Disciplina positiva

Las etapas de la maduración emocional de los niños

noviembre 17, 2016


La necesidad de conocer las etapas de la maduración emocional de los niños para entenderles mejor y poder acompañarles

El cerebro de los niños pequeños es inmaduro y ellos no pueden actuar como adultos con la frustración, la dificultad ni el miedo.

La parte del cerebro que controla nuestros impulsos, nuestras emociones, es el cortex prefrontal, y los circuitos neuronales enlazan el cortex prefrontal con el cerebro arcaico (emocional) y empieza a madurar a partir de los 5 años.

Antes de los 5 años, el niño no puede controlar sus emociones; es incapaz de tener la perspectiva de lo que vive. Un niño pequeño vive las emociones con mucha más intensidad que los niños.

Catherin Gueguen hace referencia a la capacidad de “reevualuación” de los adultos: cuando somos confrontados a una dificultad, una frustración, un miedo, un conflicto relacional, un enfado, tenemos la capacidad mental de dar otro significado a la situación que vivimos: razonar, tranquilizarnos, revisar nuestra actitud, volver a pensar en nuestra manera de percibir al otro, ponerse en su lugar, encontrar soluciones para mejorar la situación.

Esta reevaluación implica estructuras cerebrales que todavía son inmaduras en los niños menores de 5 años. ¡El cerebro no está completamente maduro antes de los 25 años e incluso hasta los 30 años según algunos neurocientíficos!

¿Cómo acompañar la maduración emocional del cerebro de nuestros hijos?

Respetar las necesidades fisiológicas del niño

Ayudar al niño a conocerse, a conocer su cuerpo, las sensaciones, sus ritmos, sus necesidades personales, permite al niño vivir en armonía con su cuerpo, a saber cuidarse de sí mismo y contribuye a aportarle lo que necesita respetando su apetito, sus necesidades de sueño y sus ritmos de aprendizaje.

Confiar en el niño

Los hijos son las personas mejor indicadas para saber lo que necesitan. El hambre se regula por ejemplo en función de necesidades, de la actividad física e intelectual,  de la temperatura exterior, del humor.

Asegurar una presencia afectuosa

Una actitud cariñosa, amable, respetuosa ayuda al cerebro a desarrollarse favorablemente.

Cada vez que el adulto entiende al niño, le tranquiliza, le da seguridad, le consuela, le achucha adoptando una actitud dulce, calurosa, prodigando gestos tiernos, hablando con voz calmada, tranquila y con una mirada comprensiva, así ayuda a madurar al cerebro. De esta manera el niño logrará gestionar más rápido las emociones invasivas y los impulsos de su cerebro emocional y arcaico.

Ponerse en la piel del niño

Mostrar empatía, es preguntarse: ¿qué siente? ¿qué necesita?
Podemos hacer hipótesis: “¿necesitas…?” “empiezas a jugar con la comida, ¿no tienes hambre?” reflexionar sobre las emociones: “parece que estás enfadado”, “es difícil para ti cuando…”, validar los sentimientos “tienes derecho de estar triste”, “hace daño cuando nos caemos”, animar la expresión de las emociones “llorar hace sentirse bien”, describir “tengo la impresión de que tienes muchas cosas en la cabeza” “sí, el suelo está frío, es desagradable”.

Eliminar los juicios y las etiquetas

Poner etiquetas y emitir juicios son medios de evitar tratar de entender “eres un caprichoso”, “eres un tirano”, “eres insoportable”.

Es definitivo, ello desvaloriza, humilla al otro, impide pensar, reflexionar, e instaura relaciones de fuerza, de humillaciones. Esta manera de ser, esta posición de fuerza, bloquea la relación, cierra la discusión, conduce a estancamientos y a conflictos inútiles.

Reemplazar las ordenes

A los adultos no les gusta recibir ordenes y a los niños menos.
¿Queremos a un niño que instaura relaciones de dominio con los demás y les ordene, o un niño sociable que sabe establecer relaciones, coopera y entiende a los demás?

Podemos indicar desde el respeto y el cariño.

Expresar nuestras propias emociones

Los adultos antes de todo son modelos para los niños: demosles un buen ejemplo para imitar. Cuanto más escuche al adulto que expresa sus emociones y las domina (“es cierto, estoy enfadado, necesito estar solo un momento para tranquilizarme, voy a respirar 3 veces para calmarme”), más lo imitará.

Podemos mostrar el ejemplo a los niños cultivando nuestra propia educación emocional:
  •     Conectar con nuestras emociones (¿Qué siento como? ¿Qué temo?)
  •     Acoger sin juzgar las emociones agradables y desagradables.
  •     Expresar las emociones y las necesidades sin violencia, sin ataques y sin culpar (cuando veo que tu.. me siento…)
  •     Decir frases cortas.
  •    Pedir las cosas claramente y de forma positiva (¿podrías..? te pido que… ¿estarías de acuerdo en…?
  •     Estar abierto al diálogo y a la búsqueda de soluciones comunes que satisfagan a todos.
  •    Estar dispuesto a reconocer los errores propios (sí, reconozco que he sido duro contigo. Discúlpame).
  •     Saber lo que nos tranquiliza en caso de pérdida de control (respirar hondo, cambiar de lugar, beber agua, leer un libro, meditar, dar un abrazo…)


Alentar a formular preguntas

En un primer tiempo el adulto se hace cargo de la pregunta:
  •     ¿Querrías esto o lo otro?
  •     Estás de acuerdo en tal cosa?
  •     ¿Desearías que..?


