus padres. 

Aunque haya pasado cualquier barbaridad, es mejor que los padres no se critiquen ni hagan que los hijos rechacen al otro. Los niños pequeños tienen mucha facilidad de tener depresión y ansiedad ante situaciones angustiosas. No hay bueno ni malo en una ruptura, no se tiene que culpar a nadie. Las cosas pasan y no hay que enfrentar a los hijos con el padre ni con la madre.




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Cómo proteger a los hijos de picaduras de mosquitos



Al llegar el calor, lo que más nos hace incomodarnos, a parte de las altas temperaturas, es la llegada de los mosquitos. Y de las primeras decisiones que tomamos es prevenir las picaduras de mosquitos. Estés donde estés los mosquitos se acercan a tí, no paran de buscarte, no se rinden por mucho que les ataques y ese sonido característico de los mosquitos retumba en tus oídos. 

 Soy el festín de los mosquitos. A mí siempre me han picado mucho, soy la que se entera de que han llegado mosquitos a casa por ser la primera víctima. Cuando duermo muchas veces escucho que alguno se me acerca pero lo ignoro porque sino me paso toda la noche atacando mosquitos y no duermo. 

De pequeña comprobaba que los mosquitos nos picaban más a las mujeres de la casa. Así que muchos tópicos de que es por sudar, por beber cerveza etc, creo que no. Recuerdo que para que no me deprimiese al recibir tantos picotazos, mis padres me decían que seguro que me picaban mucho por tener la sangre dulce. No sé si debía sentirme piropeada por eso. 

 Por qué nos pican los mosquitos y en qué se basan para elegir a sus víctimas 

 Los mosquitos que nos pican en realidad son hembras, así que eso de decir que “a los mosquitos les gustan las mujeres y que les hemos enamorado” no tiene pies ni cabeza xD. Por muchas teorías que se planteen, la razón real de que los mosquitos prefiera a unas personas por encima de otras en teoría es por: 
  •  Sudar 
  • Moverte 
  • Respirar debido al CO2 que producimos 
  • Tener la temperatura alta en el cuerpo 
  • Vestirse de colores oscuros: el negro y el rojo son sus favoritos 
  • El perfume 
  • Usar cremas con àcido láctico 
  •  Olor de pies 
  • Comer mucho queso 
  • Beber mucha cerveza 
  • Embarazo 


 La versión que más me convence es la de que se tiene una predisposición natural genética a ser atrayente para insectos. Porque mi padre cumplía con casi todas las condiciones y era el que siempre estaba libre de picaduras. 

 No somos el alimento de los mosquitos

 Pensábamos que los mosquitos nos picaban para alimentarse, cuando se alimentan del néctar de las flores. Nos pican por el contenido en proteínas y otros compuestos químicos que hay en nuestra sangre y que necesitan para madurar los huevos de los que saldrán sus crías. 

 Por qué nuestra piel reacciona mal ante los picotazos 

 Cuando el mosquito nos pica, introduce bajo nuestra piel dos tubos diminutos, uno de ellos sirve para absorber la sangre y el otro para inyectarnos una sustancia que evita que la sangre se coagule en la herida o en su trompa antes de acabar. Esta sustancia provoca que nuestro cuerpo libere histamina, una sustancia involucrada en las respuestas del sistema inmune. 

Y es debido a la reacción de nuestra piel que nos salga la picadura, por eso no todos tenemos las mismas picaduras: a unos les salen ronchas y a otros puntitos.

 Cómo evitar picaduras de mosquitos 

  1.  Poner mosquiteras en las ventanas para que se pueda dejar entrar aire en casa sin miedo a que entren.
  2. Mosquitera ventana y en las camas. Que las medidas sean de 1,2 mm por 1,2 mm. También es recomendable mojarlas con insecticidas como la permetrina.
  3. Repelente lactico cutáneo:  
  4. Enchufes vaporizadores de repelente:  Los vapotizadores de repelente son depósitos de líquido que se calienta, al estar el dispositivo enchufado a la corriente, y se evapora, creando un ambiente con olores que molestan al mosquito. 


 Qué hago si mis hijos tienen picaduras de mosquito 

 Si el mosquito nos pica a nosotros o a nuestros hijos, se limpia la picadura con agua y jabón. Ponemos una toalla fría para aliviar el picor y reducir el hinchazón. Finalmente aplicamos la loción de calamita que detiene él picazón de la picadura. 

