Mamá bloguera con gafas por astigmatismo




Siendo bloguera podrá parecer muy normal utilizar gafas, no es ningún secreto que llevo pegada a las pantallas desde temprana edad. Antes de que existieran los blogueros, me encantaba Internet porque tenías más opciones: leer, aprender, conocer gente, ver vídeos que tú elijas, descargar películas etc, y no se reducía a ser un telespectador pasivo como sucede con la televisión.

Pues bien, nunca he visto mal. No sé lo que es ver borroso (excepto cuando me acabo de levantar o tengo mucho sueño) y mi caso es raro, raro de narices. Como empezó todo fue que estando en el instituto, sentía que me dolía mucho la cabeza. En el médico de cabecera me lo miré y concluyeron que era por la vista.

A ponerse gafas se ha dicho

Hace tanto tiempo que me cuesta recordarlo todo, pero en la óptica me dijeron que un ojo lo tenía normal y el otro la mitad de mal, y que hice bien de venir porque tal y Pascual. No era necesario que llevara las gafas todo el día pero cuanto más las pusiera mejor para que mis ojos descansaran y tuvieran esa ayuda.

Por estar en la adolescencia y además haber tenido aparatos, mi reacción no fue tan buena. Llevar gafas sigue siendo una razón de bullying y era algo más a aguantar. Para mi comodidad y para irme acostumbrando, solo me ponía las gafas en clase y en casa.

Aún así nunca me gustaron esas gafas transparentes o de patilla fina para “disimular”, tenía claro que si se llevan gafas se nota y que da igual el color y el tamaño porque no hay tanta diferencia en verdad.

Nadie me dio una respuesta clara a mi caso. Yo soy peor que un detective, pregunto mucho, y me sabe mal por los especialistas cansados o con poco tiempo, pero me gusta entender y saber desde la profundidad del asunto. 

Ojos fastidiados de por vida por una conjuntivitis

Un día, años después, hubo un ojo por primera vez que me hacía ver borroso y flipé. Era la mar de incómodo y no entendía a qué se debía. Fui a mirármelo y me dijeron que me pasaba porque tengo una cicatriz en el ojo y me quedé sin palabras. Me preguntaron si me había operado y yo no me operé jamás los ojos. 

Haciendo memoria, comenté que con 10 años tuve una conjuntivitis de las gordas y que posiblemente haya sido esa la causa porque no hubo nada más que me ocurriera en el ojo. Y se me dijo que posiblemente sería por eso, y se ve entonces, que mi defecto en el ojo no es de nacimiento sino que es por eso, vamos astigmatismo por una conjuntivitis aguda.

Esto pasa porque cuando vas a mirarte la vista, no hay por allí un oculista que te mira también, tuve que ir a otro sitio que estaba más lejos y era específico. La borrosidad se me fue echándome unas gotas y no lo volví a tener. 

Respecto a mi conjuntivitis, la pillé porque mi padre lo tenía y una noche quería ponerme a ver la televisión y como la del salón estaba ocupada, me fui a la habitación de mi padre a ver la otra. Por el cansancio me quedé dormida y el poner mi cara en su almohada hizo que al día siguiente lo tuviese.

Horribilitis

Me duró mucho tiempo, más de lo normal y se me empeoró. Yo sufro poniéndome gotas en los ojos y necesito que me ayuden. Mi hermana me las ponía, y se equivocó de gotas y creo que eso fue lo que me perjudicó y empeoró. 

Mis ojos estaban tan hinchados que era increíble, no podía asistir a clase para evitar el contagio, me pasó a final de curso y tuve que esperar a recuperarme e hice los exámenes sola en verano.

Finalmente se me curó pero me quedaron secuelas, no fue tanta cosa pero ahí están y da pena que una simple conjuntivitis que la podemos tener todos, y que hasta mi padre que la tuvo antes y le duró dos días, me haya causado tanto daño. 

Llevo gafas a diario pero con ese nosequé de poder quitármelas 

Todavía sigo utilizando las gafas, unas me las rompió mi hijo en su etapa rompetodo  y me las pongo más a menudo porque ese complejo de gafotas se me fue hace tiempo y me siento normal. 

