Neurociencia

Nada estimula tanto al cerebro como el juego

mayo 19, 2017



Stuart Brown, un psiquiatra especializado en el estudio del juego, dijo que jugar es mucho más que divertirse, es algo vital. La tesis que él tiene es que el juego podría jugar un rol mayor en nuestra supervivencia y en el desarrollo de nuestro cerebro. Él se interesó en las funciones del juego cuando descubrió un hecho sorprendente: las búsquedas científicas encontraron una correlación entre el paso al acto de algunos asesinos y el hecho de que ellos hayan sido privados del juego en su infancia. 

El juego tiene un rol biológico, de la misma manera que el dormir y los sueños. 

 Brown está de acuerdo con la idea de María Montessori respecto a la importancia de la mano y del trabajo para desarrollar la motricidad fina. Explica que la mano humana, en la manipulación de objetos, es la mano la que está buscando un cerebro. El cerebro busca una mano, y el juego es el mejor medio gracias al cual éstos dos (mano y cerebro) son vinculados. Hubieron investigadores que encontraron un vínculo entre el hecho de jugar y de crear con las manos y la capacidad de resolver problemas complejos. Asimismo, Brown insiste en la importancia de los juegos de alboroto.

 Los niños de infantil, por ejemplo, deberían tener el derecho de saltar, de golpear, de silbar, de estar caóticos, para permitirles desarrollarse gracias a una gran regulación emocional con otras consecuencias sociales (cognitivas, emocionales y físicas) moviéndose y alborotando.

La base de la confianza humana está establecida gracias a las señales de juego. El juego permite lograr tener una experiencia óptima. La experiencia óptima es un fin en sí. Es buscada por ella misma y no por otras razones que la intensa satisfacción que proporciona. El individuo encuentra placer y alegría en el proceso, la perspectiva hacia este objetivo. El problema surge cuando un individuo está tan obsesionado con el objetivo que cesa de encontrar placer y alegría en el presente: pierde la suerte de conocer el encanto, la experiencia óptima.

Si el objetivo se hace más importante que el acto de jugar, probablemente no sea juego.

Stuart Brown estima que una vez en la edad adulta, reintroducir el juego en la vida puede enriquecerla, incluso transformarla completamente. Nos invita a nivel individual, a remontar en el tiempo lo más lejano posible como podamos hasta acordarnos de la imagen más clara, la más alegre, la más animada mediante el juego, que hayamos tenido (haya sido un juguete, durante un cumpleaños, de vacaciones…); luego partimos de esta emoción para entender cómo estamos conectados hoy día en nuestra vida. Quizás veríamos que podríamos cambiar de trabajo o que seríamos capaces de enriquecer nuestra vida estableciendo prioridades y prestando atención. Realmente el juego puede permitir retomar posesión de nuestra vida, es mucho más que divertirse, es vital.
Cuando la vida penetra minuto tras minuto, hora tras hora, mediante el juego corporal, el juego físico, el juego social, el juego imaginario, el juego de transformación, creo que eso haría que tendríais una vida mejor y más completa. Stuart Brown

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1 comentario:

  1. ¡Hola!!!
    Estoy de acuerdo, el juego ayuda y mucho. Además de ayudar al desarrollo nos crea unos recuerdos que con el tiempo valoraremos mucho.
    Besos y feliz finde.

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