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Argento, el pececillo plateado

mayo 04, 2017


El encantador mundo de los mares, es maravilloso, lleno de belleza con tantas variedades. Como sucede en el libro de Argento, el pececillo plateado, de la editorial Picarona, en el que contemplaremos a unos peces muy hermosos. Érase una vez un amable pececillo muy chiquitín que vivía en las profundidades del mar, en el libro tiene relieve y un color plateado distintivo y brillante, que hace que el cuento sea muy bonito. 

Argento, tenía una familia muy grande, con un montón de hermanas y hermanos, de primas y primos, siempre iban en grupo unos muy cerca de otros, como si fueran un sólo pez, pero a él le gustaba más ir solo para pasear y observar otros tipos de peces, de distintos tamaños.

De lejos vio una gran masa negra, creyendo que era una montaña, se acercó a ella. Se aproximaba cuidadosamente, y en medio vio un ojo que le miraba, una enorme lágrima se desprendió de aquel ojo. Por lo que Argento razonó y se dio cuenta de que esa masa negra no podía una montaña, porque las montañas no tenían ojos ni lloraban, así que quiso saber qué sería.


Nadó despacito alrededor hasta que se situó debajo del ojo que lloraba, allí habían unas tiras blancas, largas y brillantes. A través de ellas, resonaba una voz profunda como el redoble de tambores: -¿Quién eres tú, pececillo? Argento, se alborotó y repuso: -"¿Yo? soy un pececillo plateado, me llamo Argento. ¿Y tú? ¿Quién eres tú?".

La voz contestó que era una ballena y a Argento le costaba creerlo, ya que nunca antes había visto a una ballena, por ello, le pidió poder verla entera. Y he aquí la página más alucinante y larga del libro, en la que la siguiente página se abre y da lugar a tres páginas juntas para mostrar la longitud de la ballena. Sorprendido le comentó que ella era enorme y al mismo tiempo quiso saber, por qué lloraba.

Ella le explicó, llorando,  que era muy pequeña y nadando se perdió, no sabía dónde estaba su papá ni su mamá. Pero Argento le propuso su ayuda, llamó a sus hermanos y hermanas, a sus primos y primas, quienes aparecieron en un santiamén, como flechas plateadas, y se dirigieron en búsqueda de Papá y Mamá Ballena. 



Para su alegría, los pececillos plateados encontraron a su Mamá y a su Papá tan rápido que ni tiempo le dio de secarse las lágrimas.  La ballena no paraba de agradecer a Argento su amabilidad y su ayuda, hasta que anocheció y cada uno se fue a su casa, pero desde aquel día, el pequeño Argento y la ballena siempre jugaban, se hicieron grandes amigos.


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3 comentarios:

  1. Precioso el libro!! Un beso

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  2. Un libro ideal para niños.Besicos

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  3. Una historia que seguro gusta mucho a los niños. Un beso y feliz finde.

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