Aunque como casi toda persona que lleva gafas, hay momentos que desearía prescindir de ellas por la comodidad y porque al fin y al cabo, nos solemos ver mejor sin gafas, las gafas ocultan parte de la cara y la mirada no se aprecia tan bien. Si te pones las gafas casi todo el rato, te cansas de tener el peso en la nariz, y de que se te resbalen.

Las lentillas no las he utilizado nunca porque me daba cosa y yo sin gafas veo bien, a veces me tiro días sin gafas y no veo mal,o me pongo y quito las gafas y no veo la diferencia. Así que mi interés era hacerme la cirugía para despedirme de las gafas para siempre.

Hasta que un amigo de mi marido explicó que él se hizo la operación refractiva y que aún sigue teniendo problemas, se fue a una clínica de Barcelona que es la mejor para los ojos que se llama IMO y le dijeron que la cirugía de la vista siempre deja secuelas, que es dañina, que de por vida te tienes que hacer revisiones por la peligrosidad a la que te expones y que personalmente ellos no la recomiendan a nadie.

No iba a ser todo tan genial, oiga

Las personas que se operan, no sé qué experiencias habrán tenido, yo cuento lo que me toca de cerca, y solo os digo que yo paso. Estoy a favor de la cirugía que perfecciona siempre que no hayan muchos riesgos ni contras, y la vista no me la voy a jugar. Decidí seguir con mis gafas, que por cierto me pasé de las gafas de pasta rectangulares estrechas a las grandes, y si alguna vez quiero estar sin gafas mucho tiempo pues me miraré lo de las lentillas que es más respetuoso con el ojo.

Mi consejo en todo lo relacionado a cirugías es informarse mucho y buscar sobretodo opiniones personales. A una clínica que opera no puedes esperar que te cuente todo porque viven de eso y si son muy sinceros, más de la mitad de las personas ni se operarían. Hay información aclaratoria sobre las advertencias de operarse de la vista como en esta asociación. Hartazgo puro de que no te lean la letra pequeña o de que te enteres más tarde cuando los daños son irreversibles :S

Cómo sacarte dinero de más al cambiar de gafas

Hay un boom de anuncios de gafas que protegen los ojos de las pantallas y cuando se enteran de que utilizas mucho el ordenador o de que eres bloguer, ya tienen la excusa perfecta para hacerte sentir casi obligado a comprar la opción más cara para que te  sientas que estás siendo responsable con el cuidado de tu vista.


 Mis gafunas nuevas


Mi marido que quiso tener un buen detalle conmigo, me regaló la montura de las gafas y quería elegirme un buen cristal y optó por el Crizal Provencia, que es un cristal que se supone que es de más calidad y que protege el triple a los ojos. Vale 100 o 200 euros más que el normal y dudaba de su veracidad y tanto gasto para que luego no pudiera ponérmelos porque me reflejaba todo el rato el color lila en los lados, en el medio y arriba del cristal, era muyy incómodo. 


En la óptica para recoger mis gafunas


Así que fui a la óptica para que me los cambiaran, y me puse los normales sin reflejos de estos pero me dijeron de hacerme una lente más personalizada y que no fuera estandarizada, hale venga. No sé si sirvió ni si  hice bien porque veo mucho timo en estas ofertas pero el marido quiere cuidarme la vista e insistía (siendo un regalo me avergonzaba decir que no continuamente). La misma chica nos contó que ese tipo de cristal no es para todos y que ese reflejo interfiere en los colores y que no se recomienda por ejemplo a fotógrafos o a diseñadores gráficos (esto no te lo cuentan cuando lo compras).

Espero que no nos veamos nunca: cataratas

También tengo pendiente mirarme las cataratas, porque mi padre y mi abuela paterna lo tuvieron y es genético así que sería bueno que con tiempo me lo fuese mirando. Otro amigo, tenía unas cataratas avanzadas, fue a Barraquer, de las mejores clínicas de Barcelona, y le dijeron que se recomienda hacerse una revisión antes de los 25 como método preventivo de cataratas (ya he pasado de los 25 pero nunca es tarde). En su caso le dieron la opción de ponerse unas lentillas especiales de cataratas y con ellas se solucionó la casi ceguera que tenía. Es una opción anterior y menos intrusiva que la operación.

¿Y como andáis de vista vosotras?

