Montessori

El trabajo del niño en Montessori

febrero 05, 2017



Para la mayoría de nosotros, la palabra trabajo lleva la connotación pesada de todas las cosas que se supone que debemos hacer pero que quisiéramos evitar. Pero si eres de los pocos afortunados que realmente le encanta lo que hace, entonces trabajar para ti significa algo completamente diferente. 

Trabajar significa hacer algo que traiga satisfacción y gratificación, significa entregarse alegremente para completar una tarea, y significar saber que serás recompensado con algo más que ganancias materiales, con la alegría del proceso mismo. 

Es esta experiencia positiva, de emprender una actividad que la efectúa tu mente, cuerpo y corazón, lo que un niño experimenta en un ambiente Montessori. Esto es a lo que se quiere llegar con la palabra trabajo

¿Pero cuál es la diferencia entre el tipo de trabajo que es una obligación y una tarea y el trabajo que cumple la mente? 

Para empezar, es importante tener en cuenta que el trabajo en un ambiente Montessori no es forzado a ningún niño, sino que se elige libremente. Un ambiente Montessori ofrece al niño la libertad de elegir sus propias actividades, y tienen un trabajo consistente e independiente, que sirve para un propósito de desarrollo. A través de este trabajo, los niños muestran una capacidad para concentrarse durante largos periodos de tiempo, una propensión a repetir una actividad hasta que se domina una determinada habilidad y el deseo de hacer el máximo esfuerzo en cualquier tarea. 

Además, los niños demuestran una gran alegría mientras realizan su trabajo e indican que desean aprender cómo ser de ayuda a su familia o comunidad, y contribuyen con las habilidades y el conocimiento que han adquirido. Sin embargo, para que el trabajo sea una experiencia agradable, necesita involucrar a toda la personalidad, ya que entonces el niño puede experimentar el tipo de placer y satisfacción que sólo se obtiene cuando las necesidades básicas son satisfechas. 

 A diferencia de los adultos, un niño realiza una tarea no para el resultado final, sino para el proceso en sí. Por ejemplo, al trabajar con los bastidores, al aprender a atar nudos, el niño se concentra en una tarea que le está ayudando a perfeccionar sus habilidades motoras finas, dándole independencia de tener que pedirle a un adulto que ate sus zapatos, y también desafía a sus dedos y a su mente para completar la tarea a mano. En esta actividad tan simple, el niño es capaz de integrar su personalidad, ya que la obra aborda el desarrollo de su yo físico, emocional e intelectual. 

No olvidemos, que el trabajo en un ambiente Montessori siempre tiene múltiples propósitos, ya que una actividad prepara indirectamente al niño, y lo prepara para el éxito, en otras áreas (tanto del aula como de la vida misma). Por ejemplo, el niño no aprende a lavar una mesa simplemente para que esté limpia, sino porque aprende a seguir una complicada serie de pasos que le ayudarán a organizar su mente, llevándole al pensamiento lógico y ordenado requerido en los materiales matemáticos más avanzados.

Más tarde, tener una mente que puede poner orden al caos ayudará al futuro adulto. Y es imperativo que el niño esté expuesto a este tipo de trabajo antes de los 6 años ya que es cuando todavía está formando su personalidad y su mente. De esta manera, el niño tiene la oportunidad de ser una persona organizada, contrariamente a quien necesita ser organizado y se ve en la obligación de aprender a serlo. 

La definición de trabajo por el niño en Montessori: Trabajo significa aquí, toda actividad que hace referencia a la personalidad entera del niño, toda actividad que tiene como objetivo inconsciente la construcción de la personalidad. Es una forma de expresión personal que aporta al niño una alegría especial al realizarla. Pero es trabajo y no juego (éste sólo satisface una parte de nuestra naturaleza). 

Trabajando el niño aprende y se construye. Él repite la tarea, la efectúa lentamente, se perfecciona contrariamente al adulto que lo hace lo más rápido posible. El adulto trabaja por una razón externa, para llevar a cabo algunas cosas. El niño trabaja inconscientemente, porque lo necesita, voluntariamente y alegremente. Trabaja para sí mismo sirviéndose de su ambiente, y está en progreso constante. Por ello es necesario acompañarle y no dudar en proponerle por ejemplo, actividades de vida práctica. Dejadles tiempo para que hagan y repitan.
Observadles al lavarse las manos: como el benedictino que prosigue algunas acciones litúrgicas, se sirve infinitas veces con actos sucesivos como si el tiempo no existiese. Esto nos molesta y llegamos a intervenir para presionar el movimiento. ¿Y por qué? Porque el trabajo, el ritmo, el tiempo, todo es diferente en cada uno.
Sin cesar, observamos el objetivo que tenemos que alcanzar y movilizamos nuestras energías para lograrlo rápidamente y a bajo coste. Para el niño que vive en un eterno presente, nada es una acción. La finalización de la acción, es la acción misma. El niño se expresa por completo en un trabajo que le gusta. Lo vive, lo repite. Es su medio de perfeccionamiento. Necesitamos liberarnos de nuestro propio ritmo de trabajo para proyectarnos en el suyo. No cesamos de decir: "¡Rápido! Qué lento eres” o “Dame eso, ya lo hago yo”.
Es esencial para todo adulto que desee ayudar a los niños, que aprenda a respetar su ritmo de vida en lugar de presionarles, en un intento desesperado de hacerles coincidir con el nuestro. María Montessori, su vida, su obra

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8 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Me gusta esta reflexión sobre el concepto de trabajo.
    Parece que en ciertos círculos no está bien visto usar la palabra "trabajo" en relación a la educación o formación de los niños. A veces hay que hacer malabarismos con las palabras y estar escribiendo todo el tiempo "actividades", "propuestas", etc. Hasta escribir "ejercicios" o "tareas" te puede traer el rechazo de alguien.
    Qué bien poder llamar a las cosas por su nombre sin tantos prejuicios.
    Un saludo.

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    1. Yo entiendo que trabajo nos suena a explotación infantil pero conociendo cómo se hacen las actividades Montessori, deberíamos aceptar la denominación sin cuestionarla porque no hace referencia a lo que pensamos.

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  2. ¡¡¡Hola!!!!
    Tienes razón, a veces las prisas hacen que lo hagamos nosotros o digamos lo que indicas al final, y siempre es mejor ayudarlos a ser independientes.
    Besos.

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    1. Esto nos pasa a todos, pero con consciencia y práctica se va modificando.

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  3. Pues es complicado, pero como madres debemos dejar que nuestros hijos "trabajen" y se vayan formando y volviendo autónomos, mi hija de 4 años nos ayuda a poner la mesa, hace su cama y realiza pequeñas cosas en casa, mientras que la más pequeña ya empieza a comer sola... y nos pone todo perdido, pero es una bonita forma de verles crecer en todos los sentidos ^_^

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    1. Ellos necesitan aprender y adquirir autonomía, si nos anteponemos sufren y en el futuro lo seguirán sufriendo porque aprender todo esto de adulto cuesta mucho más

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  4. Totalmente de acuerdo en "dejar actuar". Tenemos que sacarnos de la cabeza el "haccer por ellos" porque sino no crecerán como niños autónomos sino sumisos y con autoestima baja. Yo pecaba mucho de eso, pero me he hecho consciente que lejos de ayudar, le estaba perjudicando.

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    1. Sí, mi madre me hacía todo hasta los 18 años, luego yo no sabía ni freir un huevo. Parecerá de chiste pero he sufrido mucho teniendo que ser autónoma con esa edad, ha sido super complejo.

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