 Métodos que no sirven para protegerse de los mosquitos 

 La pulsera anti mosquitos que la encontramos por todas partes y que nos pica el gusanillo cada vez que la vemos para probar si funcionan o no. Varias amigas mías me negaron rotundamente que funcionasen y que justamente los días que sus hijos llevaban dichas pulseras, las picaduras aumentaron. 

Los dispositivos ultrasonidos tampoco tienen ninguna eficacia comprobada. Al tratarse de algo que todos queremos evitar, se ponen a la venta muchos productos, y hemos de tener cuidado de no ser engañados. ¿Hay camisetas que protegen de los mosquitos? Si fuera así serían las camisetas más deseadas del siglo XXI. 

 Por qué existen los mosquitos 

 Con el ejército de mosquitos que ataca cada verano, una se plantea ¿y para qué existen, por Dios? Los humanos viviríamos mejor sin mosquitos. Viven en todo el planeta cumpliendo la función de alimentar a especies de distintos ecosistemas

Algunos científicos alegan que acabar con ellos dejaría a su vez a otros depredadores sin sus presas o a plantas sin polinizadores. En relación con el Ártico, donde forman una compacta biomasa que flota sobre la tundra, la erradicación podría provocar que se redujera el número de aves migratorias cuya fuente de alimentación son los mosquitos. También hay muchos peces, arañas, ranas, salamandras, lagartijas, que gustan de comer sus larvas, pues son sabrosas a sus paladares y fáciles de atrapar. Sus dietas se afectarían radicalmente y no se sabe qué podrían hacer para sobrevivir. A su vez la pérdida de estos peces afectaría la cadena desde abajo hasta arriba.
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Parir en el público VS parir en el privado



La mejor decisión es ir a donde te sientas mejor, da igual si se trata del público o del privado, esa es la conclusión que saqué hace mucho tiempo. No hay que obsesionarse con qué elegir, porque tampoco es algo tan diferente en un sitio como en otro, y los percances o situaciones desagradables nos pueden pasar en los dos sitios, no es bueno idealizar nada.

No puedo comparar los dos casos porque siempre he dado a luz en el privado, pero tanto mi madre como mi hermana fueron al público. Y las dos parieron en el mismo hospital, allí nació mi hermana, yo y mi sobrino también. 

Mi madre siempre se quejó de que no la dejaron moverse ni en la dilatación, que las matronas la trataban con pasividad y egoísmo, que sin necesidad utilizaron fórceps, y que los dos partos que tuvo los pasó mal. No recibió asesoramiento ni apoyo en la lactancia materna y por ende, ella nunca amamantó.

Mi hermana no me acuerdo bien qué pasó porque cuando tuvo a su hijo yo tenía 11 años, y estaba en una época muy pasota la verdad. Pero me acuerdo que la pobre estuvo un mes o más estando coja porque le pusieron mal la epidural. Siempre me acordaré de que sufrió mucho con esto. Tampoco recibió mucho apoyo de la matrona en la lactancia, tuvo dificultades para seguir con ella, utilizaba pezoneras y tal pero se rindió.

¿Parir en el público es más seguro que en el privado?

A veces se da la sensación de que parir en el público es más seguro y no me gusta. No se trata de competir, sino de ser sincero. La seguridad es obligatoria en todos los centros hospitalarios, no creo que no haya una vigilancia ni una exigencia mínima. En lo que quizá pueda diferenciarse al público del privado es en la UCI neonatal, pero depende de cada centro y lo suyo es informarse antes de decidir donde ir.

¿Parir en el público hace que se tenga más probabilidades de tener un parto natural?

Es cierto que las matronas tienen un papel importante en el parto, y que ellas sólo actúan en partos naturales sin riesgos, y propician un parto exento de invertenciones (o debería ser así). Pero las matronas también están presentes en los partos de centros privados. Mientras se va desarrollando el parto, es la matrona la que lleva todo y la que se comunica con la parturienta,  el ginecólogo acompaña y sigue el parto sin hace más que hablar con la matrona, y si hace falta hace el tacto vaginal.

¿Puedo elegir libremente tener un parto natural en el centro privado?

¡Claro! por ser un ginecólogo el que lleva el seguimiento del embarazo y por estar en el parto, ¿se cree que van locos por hacer cesáreas? Los ginecólogos están preparados para hacer cirugías, eso es bueno porque en caso de necesidad, ellos son los profesionales adecuados. Aunque tengan la mala fama de muy cirujanos que están siempre con el bisturí en mano, también apoyan y promueven el parto natural. 

Un parto natural siempre es más relajante para todos, más tranquilo, más sencillo. Y no tiene por qué un ginecólogo simplemente por serlo, desear más una cesárea. 