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Cómo evitar que los niños se pierdan


Tener más de un hijo menores de diez años, y atreverte a ir a un sitio lleno de gente, es un reto difícil de superar sin que nadie se pierda, y más si solo hay dos manos y dos ojos adultos.

Por eso, más vale prevenir, y no me voy sola con mis hijos en lugares en los que no me siento que llevo el control de los tres con facilidad. 

Si es necesario, hago un sobreesfuerzo, pero si es por ocio, prefiero que me acompañe otro adulto. Porque mi mente y mis ojos también se cansan y se pueden despistar. 

Seré dramática a más no poder, pero tengo en cuenta nuestra condición: son tres terremotos, son muy movidos, la impulsividad les puede, se asombran y se quedan quietos mirando cosas, se despistan mucho, hacen muchas bromas que les pueden hacer confundirse, y encima yo no tengo carné de conducir y si queremos irnos lejos, el tren me da angustia.

Yo me crié en una ciudad céntrica, y siempre cogía el metro o el autobús, dada la proximidad, nunca sentí necesidad de conducir. Porque además veía sano moverme y utilizar el transporte público para disminuir la contaminación que producen los coches.

Ahora casi ocho años después, mi opinión cambia por estar en otra ciudad completamente distinta y más lejana. Con el coche sentiría más seguridad porque todos se sientan y se quedan quietos con su cinturón y bajamos juntos. 

En el tren (y en el metro) el peligro que me atosiga es que como alguno de nosotros cuatro se despiste y salga rápido sin mirar a los demás, se queda en esa parada y luego para volver atrás se tarda mucho. Y hay más riesgo de que algún depravado se fije en los peques. ¡Qué seguro sería el mundo sin pederastas!

Algunas veces uno de los peques se nos perdió, la verdad que han sido dos o tres veces contadas en todos estos años, porque yo me esfuerzo a tope para que mis ojos no se desvíen y se queden fijos en los tres. No pienso en nada más que en vigilarles y al caminar nos damos las manos, el tercero coge la mano de uno de sus hermanos (porque las madres todavía tenemos solamente dos manos xD).

El susto que te pegas cuando descubres que te has dejado el hijo en algún sitio, te vienen a la mente todo tipo de imágenes, y te da pavor que alguien con malas intenciones se lo haya llevado. Aunque sean dos segundos, siento pinchazos en el corazón y mi mente se encoge y solo piensa en donde podría estar basándose en el recorrido que hemos hecho, tratando de recordar las personas que hubieron en nuestro alrededor y los posibles movimientos o sitios donde podría haber ido alguno de nuestros hijos.

Afortunadamente mis hijos preguntaban, y también hubo gente con buen corazón que les ayudaba a encontrarnos. Lo bueno que tienen los parques de centros comerciales aunque estén en la terraza, es que normalmente está el cuerpo de seguridad que si ve un niño que se pierde, le ayuda a encontrar a sus padres. Aún así, hay que tener mucho más cuidado y contar con tips para salir a la calle con los hijos sin miedo.

