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Aprender a leer con las letras rugosas

mayo 04, 2016






Aprender a leer con las letras rugosas

El aprendizaje de la lectura es similar al del caminar, ¿el niño aprende a caminar o se entrena naturalmente y progresivamente hasta que lo logra? Él no sigue cursos para aprender a caminar, se pone de pie instintivamente, se levanta, se cae, se agarra, se cae, de endereza, da un paso, se cae sin jamás desanimarse. Y un día consigue dar varios pasos. Quienes le rodean se emocionan y eso le estimula. Es con una alegría simple y completa como el pequeñín se pone a caminar después de un año de preparación directa e indirecta.



Algunos niños caminan con diez meses, otros con dieciocho. A término todos terminan caminando y eso es lo importante. Lo esencial es que el niño aprenda en una experiencia positiva, a su ritmo y con agrado. Debería ser lo mismo en el caso del aprendizaje de la lectura. Si ponemos al niño en un ambiente lleno de libros, de letras y de palabras escritas, el niño absorbe el lenguaje escrito casi imperceptiblemente, hasta el día que leea su primer palabra.

Empieza un periodo de entrenamiento intensivo que le permite desarrollar su nueva competencia. Este entrenamiento es una inmensa  alegría cuando es vivida en buen momento y de manera natural. No tiene nada que ver con el enfoque laborioso que puede tener lugar en algunas clases de primaria cuando una treintena de niños repiten en voz alta las letras al mismo tiempo mientras que un tercio de la clase ya sabe leer y otro tercio aún no está receptivo y sólo un tercio se beneficia.

Cuando no es el buen momento para el niño, el aprendizaje de la lectura puede ser desagradable y puede generar grandes dificultades, montones de frustraciones persistentes. Todos los niños tienen ritmos propios. El secreto de un aprendizaje de lectura exitoso es hacerlo con la iniciativa del niño, en el buen momento para él.  Las letras rugosas presentadas individualmente a cada niño, en el momento que exprese su atracción por ellas y siguiendo su ritmo, es la garantía de un aprendizaje simple, exitoso, armonioso y feliz.

Tenemos que observar a cada niño individualmente para saber detectar el buen momento. Algunos están preparados desde los dos años y medio, otros a los cuatro. Y eso no importa demasiado, lo más importante es que el niño aprenda en una experiencia satisfactoria. En las escuelas Montessori los niños son reagrupados de 3 a 6 años. Las letras rugosas son presentadas en las estanterías y el educador se da cuenta de quienes son los niños que se sienten atraídos por ellas.

En el hogar, observamos que el niño se siente atraído por palabras que ve en objetos o productos, también en las que ve en sus libros, las que reconoce en su nombre etc.

María Montessori diseñó las letras rugosas ya hace un siglo. Esta pedagoga, una de las primeras mujeres médico de Europa, consagró su vida a la educación considerándola como una ayuda para la vida y para la paz. Ella diseñó un material pedagógico fantástico, científicamente elaborado, rico, atractivo, estético, adaptado a la fuerza y a la medida del niño, aislando los conceptos, presentando de manera concreta, ofreciendo un acercamiento sensorial, permitiendo al niño que se evalúe y se corrija por sí mismo.

Las letras rugosas en particular, son letras con un relieve rugoso que se notan mucho al tocarlas porque hay un gran contraste con la superficie lisa. Ellas permiten abordar las letras con una experiencia completa que asocia varios sentidos: la vista, el tacto y el oído. El adulto que las presenta al niño e invita a éste a observar, trazar y pronunciar la letra al mismo tiempo, lo que le permite asociar la forma, el movimiento y el sonido de cada símbolo. Trazar una letra rugosa favorece el acercamiento kinestésico  de la escritura.

Ello permite al niño que al trazar la letra se quede grabada en el cerebro. Manipulando y trazando las letras el niño termina absorbiéndolas fácilmente, las reconoce y las asocia con su sonido. Lo que le permitirá poder leer. Como se les enseña el sonido y no el nombre de las letras podrá pronunciarlas instintivamente viéndolas. Luego pronunciará unas cuantas letras y leerá su primera palabra.

La manipulación de estas letras ofrece al niño la posibilidad de aprender el sonido y la forma de las letras simultáneamente, independientemente del nombre de las letras. Además, también prepara para la escritura de las letras cursivas. En los ambientes Montessori, los niños a menudo empiezan escribiendo palabras con los alfabetos móviles antes incluso de leer. Cuando el educador observa este fenómeno, les propone abordar la pronunciación sucesiva de varias letras.

Lo esencial no es leer pronto o tarde, ni antes o después que los demás, rápido ni lento, todos los niños terminan leyendo. Lo esencial es leer con agrado.  Acompañémosles sin sobreestimularles, seamos tutores invisibles, la vida no es una carrera, nuestro rol es educar a la felicidad.

María Montessori decía:


Haced que vuestra presencia y vuestra disponibilidad sean sentidas por el niño que las busca y que queden ocultas para aquel que ya las encontró.

Os dejo este enlace de cómo hacer las letras rugosas: clicad aquí

Y aquí tenéis la plantilla para imprimir y recortar con papel de lija las letras: clicad aquí




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2 comentarios:

  1. pues mira, estas no las tengo que hacer, en su tiempo, ahora hace bastantes años, jajaja, las hice con papel rugoso de pegar en las paredes y resultaron tan bien, que todo el mundo quería unas. Se me agotó el papel pintado, jajaja. un besote.

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  2. Jajajaja a veces se nos ocurren grandes ideas, mentes grandes, resultados exitosos :)

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