¿En el centro privado se respeta menos el parto natural?

Yo he parido siempre en clínicas privadas, y nunca me han obligado a ponerme epidural, ni a hacer algo en contra de mi propia voluntad. Existen diferencias en las opiniones médicas en algunos casos como puede ser en la cesárea, cosa que a mí me pasó una vez pero eres libre de elegir siempre. Cuando estás en dilatación te dejan moverte libremente, te dan pelotas de pilates, tienes un lavabo privado, y una cama por si quieres sentarte. El monitor de contracciones sólo me lo ponían a ratos y nunca fijo. En los dos primeros centros me pusieron oxitocina pero en el tercero no, y nunca dije nada porque tampoco sabía lo que era.

¿En el centro privado dan menos cosas para la parturienta y el bebé?

No lo sé. En el privado te pueden dar pañales para el bebé, toallitas y bragas postparto para la mamá, pero a mí eso no me importa porque aunque me dieran cosas puede ser que no las quisiera. La ropa del bebé la compro yo antes de que nazca eligiendo lo que me gusta en calidad y en diseño. En el privado te dan biberones por si decides no dar el pecho. Pero vamos que yo esto ni lo pensé, porque me traigo todo siempre.

¿En el centro público se apoya más la lactancia materna?

Como en el privado también hay matronas, no hay diferencia en este sentido. Sin embargo, el ginecólogo también ayuda a la parturienta a saber cómo iniciar la lactancia, da consejos y ayuda. El ginecólogo no sabe menos de lactancia, aunque no se destaque tanto. Tiene que ver mucho su opinión al respecto de la lactancia materna para que la propicie o no, pero hoy en día en toda España se está muy a favor por parte de ginecólogos como de matronas. En mi centro privado siempre vi que se prefería animar a la madre a que se decidiese por la lactancia materna.

Por qué siempre doy a luz en centros privados

Aunque no esté embarazada, tengo seguro médico, es decir, nunca voy al público para nada. Antes no era así, uno ya tiene bastantes gastos en su vida como para tener que pagar de más, se supone que con los impuestos nos merecemos una sanidad pública gratuita. Lo que pasa es que la sanidad pública está cambiando mucho, de hace años no era lo de antaño.

Por ser pública sufre mucho todos los recortes y toda la crisis que desfigura al país. He visto que se trate con negligencia y que haya una actitud bastante rácana para no gastar recursos del hospital. Y no es mentira, que todo esto perjudica al hospital entero, cuando vas para otros temas que no son el embarazo, a la hora de diagnosticar y de recetar, muchos médicos son muy limitados y muy simplones, muchos de ellos porque se les pide que no causen gastos para poder seguir trabajando (es una enorme polémica, pero está allí).

Cuando es gratis todos vamos y hay más gastos

Al público va casi todo el mundo por ser lo gratuito, no porque les guste más. Se supone que en el público tenemos los mejores médicos (y no lo pongo en duda), pero muchos son despedidos o se marchan a otro hospital o país porque les pagan mal. El público depende del dinero público y cuando hay una crisis interminable como en la que estamos siempre, que tanta gente utilice el público puede ser un problema.

La calidad, el trato, y las opciones pueden verse reducidas y empeoradas. Con esto no quiero decir que no debería de existir la sanidad pública, sí debe existir porque es el derecho de todo ciudadano. Pero siempre manteniendo unos mínimos, porque hay hospitales que se han desfasado.

Entonces se intenta ahorrar y ya no se piensa tanto en las necesidades de los pacientes, cosa errónea e injusta. Se va "gratis" pero eso no quiere decir que se merezca menos una buena asistencia. Algunas pruebas u operaciones tardan mucho en hacerlas, como mi abuela que murió antes de poder operarse y nunca me olvidaré de lo mal que me sentí. 

Por depender de la sanidad pública, muchos médicos están de mal humor, sin ganas de trabajar y con un gran descontento, ya que pueden tardar en cobrar el sueldo, pueden no cobrarlo, cobrar menos o ser amenazados con un despido próximo. Hay millones de personas que están en paro y no pueden aportar nada a la sanidad, y sin embargo, se siguen gastando recursos.

Yo prefiero parir en el privado

Siempre preferiré dar a luz en el privado, es una opción mía y con esto no digo que sea la mejor sino que es la que yo quiero. Me siento cómoda, me gusta la ginecóloga que elegí, si no me gustase, puedo elegir otra del mismo centro o de otro. No tengo por qué ir al centro asignado en mi barrio, puedo hacer un seguimiento mensual de mi embarazo y no trimestral como sucede en el público. Se hace ecografía 3D y 4D en el mes apropiado para ello.