Antes de salir

  • Poner pulseras identificativas en las muñecas donde ponga el nombre y apellidos del peque, la dirección de su casa, el número de móvil de alguno de los padres. Es lo más cómodo por si el niño por el susto de verse solo se olvida de la información o por si es demasiado pequeño y no se lo sabe de memoria.
  • Vestir con ropa con colores o detalles muy distintivos. Las diademas o gorras también ayudan a poder vigilarles bien y diferenciarles de los demás niños más rápido. Si fuese de noche, las coletas y diademas fluorescentes y las bambas con luces serían el top.  
  • Arnés de seguridad de muñeca muñeca o el pack de arnés de muñeca y el del cuerpo que es para bebés. Parecerá algo muy exagerado pero en ciertos sitios iría bien para que no pase una desgracia (lo veo para momentos concretos más que para uso diario).
  • Dispositivo localizador que se tiene que colocar en el niño para localizarle desde el móvil, es sencillo y barato, el problema es que tiene que tenerlo guardado en un bolsillo sino se le caerá.
  •  Reloj gps con el que además de localizarle cómodamente desde el móvil, también puede hacer y recibir llamadas y mensajes a quien esté configurado. Ojo cuidao con los relojes de Amazon porque tienen malas reseñas, mejor comprarlo de una web española con buena reputación y con garantía. 
  • Pulsera gps barata, sencilla, sin necesidad de instalar aplicación y es sumergible, así que perfecta para el verano. Funciona con QR y se pueden configurar otras informaciones como el grupo sanguíneo o las alergias del hijo.
  • Enseñar a los hijos la información básica para que puedan volver: que sepa su nombre y apellidos, y también los de sus padres, que se aprenda su domicilio, y que sepa al menos un número de móvil (del padre o de la madre). 
  • Anticiparse a los sustos: planear en familia, qué hacer si uno de ellos se pierde. Simular una situación así para mentalizar y preparar a los niños. Eso evitará que se bloqueen si les pasase.
  • La actitud que deben adquirir: si se pierde el niño ha de saber cómo actuar. Si se ve solo tiene que tranquilizarse, respirar hondo, acudir a algún adulto y si es policia mejor que esté por allí. Le ha de explicar que estaba con sus padres y que se perdió, y que si podría ayudarle. A continuación le proporciona los datos personales anteriormente dichos. 
  • Advertir de los pederastas: la pesadilla de toda madre, en el parque y en cualquier sitio lleno de niños, es que un perturbado engatuse a alguno de nuestros hijos. Los niños tienen mucha inocencia y piensan bien de todo el mundo. Es necesario que los niños no se fíen de cualquiera, que tengan cautela. Aunque el adulto ayudase a encontrar a los padres, no hay que irse nunca a solas con desconocidos, fuera de sitios alejándose de la gente por si acaso. Ese adulto debería llamar a la policia para que fueran ellos los que se hiciesen cargo  y así el niño estuviera seguro. 
  • Enseñar a los hijos a que se fijen en los caminos: cuando son más grandes, es bueno que memoricen cómo volver a casa, o donde acudir en caso de necesidad (donde está la comisaría o la casa de un familiar o amigo).  Que lleve dinero encima para coger el autobús o el metro (siempre que tenga la edad mínima y sepa llegar).
Crear consciencia del peligro

Tampoco hemos de hacer que cojan fobia, pero los hijos han de saber los peligros que existen para que entiendan nuestra preocupación como padres y para que ellos mismos se cuiden en momentos que nosotros no estemos presentes. 

Han de ser conscientes de que no todo el mundo es de fiar, que hay gente que es mala, esto no justifica prejuzgar a todo aquel con quien nos crucemos por el camino, pero el tener cuidado, no ir solos en callejones, calles solitarias, no ir a ningún sitio con desconocidos, no creerse con buena fe invitaciones, ayudas o información falsa de desconocidos (tipo: tus padres me dijeron que viniera a buscarte). 

Desde que mis hijos saben el por qué nosotros como padres nos inquietamos tanto y sufrimos cuando se van lejos, se pierden o no dan importancia a respetar la zona de donde no pueden salir, ahora se comprometen de corazón. Ellos necesitan entender, quieren saber la razón de que la calle no sea tan segura. Si no fuese por unos cuantos, perderse en la calle no sería más que regresar en unas horas, de una manera u otra pero como la realidad no es tan bonita, es imprescindible tomar precauciones. 

¿Qué hacéis para que los hijos no se pierdan?

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Fumar en espacios abiertos y los niños



En España dimos un paso gigante al prohibir fumar en espacios cerrados, y afortunadamente la gente lo respeta, y por fin se puede respirar sin molestias. Hay quienes lo respetan y hay quienes no, y nosotros procuramos ir donde sí se respete.

Pero lo que a mí me molesta una pasada, son los espacios abiertos en los que sí está permitido y no se recapacita bien. Evidentemente en una cafetería o restaurante, preferiremos sentarnos dentro que en la terraza para evitar esta incomodidad.

Humo a punta pala

A veces no hay sitio dentro o no tienen aire acondicionado y en verano te asas,  y te ves obligado a estar fuera. Con que haya uno que fume te tienes que atragantar la comida, que se te quiten las ganas de comer, que respires incómodo y que te pongas de mala leche por la molestia que tienes que soportar hasta que esa persona se levante de la mesa.

La gota que colma el vaso es que cuando vas al parque y ves a una cola de padres fumando cigarrillo tras cigarillo en frente o al lado de niños pequeños de todas las edades desde bebés hasta los 12 años, y éstos niños están siendo perjudicados por el humo que habita en el aire.

