Montessori,

Acostar a bebés a lo montessori :)

abril 29, 2016




Si hacéis colecho, en cuanto a que duerman en un colchón, tiene que ser un colchón en el suelo, en el que se sienta cómodo el bebé y sobretodo que sintamos que esté preparado.

Los bebés, al  nacer, necesitan nociones físicas, sentir contenidos. Ellos acaban de pasar 9 nueves dentro del vientre caliente de la mamá, lo que viene a continuación ha de parecerse a ello, tiene que estar en continuidad, pese a si ella es diferente para que pueda aportar los elementos necesarios para su evolución, con la idea de dejar al bebé crecer, a que empiece a estirarse, a desarollarse como individuo. Los primeros meses privilegiamos el calor humano, con el piel a piel, el colecho con la presencia y la seguridad, el cojín por la idea de que contenga algo cercano al cuerpo, el portabebé para llevarlo con nosotras, etc… y si observamos bien, estos procedimientos son libertarios para el cuerpo y para la mente del niño.



El piel a piel despoja al bebé de su ropa. Está calentito pero se mueve libremente sin el menor obstáculo. Siente su cuerpo, sus contornos y el cuerpo del otro.

El colecho y el cojín, no tienen barreras, visualmente ni mentalmente y eso es importantísimo.

El portabebé pese a si contiene el cuerpo del bebé, tiene la ventaja de que le permite ver cuando está despierto todo lo que pasa a su alrededor y a la altura de los adultos.

Si vuestro bebé duerme en un canasto, cuando el bebé empieza a moverse demasiado en su canasto, es porque su espacio se ha hecho pequeño y estrecho para él, por lo que le pasamos a la cama en el suelo, al colchón en el suelo. El bebé podrá  moverse, estirarse, rodar, esto no debe preocuparnos. Estas son etapas fundamentales para que el bebé desarrolle de la mejor manera sus capacidades. Es ofrecerle una real libertad.

Los barrotes de una cama sirven para tranquilizar a los padres que tienen miedo de que el bebé se caiga. Lamentablemente, creo que esos barrotes son un obstáculo psicológico por una parte y por otra parte son un obstáculo para su aprendizaje físico y su desarrollo psicomotor.  

Colocamos al bebé correctamente vestido en función de la temperatura en el centro del colchón, luego le cubrimos con una manta ligera. El colchón se pone en el suelo y no tiene que sobrepasar los 15 cm de grosor. Cuanto más fino mejor. No olvidemos que el bebé es ligero, no necesita la misma resistencia en su masa que un niño más grande o un adulto. También podemos “tapizar” el suelo en el contorno por precaución. Si el niño se cae de la cama, no se encontrará en un azulejo frío. 

Tenemos que asegurarnos de que el colchón no se da la vuelta y que se adhiere al suelo. Un bebé de más de tres meses que rueda y se cae del colchón al suelo de una altura de algunos centímetros, no le pasa gran cosa. Al contrario, esta experiencia es genial para él.  Mi hijo que es muy atrevido, que se movía muchísimo de bebé,  que se daba la vuelta y que no se quedaba nunca en la misma posición en su cama, nunca se hizo el menor daño ni tuvo ningún chichón ni nada por el estilo. Le he pillado en innumerables veces, bajarse de la cama y así podemos darnos cuenta del interés del método y cómo un niño puede controlarse mediante su aprendizaje de la situación de su cuerpo en el espacio o remontar solo sobre el colchón. ¡Es fascinante!

El bebé aprende a delimitar su espacio, su cuerpo y sus capacidades. Estas cuestiones pueden parecer anodinas y fútiles en un bebé de algunos meses, pero no es el caso. El niño es ya un ser pensador y esto permitirá que obtenga confianza en sí mismo y domine bien su cuerpo.

Evidentemente, el ambiente debe ser seguro. No han de haber escaleras por la noche y ni tampoco rampas (en este caso cerrad las puertas), tapa-enchufes y evitamos poner demasiados cojines o coberturas alrededor del colchón, en el que el bebé podría encontrarse atrapado sin salir fácilmente.

María Montessori habla del respeto por el niño y por sus ritmos. Ello vale para los aprendizajes pero también para la vida misma de todos los días.

Ella en el niño “El niño” aborda la cuestión del sueño diciendo:

“Una de las primeras ayudas en la vida física es la reforma de la cama y de los hábitos relativos al sueño largo impuesto. El niño ha de tener el derecho de dormir cuando tenga sueño, de despertarse cuando haya terminado de dormir y de levantarse cuando quiera. También aconsejamos la abolición de la cama clásica del niño y su reemplazo por un colchón muy bajo en el cual el niño pueda acostarse y levantarse solo. Detalles aparentemente difíciles de resolver pueden encontrar su solución mediante reformas muy simples. Esta es económica, como todas las formas que ayudan a la vida psíquica del niño, él necesita cosas simples. Muchas familias adoptaron esta reforma. Los niños espontáneamente se acuestan por la noche alegres, y por la mañana se levantan sin despertar a nadie”.

El respeto por el ritmo de cada niño es importantísimo. Algunos bebés suelen dormir mucho tiempo mientras que otros se despiertan frecuentemente.  Implantar una rutina es indispensable para tranquilizar al niño.  El ritual de acostarse va en ese sentido y permite ayudar al niño a que se prepare para ir a dormir.

Para algunos niños este ritual será de ayuda importante para marcar bien el final y la entrada del sueño. Un niño muy pequeño no es capaz de saber cuándo es el momento de ir a dormir, porque debe saber reconocer el buen momento. Nosotros tenemos que hacerlo observándole para poder proponérselo en el buen momento para que se acueste. Con el hábito, lo reclamará él mismo. Por el día, si su cama es accesible, podrá descansar o dormirse solo cuando lo necesite.


Por el día, para ser coherente, olvidamos al máximo los taca-taca, las sillas en las que el niño está atado, las hamacas y los parques. El bebé no necesita estar sentado constantemente, aunque a veces lo dejemos así, sino que es un ser en aprendizaje y hemos de facilitarle el ambiente y darle la oportunidad. 

El suelo es un lugar genial, cargado de aventuras, de gustos, de olores, de texturas, de sonidos.. nos olvidamos de los chupetes que impiden a los bebés que se expresen, en ocasiones podemos ponérselos sin problemas, pero es preferible reducir su utilización. Un bebé que llora también es un bebé feliz. Los bebés no saben hablar y esa es su única forma de comunicación. 




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4 comentarios:

  1. Anónimo00:04

    Muy buen artículo, en mi caso mi niño de 2 añosy 4 meses duerme en un colchon en el suelo dede el año y le va super , aún no duerme de corrido desperta 1 o 2 veces y tengo un bebe de 11 meses con rl que colecho , mi pregunta es ...los pudo poner a dormir juntos ? Se despertaran mas x las noches ?

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    Respuestas
    1. Esto depende mucho de cada niño, si quieres puedes probar y si no, los pones a dormir juntos más adelante. En mi caso, mis tres hijos duermen juntos desde los 2 años. A veces se ponían a jugar en vez de dormir pero les decíamos que había que dormir y se estiraban.

      Gracias por comentar!

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  2. Anónimo15:45

    Hola mi bebe de 6 meses colechamos.cuando debo pasarlo a su cama??

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    1. Depende de cada familia, lo que se suele recomendar es que se haga Cuando él se sienta preparado e interesado en hacerlo

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