Disciplina positiva

Ayudar a entender a los demás para que nuestros hijos sean empáticos

enero 10, 2017



Entender a la gente mala 

En los dibujos animados y en los libros, los buenos y los malos son fácilmente reconocibles, los buenos son generalmente guapos y amables, mientras que los malos son feos y gritan mucho. Este tipo de historias enseña a los niños que el mundo es negro o blanco, que se es bueno, malo, que quienes gritan son malos por naturaleza (mientras que podemos gritar puntualmente por cansancio, miedo, etc), que la belleza está asociada a la gentileza, que de la fealdad hay que huir. 

Por ejemplo

Podemos parecer malos porque nos sentimos débiles: cuando se tiene miedo, se suele proteger por todos los medios, se busca un tipo de armadura de protección. Algunos adultos tanto como niños, elegirán ser malos como caparazón. Los niños que juegan a ser duros a menudo se sienten débiles o amenazados en su interior. La maldad no es más que un medio de defensa en este caso. 

Podemos parecer malos porque consideramos que no valemos nada: cuando una persona no llama la atención a nadie, cuando nadie le sonríe ni le dirige palabras agradables, cuando nadie se preocupa por sus sentimientos, por sus emociones, entonces ese “alguien” puede sentirse tan abandonado que se vuelve malo. Y es todavía peor cuando escucha frases como “ya no te quiero”. Lo bueno es que es suficiente con dirigirle palabras amables y sonrisas para que sea amable. 

Podemos parecer malos porque estamos mal, porque sufrimos: las personas que sufren tienen tanto daño que tienen ganas de deshacerse de su dolor causándolo a los demás. Pero el problema es que cuanto más malos somos con los demás, menos nos quieren, y así se añade más sufrimiento. 

Podemos parecer malos porque nos han dicho que lo somos: las etiquetas puestas por los adultos a los niños del tipo “eres malo”, “eres idiota”, etc pueden convertirse en realidades. Los niños terminan siendo lo que pensamos de ellos. De tanto escuchar juicios sobre su ser, sobre su personalidad, el niño lo interioriza y se hace de alguna manera prisionero de ese rol que se le atribuye de oficio. El niño no sabe ser más amable pero es suficiente con que alguien se ocupe de él, se preocupe por él, le diga palabras amables para transformarle.

El amor y la confianza de los demás, pueden transformarnos en gente realmente amable.

Entender a los tímidos: La gente tímida está encerrada en una armadura de defensa. No osan reír, no osan hablar, tienen demasiado miedo de decir alguna tontería o de llamar la atención. Ellos preferirían estar en otro lugar en vez de soportar la mirada de la gente. Ellos no llegan a observar a los demás ni a dirigirles un pequeño signo, se quedan en su rincón y parecen esperar a que los demás vayan a buscarles. Por tanto, estas personas tímidas, solamente necesitarían que una persona diera el primer paso hacia ellos, sonreírles, ser amable con ellos y ellos se alegrarían. 

Entender a la gente pretenciosa: la gente que alardea a menudo son gente que no tiene confianza en sí mismos. Ellos necesitan adornar su cotidianidad, dar la impresión de que saben todo y mejor que los demás porque creen que nadie les querría por lo que verdaderamente son. Alardear no es la mejor solución para hacer amigos. Decir la verdad y ser sincero valdrá siempre mucho más que hacer creer que se es más guapo, más rico, más inteligente de lo que se es realmente. 

Entender a la gente triste: la gente triste puede haber tenido pequeñas o grandes desgracias en su vida. La tristeza es una emoción normal y natural, podemos estar tristes, por ejemplo, cuando damos mucho tiempo, regalo, atención pero no se recibe nunca nada a cambio, cuando nos equivocamos, cuando se nos rompe algo que nos gustaba mucho, cuando alguien que queríamos mucho se va para siempre, etc. Un poco de atención, un pequeño regalo, una palabra amable, un beso, una invitación, es importante porque ello demuestra que pensamos y que tenemos en cuenta a la persona que está triste, que compartes su dolor y que estás a su lado para apoyarle.

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13 comentarios:

  1. Tienes toda la razón la verdad, es bueno que vayan aprendiendo que no todo es blanco ni negro sino que tiene sus matices, no sabía que eras mi tocaya, besitos guapa 😘😘😘

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    1. Vaya que sí guapa!! Besos tocaya ;)

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  2. Es importante que los niños aprendan a entender cómo se encuentran las personas a su alrededor ^_^ Muy interesante el artículo

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    1. Es muy importante, así hacemos un mundo mejor por nuestro lado.

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  3. La empatía es la gran asignatura pendiente. Vivímos en una sociedad egoista donde cada uno mira solo por el mismo y donde incluso las personas que se consideran empáticas, no siempre lo son.
    Hemos de enseñar a nuestros hijos que el mundo no es bicolor, hemos de enseñarles que existen montones de matices. Un post muy bueno que hano de hacernos pensar un poco.

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    1. Sí, esto me recuerda a lo que dijo Henry Becque: "Nadie comprende a nadie, carecemos de tiempo para observar a los demás y entender sus actos, no tenemos tiempo más que para hablar mal de ellos".

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  4. Que cierto todo Anabel, que bien contado. Importantisimo el sentimiento de la empatia, es básico para prosperar como sociedad e indispensable para la salud emocional de los críos. Muchas gracias por tu post, un abrazo.

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    1. A mis hijos, sobretodo el mayor de seis años que ya ha madurado mucho y se fija más allá de las apariencias, le voy explicando porque por mi manera de educarle, él ya muestra preocupación e interés por entender a los demás.

      Un abrazo

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  5. Yo hasta hace poco no me había planteado esto porque ellos apenas se fijaban en esas cosas pero últimamente estamos fomentando muchísimo la empatia porque creo que es fundamental y es uno de los valores imprescindible en su educación

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    1. Sí, es cierto, mi hijo de seis años es el que más se fija, aunque los tres en general cuando ven una cara triste o lágrimas en la cara se sienten preocupados y quieren ayudar.

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  6. Yo no soy nada empática cuando tengo una dolencia, física o psíquica, y hay que pensar que uno no ES sino que ESTÁ en ese momento de una manera u otra por su estado de ánimo o físico de cada momento. Es muy interesante la reflexión de tu artículo.

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    1. Esto nos pasa a casi todos porque son momentos en los que perdemos tanta energía con el malestar que nos cuesta sacar paciencia.

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  7. Un post muy completito =) ser empático/a es muy importante, y mejor enseñar a los más peques de la casa cuanto antes

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