Ganas no me faltarían para llamar la atención y recordar que hay niños presentes, y que si no les importa perjudicar a sus hijos, los demás padres sí nos preocupamos por la salud de nuestros hijos. 

Impotencia

Pero claro, como se le ocurra a un fumador pasivo hablar, será etiquetado de amargado de la vida que crítica por envidia o por aburrimiento y que no merece que se le escuche. O que si se ha topado con la Iglesia o que si parece que aún quedan franquistas, y bueno me sorprende que los buenos hábitos y los buenos valores se asocien con ser digno de burla, con lo malo o que siempre se refieran a ellos como las enseñanzas religiosas del catolicismo cuando científicamente está comprobado que lo dañino es dañino y encontramos los porqués detallados. 

El Estado no respalda lo suficiente a los fumadores pasivos y estamos muy desprotegidos. Decir a alguien que no fume, por mucha cortesía y educación que se utilice, es recibido como poco más que ridiculo, y como coincidas con un chulo, se te puede poner agresivo y todo. Un adulto no consiente que nadie le diga lo que tiene que hacer y si no se tratase de un policía, no tiene valor el argumento de los demás.

Personalmente me daría vergüenza fumar cerca de niños, que no tienen la culpa de que hayan adultos con necesidades tóxicas, y que porque ellos quieran fumar, todos tenemos que aguantarnos con las consecuencias. 

Porque claro, lo peor es que se daña a niños que están en pleno desarrollo y que son más frágiles pero también estamos los adultos que no fumamos pero tenemos que tragarnos el humo de los demás. Habría que ver cuánto me ha dañado el tabaco siendo fumadora pasiva durante toda mi vida...

Sí, mis padres no tenían pudor alguno en fumar delante de mí y sólo empezaron a fumar respetándome un poco más dejando distancia, cuando llegaba a enfadarme y a molestarme siendo adolescente porque me agobiaba el humo. 

Menos mal que no nací en la época en la que los padres daban cigarrillos a sus hijos, tomándose a cachondeo la crianza, pero un niño no debería sufrir los perjuicios del tabaco por culpa de los demás.

El problema se solucionaría si se tratase de raíz 

Volviendo al tema, esto ocurre por la hipocresía, el tabaco es una droga más, aunque no pertenezca al grupo de las drogas duras, pertenece a la familia de las adicciones. ¿Se evita su prohibición de venta y consumición solamente por los beneficios económicos que supone?

Porque oiga, que yo sepa las drogas deberían estar prohibidas en su totalidad, ya que suponen un peligro para la salud pública. Y no tiene sentido permitir unas y prohibir otras. 

Yo no me callo cuando tengo que hablar, es más por mi marido que me da un pellisco para que no me atreva y se líe. Pero además yo no me animo a hablar en la mayoría de las veces porque el problema de fondo es el causante y por más que hable o que me pelee, no tendrá fin.

En una sociedad, o mejor dicho, en un mundo, donde las drogas son muy publicitadas, se insta a consumir, y si algunos anuncios fueron prohibidos, ya tenemos películas de dos horas de duración que transcienden más y que impulsan en la consumición de cualquier droga por muy dañina que sea. Además la promocionan como cool, divertida, moderna, indispensable, y “que no es para tanto”. 






¿Qué es el tabaco?