Cuando el niño es más mayor se le puede formular peticiones precisas:
Habla con palabras, preguntame lo que quieras con palabras.
Tu sabes pedir las cosas con palabras por ello me espero a que lo hagas de esta manera.
No tengo ganas de hacer lo que me pides cuando me lo pides así.
No he entendido lo que querías.


RECORDEMOSNOS DE QUE LOS PADRES PERFECTOS NO EXISTEN Y QUE LOS APRENDIZAJES NECESITAN TIEMPO.


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22 comentarios:

  1. Chapó.
    Sólo conociendo estas etapas tiene sentido educar con conciencia. Es MUY necesario comprender su maduración (partiendo además de las diferencias individuales de personalidad, y de que cada ritmo es diferente).
    Un besazo!

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    1. Yo antes sufría bastante porque no entendía nada y no sabía cómo actuar, si te dejas llevar por la gente hay muchas opiniones y no sabes por cuál decantarte y te da miedo equivocarte.

      Desde que supe acerca de la disciplina positiva, me adentré en un mundo nuevo. Es ahí cuando empecé a conocer a los niños desde su interior. ¡Qué falta me hacía!

      No se nos explica que es necesario conocer estas etapas para que estemos todos mejor, solo nos cuentan los cuidados, el desarrollo físico etc siempre desde el aspecto exterior pero nunca interior y me parece un grave error porque es imprescindible.

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  2. Hola!!!! Me quedo especialmente con la última frase, los padres perfectos no existen.
    Besos.

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    1. Hola!!

      Jejeje vaya!! Nosotros ponemos todo nuestro empeño y esfuerzo pero nos equivocamos y nos equivocaremos porque somos humanos !! :)

      Pero cuando estás bien informada los errores ya no son los mismos, son menos y más pequeños.

      Besos

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  3. Si, por ejemplo, yo siempre he creído que tan importante es para ellos que a la muñeca no le entre el vestido como para nosotros que se nos acabe la sal. Si nos tiene que dar rabia alguna tontería, no hay diferencias, solo la manera de expresar esa rabia es diferente, esa intensidad infantil tan dramática de la que bien hablas. Y claro, ahí ya entramos los adultos educadores... Besos y gracias por tu post, Anabel.

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    1. Ellos son niños y se comportan como tal, si no sabemos nada de su maduración entonces podemos cometer errores creyendo que se portan mal, exageran, quieren dar la contraria o que "son malos", cuando simplemente son niños.

      Nosotros ya somos grandes y quizá no nos acordamos tanto pero si hechamos la vistra atrás al pasado, seguro que algún recuerdo tendremos en el que nos enfadábamos con facilidad o teníamos rabietas y no era con mala fe ni por molestar.

      Un abrazo

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  4. Gracias por estos artículos divulgativos tan didácticos.
    Besos

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    1. Gracias a ti por leerlo y por comentar :)

      Besos

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  5. hay que saber estas cosas y educarles a consonancia

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    1. Sii y nunca es tarde, rectificar siempre es bueno.

      Un abrazo

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  6. Qué completo este post, leeré los artículos que mencionas pero me ha encantado leer lo que yo siempre digo "los padres perfectos no existen" a lo que añado "ni los hijos tampoco".
    Un abrazo grande

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    1. Jejeje por supuesto, la perfección tiene que descartarse. Y lo bonito es no serlo porque aprendemos de errores y crecemos como personas.

      Un abrazo

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  7. Un post genial, que hace falta a muchas familias. A nosotros nos cuesta ya el mundo de las emociones, imagina a los peques que aún son más pequeños y viven todo con más intensidad.

    Hay días de todo, y a veces, aunque lo intentas no das más de sí. Pero como bien dices, no hay padres perfectos ;)

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    1. Sí, no podemos esperar que los peques reaccionen como adultos, porque no pueden, es bueno saberlo para no creer que se portan mal porque quieren, necesitan aprender y madurar, en defitinitva crecer.

      Un abrazo

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  8. No tenemos niños y nos has dejado alucinadas. Gracias por el post, un beso

    http://trendygirls10.blogspot.com.es/2016/11/haul-belleza-noviembre.html

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    1. Es un placer chicas!! Con comentarios como este se me sube el ánimo :)

      Un abrazo

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  9. Es tan importa conocer el desarrollo de los niños. Cada niño es un mundo pero respetar su ritmo es fundamental. Sabes l oque me.me funciona últimamente cuando me bloqueo con ellos. El decirle que me dejen un poco que me calme. Me repite tan mucho ese momento.

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    1. Es bueno decirlo, nosotros también necesitamos calmarnos y si lo ven de nosotros ellos también aprenderán a calmarse.

      Un abrazo

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  10. Recuerdo que cuando estuve estudiando para ser profe de secundaria, poníamos especial interés en el desrrollo ya que se había visto que hoy en día hay muchos adultos jóvenes que no tenían un buen desarrollo social ni emocional. En algunos casos no eran capaces de comprometerse porque se habían visto obligados a crecer demasiado rápido y no les habían permitido un buen desarrollo emocional así que me parece un post con una información muy importante.

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    1. Pued sí Judith, madurar emocionalmente de adulto porque de grande no ha sucedido por diversos motivos es durísimo. Se hacen más errores y se sufre más.

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  11. Es muy importante lo que dices, porque cada niño es diferente y no podemos educarlos igual, así pueden ir explorando las necesidades que cada uno tenga en cada momento. Yo creo que los padres muchas veces nos dejamos influenciar mal por los consejos que nos dan, y creo que deberíamos hacer caso a nuestro instinto, que seguro que lo haríamos mejor :)

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    1. Yo hace años que sigo mi instinto y lo que leeo claro porque mi instinto está influenciado por la manera en que me educaron que no es la que yo quiero.

      Un abrazo

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