Montessori,

La habitación Montessori para bebés

abril 24, 2016


María Montessori decía:

“Debemos ofrecer al niño un ambiente que pueda utilizar él mismo; un pequeño lavabo,  un mueble con cajones que pueda abrir, objetos de utilización corriente que pueda manipular, una cama pequeña en la que pueda dormir por la noche bajo una bella cubierta con la que pueda taparse solo. Hemos de darle un ambiente en el que pueda vivir y jugar, por tanto no podremos verle trabajar todo el día con sus manos y esperar impacientemente para que se quite la ropa solo y se estire en su cama”.



La habitación Montessori: los grandes principios

1 La habitación Montessori está adaptada a las necesidades del bebé

Un  bebé necesita moverse libremente. Necesita explorar su alrededor y tener acceso a sus juguetes. También necesita poder coger su ropa solo para participar. Usted comprende así que una cuna con barrotes le retira toda la libertad, que un armario es inaccesible ya que la mayoría de la ropa está demasiado alta, que es demasiado difícil abrir los cajones de un mueble y que una caja de juguetes retira de la vista todo lo que puede parecer interesante.

2 La habitación Montessori es tranquila y relajante

Lo ideal es que las paredes de una habitación Montessori sean de colores neutros y claros. Ponemos muy poca cosa en las paredes y evitamos sobrecargar la habitación con demasiados objetos. Éstos deben dar ganas al niño de cogerlos y manipularlos. Ellos deben ser de calidad y adaptados a su talla. Evitaremos el enorme peluche que ocupa una exageración de espacio. Un ambiente bien organizado ayuda al niño a concentrarse.

3 La habitación Montessori dispone de 4 espacios distintos

En el universo Montessori, la habitación dispone de 4 espacios. Un espacio para dormir, un espacio para el cambio, un espacio para comer y un espacio para la actividad. En función de la configuración de la habitación, de la casa y de su modo de vida, puedes reubicar uno o varios espacios. Sin embargo, has de saber que no hay necesariamente necesidad de una gran superficie para crear espacios tranquilos y calurosos.

LOS ESPACIOS

1 La cama Montessori, es un simple colchón puesto en el suelo

En el método Montessori, la cuestión que crea más debates en los padres, es el evitar la cuna con barrotes tradicional por un colchón puesto en el suelo. Ponte simplemente dos segundos en su lugar, encerrado en su cuna sin poder salir. Al despertarte, tu primera reacción será pedir ayuda para que vengan a sacarte de ahí. Ahora, imagínate que estás estirado en una cama sin bordes, donde tendrías una vista global de la habitación con bonitas cosas que observar. Tu despertar sería mucho más calmado y tendrías ganas de levantarte por tí mismo. Para desarrollar su autonomía, el bebé necesita poder bajarse de la cama solo.

En los primeros meses de vida, el bebé todavía no sabe la distinción entre el día y la noche. Hazle dormir con la luz del día durante el día y en la oscuridad por la noche.

El colchón se pone en el suelo en un rincón de la habitación. El bebé debe ver la puerta de entrada de su habitación. Por el lado abierto coloca una alfombra para amortizar el descenso entre el espacio de la cama y el suelo. También puedes colocar un protector en la pared y en el nivel de la cabeza en la cama. (Si habéis optado por el colecho, podéis dejar la cama solamente para que pase la tarde allí).

2 El espacio para el cambio del bebé

En una habitación Montessori, lo ideal es utilizar un mueble. Ello permite tener proximidad con todos los elementos indispensables para cambiar al bebé y tenerle siempre a la vista. Piensa en utilizar cajones fáciles de abrir para que el bebé pueda abrirlos cuando crezca. Alrededor de los 8-10 meses, el cambio va ciertamente ser más “difícil” porque tu bebé querrá tocar todo. Déjale hacerlo algunos instantes para que conozca su alrededor. El bebé necesita descubrir y tocar. Verás que ganarás tiempo para los próximos cambios. Coloca un pequeño colchón sobre el mueble que pongas una toalla. Piensa siempre en utilizar tonos claros, ellos favorecen la tranquilidad.

3 El espacio para alimentar al bebé

Escoge una silla confortable para dar el biberón o para amamantar al bebé. Lo ideal es escoger una mecedora para tu confort y el de tu bebé. El movimiento le recordará su vida en el vientre de su mamá.

Puedes colgar pequeños cuadros relajantes en la pared que el bebé podrá contemplar durante la comida. Prevé asimismo, una pequeña mesa con libros pequeños, un vaso de agua (las mujeres lactantes suelen tener bastante sed)  y un despertador para indicarle la hora. Más tarde, puedes añadir libros Montessori para niños.

4 El espacio para la actividad

Él observa sus pies, sus manos, su móvil, su imagen en el espejo. El espacio debe darle ganas al bebé de estar solo. Evita poner demasiados juguetes que puedan solicitarle mucho. Para concentrarse, todos necesitamos tranquilidad. Es importante no interrumpirle en esos momentos.

A veces, él puede mostrar un descontento porque no logra coger un objeto. Obsérvale y déjale hacerlo solo al máximo. Para tener confianza en él, él necesita lograrlo solo. A veces puede enfadarse porque ese mismo objeto se ha hecho inalcanzable. Intenta acercárselo sin dárselo. Su éxito personal va a relajar sus propias tensiones.

Los primeros meses, el espacio de actividad Montessori se compone por:

-          Un colchón en el suelo (diferente del colchón de dormir).
-          Un espejo.
-          Juguetes móviles.
-          Un mueble pequeño bajo y abierto que contiene juguetes y objetos.

       Cuadros relajantes en las paredes.

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