No estamos completamente seguros de qué contiene el tabaco, siendo uno de los pocos productos no regulados. Los alimentos deben llevar una lista de ingredientes, la ropa lleva etiquetas de composición, los aparatos eléctricos han de estar homologados…Pero el tabaco no está sometido a ningún tipo de regulación.
Por eso, para saber los componentes del cigarro, tenemos que acudir a lo que entidades gubernamentales, españolas o extranjeras, o bien laboratorios de investigación, han encontrado en los cigarrillos. Esto es lo que contiene el tabaco o las partes del cigarro:
  • Amoniaco: Componente del cigarrillo y de productos de limpieza
  • Arsénico: Veneno contenido en raticidas
  • Butano: Combustible doméstico y también componente del cigarro
  • Cianuro: Empleado en la cámara de gas
  • Formaldehído: Conservante
  • Azúcar: Aditivo que refuerza el efecto de la nicotina.
  • Metano: Combustible utilizado en cohetes espaciales y también componente del cigarrillo
  • Cadmio: Presente en baterías
  • Monóxido de carbono: Presente en los humos de escape de los coches
  • Monóxido de carbono: Es el mismo gas que sale del escape de un automóvil o de una caldera defectuosa. Es incoloro e indoloro. En concentraciones altas es mortal y en dosis bajas dificulta la oxigenación de las células, ya que bloquea la hemoglobina y desactiva los hematíes, las cuales ya no pueden trasladar el oxígeno durante largos períodos de tiempo. El cuerpo humano es capaz de eliminar rápidamente una gran cantidad de monóxido de carbono, por lo que la mayoría de las personas se sienten con más fuerza y energía al poco tiempo de dejar de fumar tabaco.
  • Alquitrán: Es la sustancia oscura y pegajosa encargada de llevar la nicotina y demás productos químicos de el tabaco hasta nuestros pulmones. Podríamos decir que es el vehículo en el cual todos los venenos presentes en el cigarrillo, viajan hacia nuestro torrente sanguíneo.
  • Benzeno, Radón y demás basura: productos químicos que nunca querríamos que estuviesen en nuestra casa, ya que causan cáncer. Está prohibido utilizarlos como componentes de artículos de uso doméstico: imaginemos el efecto conseguido inhalándolos.
  • Nicotina: Es uno de los ingredientes más peligrosos de los cigarrillos. Es el responsable de que el tabaco sea tan adictivo. Los estudios científicos han demostrado que la nicotina presente en el tabaco crea la misma adicción que la heroína o la cocaína.



No fumes, que ya fumo yo por ti

Lo que es perjudicial lo es, y me da igual que haya quienes digan que hay cosas peores, que es una droga floja o que es legal y no pasa nada. La ley mira sus beneficios, que algo sea legal no significa que sea inocuo. 

Quien fume, no es problema mío, nunca me he metido porque somos grandecitos como para saber distinguir, reflexionar y buscar información. Nunca diré a nadie que no tiene que fumar, pero a mí que nadie me afecte con sus vicios, y mucho menos a mis hijos. 

¿Te has sentido molestada por el humo de fumadores?

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La rutina de los niños en verano: con las vacaciones llega el desmadre




Los niños necesitan las rutinas, y los adultos también, hay veces que necesitaremos cambiar de rumbo para que no se nos haga monótona nuestra vida pero los hábitos diarios antes de irse a dormir también nos afectan.

Si estamos en nuestra casa, se hace sencillo seguir unas rutinas bàsicas y típicas, pero como vayamos a pasar el día en no sé dónde, estemos de sarao en el quinto pino o viajemos ¡ya la hemos liao! 

Volvemos tarde, cenamos tarde, y si el padre tiene trabajos que le hacen retrasarse continuamente y que hagamos todo con retraso debido a sus responsabilidades como autónomo (que el hombre siempre está de trabajo hasta las cejas y no descansa ni en verano), es una barbaridad el cambio que irrumpe en nuestras vidas.

Yo siempre he envidiado el horario suizo, el país está programado para dormir pronto y levantarse pronto, todos los ciudadanos se ven envueltos en ese horario tan distinto al horario disparatado de España. Para que veamos que en otros países europeos hay más calidad de vida en todos los niveles.

Aunque costase dormir pronto, terminarías acostumbrándote, y la gente que mantiene ese horario todo el año no sufre en verano si se desmadra, pero si durante todo el año duerme mal y en verano peor, se hace un suplicio.

Consejillos que tenemos que apuntar para que no se nos olviden este verano (ni ningún otro):

  • Que los peques sigan cumpliendo con responsabilidades hogareñas: ejercicios de vida práctica que hagan que colaboren con las tareas domésticas.
  • Ser flexible con el horario pero sin pasarse: no tenemos que seguir a raja tabla el horario prefijado pero tampoco hagamos que sea muy distinto ni que esto ocurra siempre. Los peques han de dormir las horas necesarias, comer lo habitual y seguir con los hábitos familiares.
  • Hacer los deberes de verano y repasar lo aprendido: yo no soy muy pro de deberes, pero si mis hijos van a un colegio tradicional, no puedo pedir mucho. Entonces ellos hacen sus deberes, los tres tienen, unos los hacen solos y les encanta y a otros no tanto y hay que estar un poco encima. 
  • Estructurar el tiempo libre: para que los peques no se pasen todo el día con la tele o con videojuegos. Propiciar un ambiente de jugo dirigido y juego libre. Los juguetes de verano y las colchonetas son clave para disfrutar del mar y de la arena.
Desmadres, los justos

Si los padres tenemos tanto trabajo que salimos a las tantas de casa para ir al parque o a cenar, muchas veces será mejor no salir ese día y esperar otro momento en el que salir a una hora decente.

