Montessori

Libertad y límites Montessori

enero 30, 2017



Cuando alguien se informa sobre Montessori por cuenta propia, y llega al punto de libertad, se pone las manos a la cabeza y se dice "ay dios mío, dónde iremos a parar, sólo les faltaba eso a los niños, que se les deje hacer lo que les de la gana". Es normal asustarse y hacerse ideas erróneas, porque desde pequeños nos han metido en la cabeza que moverse y tener libertad de pequeño es algo malo, que los niños tienen que estar sentados sin moverse.

Pero, ¿y si nos adentramos en la cuestión para saber si es un circo o si realmente es una buena manera de enseñar en un aula? las apariencias engañan, podemos imaginarnos un caos tremendo que luego no podemos ni arreglar, pero ¿por qué tiene que ser así? fijémonos en el éxito que están teniendo los colegios Montessori, ¿cómo podría ser posible que fuera tan malo dar libertad a los niños?

Cuando decimos libertad, nos referimos, en este caso, a ciertos tipos de libertad, pero siempre respetando unos límites mínimos. No hay libertad lógica sin ciertas reglas para que la libertad y el bienestar de los demás no se vea dañado. Montessori educa para la vida, y de igual manera que en la vida real no podemos hacer lo que nos plazca sin pensar en nada, y tenemos cosas básicas que respetar, en el aula Montessori también. 

En Montessori, libertad es la habilidad desarrollada naturalmente para elegir mejor para uno mismo y para los demás. Al niño le facilitamos que adopte esta habilidad creando un ambiente preparado para él en el que pueda actuar libremente. Dar libertad no es sinónimo de que no existan reglas. 

Justamente hay que establecer reglas que se respeten estrictamente, explicándolas desde el principio para que hagan lo que quieran pero sin traspasar tales límites. Es importante que las reglas sean justas con todos y que el adulto sea el primero en aplicarlas. 

Las tres reglas en aulas Montessori son:
- No dañarse a sí mismo.
- No dañar a los demás.
- No dañar al ambiente. 

Partiendo de aquí se añaden muchas otras reglas que corresponden a la manera adecuada de comportarse en el aula. Teniéndolo en cuenta se puede concluir que el aula Montessori puede incluso tener más reglas que otros lugares, pero aún así los niños se sienten en libertad. A veces puede parecer que todo es perfecto y que los niños se comportan maravillosamente, pero es un largo proceso de adaptación y mucho trabajo por parte de los niños y de los maestros también. 

El secreto de tener libertad dentro de los límites está en la manera de presentarlo a los niños. Si ven todas estas reglas desde el principio, sin cambiarlas y todos las mantienen, para los pequeños es muy sencillo seguirlas. Las reglas no se hacen pesadas para ellos, ni siquiera se lo toman como tales, es una forma natural de actuar para ellos en el aula Montessori. 

El tipo de libertad que hay en las aulas Montessori

Libertad de movimiento: en las clases los niños no necesitan sentarse tranquilos en un lugar. Pueden moverse por la habitación tanto como quieran. Muchas aulas tienen área de movimiento por lo tanto, cuando un niño quiere dejar de trabajar con la actividad, la deja en la estantería. Algunos dirían cosas como: mi hijo es tan movido que nunca haría las actividades. Y en realidad si hará lo que necesite, y tras varios días de elegir el movimiento, luego trabajará con materiales. Cumplirá su necesidad y después hará un trabajo decidido. El movimiento es especialmente importante para los bebés y para los niños pequeños. 

Libertad para escoger: el ambiente está preparado con los materiales para que el niño elija el que quiera. Puede trabajar con un material, leer un libro, observar algo, o no hacer nada si se siente cansado. Cada uno de nosotros tiene un don y un talento único. Uno puede ser un lector rápido, otro un genio matemático, pero otro tiene un talento para todas las cosas mecánicas. Uno puede ser un corredor rápido mientras que otro puede ser un gran cocinero. Todos no somos iguales, y nuestros hijos tampoco. María Montessori comprendió todas estas diferencias de aprendizaje y creó un ambiente para los niños donde vienen cada día y eligen lo que quieren trabajar. Cuando un niño elige su trabajo en lugar de hacer lo que se le dice que haga, a menudo desarrolla un interés más genuino y aprende a seguir la dirección, El niño comienza a valorar la satisfacción interior que obtiene al hacer el trabajo que corrsponde a sus necesidades de desarrollo interior y está tranquilo y gozoso con su aprendizaje. 

Libertad para repetir: un niño puede repetir un ejercicio tantas veces como quiera hasta que se sienta seguro. 

La repetición es el secreto de la perfección. María Montessori

 Libertad de tiempo: un niño puede trabajar con una actividad mientras lo desee. Libertad de comunicación: contrariamente al sistema educativo general, en Montessori el niño puede hablar libremente con sus amigos. Pueden trabajar juntos y discutir algunos aspectos de los materiales. Pueden trabajar independientemente y charlar. De esta manera mejoran sus habilidades de comunicación. Aprenden a hablar de una manera que no interrumpe a los demás, de forma educada. 

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9 comentarios:

  1. ¡Buen lunes! Una entrada para reflexionar...

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  2. La verdad es que una cosa es la libertad de expresión y poder escoger qué hacer y otra muy diferente es el hacer lo que me de la gana sin control, como todos los extremos no son buenos, pero llevados y controlados creo que es le mejor opción

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  3. una entrada estupenda!!besos

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  4. Por alguna razón nos da mucho miedo dar libertad a los niños. Se tiende a pensar que no saben hacer nada por si mismos y este pensamiento daña mucho su capacidad de autonomía.

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  5. Una entrada muy interesante. Un besazo

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  6. Muy buen contenido y explicación sobre la libertad y sus límites. A mí estas áreas de trabajo me han fascinado siempre.
    Un abrazo.

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  7. Muy interesante que se pongan claras las cosas. La gente lo interpreta como un caos en el que el niño hace lo que quiere. Pero claro dentro de unos límites.
    Besos

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  8. pues son unas buenas reglas las de montessori, no lo conocia

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