Disciplina positiva

Métodos para que los hijos modifiquen su comportamiento sin controlarles.

julio 18, 2016




No existen solamente dos métodos de educación. Podéis escoger no ser autoritarias ni permisivas. Esta alternativa se aplica para facilitar, aconsejar, escuchar, entender, negociar, ayudar y resolver el problema. Pero para utilizarla hay que dejar de pensar que los niños se encaminan mal. Según Tomás gordon “son los efectos del comportamiento del hijo en el adulto los que son mal juzgados y no el comportamiento como tal”.

Cuando hay un problema entre el adulto y el niño, la primera etapa consiste en encontrar de quién es. Luego tenemos tres posibilidades:

1.El problema es del niño. Por ejemplo: el niño está decepcionado por haber tenido malas notas en exámenes.

2.El problema  es del adulto. Por ejemplo: el niño juega ruidosamente mientras que el adulto quisiera leer un libro en silencio.

3.El comportamiento del niño no supone ningún problema para el niño ni para el adulto.


Si el problema es del adulto

- Descubrir la necesidad del niño. El niño no  busca hacer perder los nervios a los adultos sino que quiere satisfacer una necesidad. Detectar de lo que se trata, os ayudará a colmarle.

- Modificar el ambiente. Por ejemplo: poner muy arriba los objetos frágiles o utilizar vasos que no se rompen.

-  Emitir un mensaje de “yo” confrontación. Contrariamente al mensaje “tú”  que acusa al otro, el mensaje “yo” expresa lo que yo pienso ante una situación. No expresa ningún reproche. Por ejemplo decir: “Yo estaba muy preocupada al ver que no entraste a la hora prevista”.

   Emitir un mensaje de “yo” de prevención.  Este mensaje exige al adulto que adopte un comportamiento particular para satisfacer una necesidad. Explicar la necesidad permite hacer entender al otro cuán importante es la petición.

- Escuchar al hijo para apaciguar su reacción emotiva. El mensaje “yo” puede derrotar al hijo, nunca es agradable escuchar que nuestro comportamiento molesta. En ese caso, escuchar los sentimientos del otro ayudará a encontrar una solución que satisfaga a las dos partes.

- Resolver el conflicto con una solución ganador-ganador. El mensaje “yo” puede no ser entendido por el hijo. Si sucediera, buscad juntos una solución que satisfaga a todos.

-  Estando enfadado, identificar el “primer sentimiento”. El enfado a menudo oculta otro sentimiento como el miedo o la tristeza, intentemos conectar con nosotros mismos.

Nuevas maneras de gobernar las familias y las clases

Muchos estudios demostraron la eficacia del trabajo en equipo. Asimismo, también fue demostrado que un ambiente democrático, que induce a la participación de los alumnos a las decisiones de la enseñanza, trae menos problemas comportamentales y de absentismo.

Por supuesto, los niños necesitan reglas. Ellas permiten definir los derechos y los deberes de cada uno para no caer en el caos. Pero la manera en cuya las reglas son establecidas es primordial. Para Thomas Gordon, las reglas deben ser establecidas conjuntamente entre los adultos y los niños.

Durante un conflicto, la mayoría de los padres impone su voluntad o cede ante la del hijo. En el primer caso, el hijo resiste y protesta contra esta solución que le es impuesta luego hace todo lo posible para no aplicarla. Poco a poco este niño se separará de sus padres que no tienen en cuenta lo que siente.

En el segundo caso, el adutlo cede porque el hijo no acepta su solución. Las necesidades del adulto son sacrificadas en beneficio de los del niño que crecerá con el sentimiento de ser más importante que los demás.

Para sanear los conflictos y perder este espíritu de ganador-perdedor, Thomas Gordon creó un método ganador-ganador dividido en 6 etapas.

Todas las personas implicadas son invitadas a reunirse para encontrar juntas una solución que les convenga a todos.

1.  Identificar el problema.
2. Enumerar las soluciones posibles. Todas las ideas son anotadas sin juzgar.
3. Evaluar las soluciones. Las soluciones propuestas son evaluadas por todos. Las que no gusten a todos son descartadas.
4. Una de las soluciones restantes es escogida. Todos han de estar de acuerdo con esta elección.
5. Aplicar la solución. La solución escogida es aplicada según los términos definidos durante algunos días-semanas.
6. Después de cierto tiempo, todos se reúnen para verificar que la solución conviene a todos.

No es un método milagro y se necesitará tiempo para dominarlo bien. Lo importante es que todos sean escuchados y que las necesidades de cada  uno sean respetadas.

Ayudar a los hijos a que resuelvan por ellos mismos sus problemas

Este método de resolución de conflicto es eficaz entre un padre y su hijo pero también entre niños. Un hijo será más propenso a escucharte cuando su comportamiento te molesta si anteriormente le has ayudado a resolver sus propios problemas.
Esto no significa resolver el problema en su lugar sino que es escucharle y encauzarle si no lo consigue solo.