Si estamos de juerga fuera de casa y se avista una cena en la madrugada, es mejor intentar cenar antes aunque se adelante mucho para que no se duerma tan tarde.

En verano los hijos se sienten asilvestrados, ya no van al cole en el que están ocho horas (como si de un trabajador  adulto se tratase), no tienen por qué madrugar, tienen un tiempo libre enorme que manejan a su antojo, tienen horas y horas para jugar locamente.

Que si van a la playa por la mañana, por el mediodía al parque, por la tarde a un museo, cada dos por tres hay un plan nuevo, se cambia de actividad, se pueden cambiar los planes en el último momento, no hay rigidez en las decisiones, somos todos más libres y dueños de nuestro tiempo.

Les atraerá liarla para no dormir pronto, se alegrarán de que es un día más sin tener que ir al cole, te dicen que si no aprovechan dentro de poco se acaba el verano, pero los límites para mantener más o menos una rutina o una señora rutina, son meganecesarios porque:

  • Dan confianza al peque: si no saben lo que tienen que hacer y lo que no, se estresan y agobian, y pierden confianza en sí mismos.
  • Le relaja: pone en orden su mente y le ayuda a mantener una rutina, esencial para combatir el estrés
  • Evita peligros: si está en un entorno que conoce menos, se tendrá que ser un pelín más estricto en las normas relativas a su seguridad.
  • Mantiene un buen ambiente: rebaja los niveles de estrés y no se tiene que pelear con los hijos.
Cómo conseguir que los hijos se duerman pronto aunque sea verano

  • Cansándoles: que naden, jueguen y se diviertan al aire libre porque les agota y les relaja, lo  que propicia el sueño nocturno.
  • Ducharles: relaja y adentra en el sueño.
  • Darles una cena ligera: sin hincharlos y sin dejarlos con hambre. 
  • Comodidad: colchones y sábanas suaves y transpirables. 
  • Crear oscuridad: bajar persianas, apagar la luz o dejar una luz tenue con una bombilla floja o con una vela para relajarse.
  • Cero pantallas antes de dormir: las pantallas les sobreestimulan y alteran y dificultan su sueño.

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Cambios en el cuerpo tras dar a luz




Cada mujer es diferente, me repito más que un loro, pero es cierto que no podemos generalizar demasiado porque no sería realista. 

Después del parto nuestro cuerpo se ve diferente, pero para que esa diferencia sea muy marcada depende de nuestra genética, de nuestro metabolismo, de nuestro peso actual, de nuestra alimentación y de nuestro estilo de vida.

Yo he tenido tres embarazos y en los tres he tenido la misma experiencia casi porque el peso, los hábitos y la alimentación eran los mismos, en lo que no sufrí fue en el peso porque no comía mucho y entre eso y el embarazo y el parto perdía muchos kilos constantemente. 

En mis post partos siempre intentaba recuperar el peso perdido y aumentar más si fuese posible (al revés de muchas mujeres que quieren adelgazar, hay de todo en la viña del Señor).