Se hacen muchas pruebas referentes al embarazo, te asesoran bien. Si tienes un seguro médico con el que irás al centro privado, no tendrás que pagar los 4000 o 5000€ que cuesta un parto, que algunos extranjeros pagan cuando tienen a sus hijos en España. Y con esto te entra otros especialistas como el nutricionista para que te proporcione una dieta personalizada, y con cualquiera que se desee. Siempre con una cita cercana a lo deseado, con poca gente en la sala, y con amabilidad.

Para poder tener el seguro es necesario al menos que haga nueve meses que se ha contratado dicho seguro, en algunos es ocho meses. Y se hacen cargo de todos los gastos, de parto, de epidural, de cesárea, de cuidados neonatales, de la estancia en el hospital, e incluso de la hospitalización en caso de embarazo de riesgo o parto prematuro.

Hay seguros que están muy bien de precio y se puede pagar mensualmente. El más caro es el de reembolso pero el básico es bastante económico en comparación con todo lo que se recibe. Muchas embarazadas van al privado combinándolo con el público porque se les hace escaso el seguimiento del embarazo y muy breve en cuanto a pruebas y visitas. 

Las habitaciones, la tecnología e infraestructura es mucho mejor en privados, porque como no dependen del dinero público, pueden invertir en novedades y en mejoras sin dificultades. Se tiene más intimidad, privacidad y comodidad. Me encanta que mi marido esté conmigo todo el tiempo posible en mi habitación, sin tener normas de visitas y sin tener que compartir habitación con otras madres. Aprecio el detalle de que la ginecóloga que elijo sea la que siempre me trate y sea la que asista a mi parto, porque se crea un bonito vínculo y es más agradable para mí.

No hay centro perfecto

Tanto el centro público como el privado tienen sus ventajas y desventajas, ninguno es mi centro perfecto, pero puedo sentir más preferencias en uno que en otro. Siempre es mejor informarse, hacer todas las preguntas que consideremos oportunas, reflexionar, comparar muchos centros a la vez, y sobre todo hacer lo que nos dicte el corazón.


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El doble reto de ser madre: educar a mis hijos y reeducarme a mí




Al ser madre tienes que cuidar y educar a la par, criar no es lo mismo que educar, algo que se ha confundido mucho a lo largo de los años. Una mujer no sabe lo que conlleva tener hijos, no hay mucha consciencia de la realidad. 

En mi caso era porque mi en mi familia (antes de dejarlos de ver del todo) no tenían hijos. Yo dejé de ver a mi poca familia (se terminó de romper del todo la familia) con siete u ocho años, y a muchos ni los conocí. Era yo la única pequeña en la familia por lo que no podía ver qué implicaba el cuidado de un hijo. Cuando mi hermana tuvo a su hijo, yo estaba en plena etapa adolescente, y aunque no lo sabía, tenía ansiedad. Eso me hacía ser mucho más nerviosa, más pasota e impaciente. 

No basta con cuidar, y educar es complejo

 No tenía mucha idea de lo que implicaba ser madre porque para la mucha gente, es solamente cuidar, dar de comer, vestir, regalar juguetes, pasar ratos juntos y ya está. ¡Y ojalá fuese sólo eso! Esa parte desesperante de tener que enseñar, corregir, modificar malos hábitos y comportamientos, saber reaccionar ante ciertas circunstancias,  ¡y dar ejemplo! de eso nadie habla. 

 Los niños son buenos por naturaleza pero no vienen con el software instalado para saber cómo tienen que ser. Hay que guiar, enseñar y modificar. Y el problemón es que no es suficiente con esto sino que por culpa de la manera en la que se nos educó y el mal ejemplo que tuvimos, lo absorbemos de pequeños, y se refleja en nosotros de adultos, una vez somos madres. Así que hay que corregirse una misma primero para poder actuar correctamente, y ser un ejemplo para no caer en la contradicción de "haz lo que digo, y no lo que hago".

Cuando no tuviste un buen ejemplo en casa, tienes que basarte en la teoría y no en tus vivencias

Es agradable y satisfactorio poder educar y relacionarse con los hijos respetuosamente pero cuando no has sido criado de esa manera cuesta deshacerse de las malas maneras. A mí mis padres pocas veces me han pegado, lo de ellos era más gritarme, insultarme, y humillarme. Aunque como siempre digo las palabras hirientes no se ven en forma de marcas como los golpes pero dejan heridas en el alma. 