Para ayudar a alguien a cambiar, antes de todo hay que aceptarle tal como es. Por ello es necesario evitar sermonear, aconsejar, juzgar, criticar, felicitar, etc. Todo esto forma parte del lenguaje de la no-aceptación según Thomas Gordon. Para mostrar a alguien que le aceptamos, hay tres actitudes a nuestra disposición: La no-intervención, la escucha atenta y la escucha activa.

La escucha activa: el procedimiento de relaciones humanas
La escucha activa muestra al hijo que se le acepta.
El adulto escucha el mensaje del niño sin intervenir y lo reproducirá con sus propias palabras para mostrar y verificar que lo ha entendido bien.

Este tipo de escucha facilita la comunicación entre dos personas,  facilita la aceptación y el respeto. Gracias a estos valores, incita a hablar, a reflexionar y crea un ambiente propicio para el dialogo y el debate de ideas sin juzgar. En la escuela si el profesor utiliza la escucha activa mantendrá una relación basada en la confianza, en el respeto mutuo y en la aceptación con sus alumnos. Estudios demostraron que la relación profesor-alumno juega un rol primordial en la calidad del aprendizaje.

Los nuevos mitos que nos impiden cambiar

Nueve mitos impiden a algunos padres que se deshagan  de los métodos de educación fundados en el poder y que evolucionen a una relación  más sana.

- El temor de “malcriar” a los hijos.
  Pensar que los niños son malos.
- Creer que los conflictos entre adultos y niños son irresolubles.
- Pensar que la permisividad es la causa de todos los males.
- Creer que una actitud democrática no lleva a ninguna parte.
- Pensar que ser padre o profesor no se aprende en una formación.
- Pensar que nosotros hemos sido educados así y que estamos bien.
- Creer que en la escuela hace falta disciplina rigurosa.


Como lo habéis visto, todas estas afirmaciones son infundadas y son totalmente falsas desde que dejamos de pensar en términos de poder. La cooperación y la comunicación son el corazón de la pedagogía del Doctor Gordon. Si los padres dejasen de utilizar la fuerza, los castigos y las recompensas y los remplazaran con la escucha y la empatía, no habría ninguna razón para que esos mitos fuesen una realidad.




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20 comentarios:

  1. Muchas veces los padres creen que dándoles nalgadas van a modificar la conducta de sus hijos, sólo con palabras y modificarles la conducta no hay necesidad de llegar a las nalgadas

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    1. Es la peor manera de corregir, si se utilizara el diálogo y se dedicara tiempo a escuchar, las cosas cambiarían mucho.

      Gracias por comentar :)

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  2. Buen artículo, tenemos que pararnos muchas veces a reflexionar sobre nuestro comportamiento.

    Un abrazo

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    1. Sí, tenemos que contenernos para tener mejores resultados :)

      Gracias por comentar!!

      Un abrazo

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  3. ¡Hola! Bonito blog.
    Gracias por seguirme, ya te sigo de vuelta:)

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    1. ¡Hola!

      Muchísimas gracias a tí también :)

      Nos leemos guapa!!

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      Nos leemos !!

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  5. Hola :)
    Muchas gracias por visitar mi blog, los temas de aquí me parecen muy interesantes... saludos de tu nueva seguidora ^^
    Nos leemos ^^

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    1. Hola!!

      Gracias a tí también!!

      Nos leemos :)

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  6. Muy interesante!!!!!!, me voy a comprar el libro de Thomas Gordon. Besos

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    1. Es genial!!

      Gracias por comentar :)

      Besitos!!

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  7. Un post genial!! tanto que comentar....Yo siempre he creido que detrás de un comportamiento inadecuado hay un porque, los niños no hacen las cosas porque sí, siempre hay un motivo, por lo tanto lo primero es siempre indagar hasta el epicentro del problema desde ahí tratar de ir solventando las dificualtades. Desde dentro hacia fuera.

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    1. Muchas gracias!!! La reacción más repetida es decir que los niños son malos o que no hay remedio pero si tan solo supiésemos entender al pequeñín y tenerle en cuenta para que entre todos estemos bien en casa, viviríamos más agusto y con menos discursiones. Se juzga lo de fuera sin investigar.

      Besos!

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  8. Hola! Vengo a visitarte desde el comentario que dejaste en mi blog. De camino me he topado con este maravilloso texto, y no puedo por menos que felicitarte.
    Nos leemos, un besito :)

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    1. Hola!!

      Muchísimas gracias !!

      Me alegro de que te haya gustado :)

      Nos leemos guapa!!

      Un besito

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  9. Gracias por pasarte y quedarte en mi blog, también me quedo en el tuyo
    Besos

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    1. Gracias a tí también!!

      Ya nos iremos leyendo ;)

      Besicos

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  10. Como muchas otras veces, nada es blanco o negro sino que tenemos infinidad de grises. Había leído alguna cosa sobre el doctor Gordon pero después de leer yu artículo me parece que voy a investigar algo más sobre él (me parece que tiene ideas pedagógicas muy interesantes).

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    1. Tienes toda la razón. Me imagino que cuando pensamos que no hay tanta variedad de grises es por ignorancia. Siempre hay que leer y leer para conocer todas las posibilidades.

      A mí me ha gustado mucho, lo recomiendo ;)

      Besitos!!

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