Cambios típicos

  • Estrías: no tuve demasiadas y las que tuve fueron por mi culpa, que por gandulismo no me echaba la crema hidratante. En el primer embarazo la utilicé mucho y no tuve ninguna. 
  • Cambios pecho: a parte de que cambia por la lactancia, puede ponerse como una piedra y hasta causar mastitis (de los martirios de lactancias durillas). 
  • Cambios en la piel: acné, rojeces, sequedad...
  • Varices: esas venitas que dan pinchazos y calambres, no se irán tras el parto.
  • Aumento de peso: si has cogido muchos kilos al parir no se esfumarán (normalmente) y tampoco es el mejor momento para hacer dieta si vas a llevar a cabo la lactancia materna. Siempre se debería engordar un mínimo en él embarazo por lo que esto es muy normal.
  • Dolores: sientes molestias que no solías tener. Tanto de los entuertos como de la episiotomía.
  • Derrumbe de barriga: el barrigón desaparece como por arte de magia como si nunca hubiese crecido  tanto pero está flágido, como si nuestro abdomen no fuera más que pellejo.
  • Vacíos en el cuero cabelludo: eso de que se caigan montones de pelo al cepillarselo no es nada comparado como cuando te miras al espejo y ves zonas menos pobladas en tu cabellera, verse con una especie de calvicie post parto es de lo más deprimente que existe en el planeta Tierra.
  • La línea negra que no se va del abdomen: decíamos que era de embarazadas pero una vez nace el polluelo aún sigue ahí...
  • La debilidad del cuerpo: en mi tercer embarazo lo pasé peor, la edad, el tercer embarazo o la casualidad... pero todos los partos debilitan.
  • Dolor de espalda: el embarazo ha puesto del revés el cuerpo y necesita tiempo.
  • Hemorroides: posiblemente se asomen por ahí
  • Hacer las necesidades  pipí sobre todo es lo más complicado y doloroso por la presión que hizo el bebé al salir por vía vaginal. 

Dicen que los cambios post parto son transitorios...

Muchos se irán con el paso de los días, pero para susto y desgracia de muchas madres, algunos de ellos pueden perpetuar. Pasado el año, el cuerpo pierde la capacidad de recuperación, así que lo que quede no se irá o costará que así sea.

La cadera suele quedarse mucho más ancha, la celulitis revolotea a sus anchas, las estrías no desaparecen, y el cuerpo deteriorado que se presentó resulta ser la figura predeterminada  que se quedará.

Tristeza, complejos y desolación

¿Por qué traer hijos al mundo cambia tanto el cuerpo? ¿Por que qué tuvo que ser así? ¿Por qué ser madre es sacrificar la belleza física? 

Preguntas que no terminan y que retumban en la mente de una mujer que se queda perpleja al observarse con detenimiento y no reconocerse.

Duele en el alma que la figura no se recupere y que te veas con el cuerpo de tu madre. De nada sirve haber parido joven ni contar con poco peso, ¡pocas parturientas se libran de desequilibrios!

Aceptarse y quererse porque lo merecemos

Después de haber digerido todo, nos toca aceptarnos. Mirarnos y no taparnos los ojos, ni mirar hacia otro lado, sino mirándose fijamente y diciéndose a la cara “que la bella persona que hay allí sigue siendo la misma y que ningún cambio hará que esa persona no sea querida por ti”.

¿Qué parte de ti tiene la sagrada potestad de juzgarte? ¿De veras que lo que haya nuevo en ti, tiene que ser desagradable y odiable? ¿Por qué? ¿Por qué así lo dictan los demás? 

Siempre es buen momento para cuidarse y para llevar una vida sana, y eso puede hacernos mejorar nuestro físico, también podemos hacer planes para lograr nuestros cambios tan deseados con la ayuda de profesionales y hasta podemos acudir a operaciones de cirugía estética pero nunca deberíamos agobiarnos mucho ni permitir que los comentarios ajenos sean los causantes de nuestras decisiones.

¿La cirugía estética nos impide reconciliarnos con nuestro físico?

Es cierto que todas las cirugías conllevan riesgos, pueden haber complicaciones y hay quienes incluso murieron, y da pena pensar que mujeres se sometan a ella por complejos. 

Pero tampoco hay que negar el derecho a operarnos para sentirnos mejor con nosotras mismas. Es algo comprensible, que si una mujer se ve capaz psicológicamente y económicamente para hacerse una cirugía, lo haga, siempre que sea para gustarse y no para gustar a nadie, no tenemos que dejarnos llevar  por terceras personas. 

Yo también he deseado muchas veces poder hacerme retoques retocazos, para aumentar el autoestima pero no he echo ninguno, todos mis esfuerzos y objetivos van dirigidos a la manera natural, que unas veces da resultados y otras veces no. Pero termino por olvidarme y recordarme que el cuerpo no es ni una cuarta parte del valor del ser humano, seguir creciendo y superándome como persona debe ser mi primer preocupación.


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