Me he pasado gran parte de mi infancia y de mi adolescencia peleándome día sí y día también con mis padres. Nunca me sometí ni acepté la agresividad y la maldad que empleaba mi padre para hacerse obedecer. Nunca acepté que se me negase expresar mi llanto, y que estar inconforme o enfadada fuese motivo de recriminación y de castigo.

La relación con mis padres fue tan dura siempre, que hay momentos que he sentido que no les quería. Hubo mucha frialdad, me costaba mostrar sentimientos cariñosos, y nunca dije que les quería. Sólo destacaban lo malo, me sacrificaban por mis errores, me discriminaban por todo, y dañaron mucho mi autoestima y mi paz mental.

Padres que no supieron ser padres y criaron a hijos angustiados

Tuve padres que creían que discriminándome y juzgándome por todo conseguirían criarme bien. Nunca se me dejaba hablar, no podía contestar si mi respuesta contradecía, tenía que limitarme a obedecer, no se tenía en cuenta mis necesidades ni mis opiniones. Cuando fuiste un crío ignorado, maltratado hasta cierto punto psicológicamente, porque yo me he sentido siempre así, es difícil saber educar de manera diferente. 

 Yo odio, odié y odiaré siempre la manera injusta y violenta en la que me educaron. Pero sorprendentemente las personas repiten sus vivencias en sus hijos, en lo bueno y en lo malo. Y es ahí cuando ves que tienes al monstruo de tu infancia, que se escondió en tu interior, que no lo quieres ni ver y echarle de ahí cuesta trabajo. 

 Reeducarme como madre es un esfuerzo que llevo haciendo hace casi ocho años, desde que fui madre por primera vez. Reniego de la manera en la que me educaron, y me hace feliz poder ser mejor con mis hijos, poder ser con ellos como me hubiese gustado que mis padres fuesen conmigo. 

Reeducando por partida doble

 Me veo retada por partida doble: teniéndome que transformar, empezando de cero con una manera de pensar, de ser y de actuar completamente distinta de lo que siempre vi. Y luego aplicar mi teoría y mi tipo de crianza ideal para que tenga sus frutos.

 Y ahí no se termina todo; también tuve que reeducar a otro adulto más, a mi marido. A él tampoco lo educaron con respeto y dignidad, más bien, su infancia fue peor que la mía, por los padres que tuvo y por la época, que él es más mayor. Aunque vayamos repletos de errores y de ignorancia, cuanto más pasa el tiempo, más se cambia se cambia porque el mundo avanza y obliga a todos a ir avanzando quieran o no.

Mis padres conmigo fueron mejores que con mi hermana, y luego fueron mejores con mi sobrino que conmigo. Mi sobrino nació en el 2001 y claro, la mentalidad de mis padres iba cambiando al compás de la sociedad. 

 Tener que cargar con el esfuerzo de tener que educar a toda la casa entera y más a un adulto que puede tratar de refutarme y de negarse a hacerme caso es un arduo trabajo. Los adultos solemos creernos muy sabios y no nos gusta que nos hagan ver los errores ni que nos digan lo que tenemos que hacer. Corregir a un adulto es más difícil que a un niño, puede sentirse ofendido, puede enfadarse, puede tomárselo como un ataque, puede creer que es una burla o que se le está desvalorando. 

 Después de años y años de charlas largas, mi marido ha cambiado mucho. No tiene nada que ver como en nuestros principios de padres primerizos. Hacer reflexionar, enseñar a cuestionar, animar a buscar alternativas respetuosas, aprender y enseñar lo aprendido, y regalar libros de disciplina positiva es la manera de encaminar al cónyuge por buen sendero para que también haga el cambio interno necesario. 

La bondad sana a las personas

 Nos equivocaremos, lloraremos, nos disculparemos, seguiremos aprendiendo, pero el querer ser mejor y ver que podemos conseguirlo y observar que estamos aplicando hasta de manera inconsciente la crianza respetuosa, es muy gratificante.

Lo que más me emocionó, es que para poder reeducarme, pude hacerlo junto a mi marido, y para cortar de raíz con el pasado, antes tuvimos que sanar nuestras heridas de la infancia y de la adolescencia, esos traumas o angustias que se quedaron en medio de la nada, que ignorábamos para dejar de sufrir pero que ahí seguían haciendo que nuestro malestar interno siguiera sin saber por qué. Nos liberemos de esas sombras oscuras, pasando página y haciendo renacer en nosotros personas nuevas que eligen ser diferentes para ser mejores consigo mismos y con los demás.

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