Desarrollo infantil

Moverse y estar cabeza abajo relaja a los niños

noviembre 10, 2017



Moverse y estar cabeza abajo puede ayudar a los niños a calmarse cuando se sumergen en sus emociones, y ello hace que haya un desarrollo armonioso de su cerebro y de su cuerpo. Volcarse estimula el sistema vestibular. El sistema vestibular es un órgano sensorial situado en la oreja interna que contribuye a la sensación del movimiento y del equilibrio. Este sistema sensorial es el responsable de nuestro equilibrio, de nuestra orientación espacial (saber donde se encuentra nuestro cuerpo en el espacio) y la coordinación de nuestros movimientos. Cada movimiento que hacemos estimula a nuestro sistema vestibular. 

Las actividades del volcamiento que pueden ser propuestas en varios momentos al día, durante algunos minutos, a los niños inquietos, con tendencia a enfadarse fácil y rápidamente, son: 

  • Sentarse con los pies en el aire y estar cabeza abajo en el sofá. 
  • Practicar algunas posturas de yoga. 
  • Para los más pequeños: sentarles encima de nuestras rodillas para que vuelquen sus cabezas 
  • Estirarse al revés en una pelota grande de gimnasia. 
  • Hacer el pino o una voltereta. 
  • Colgarse de un árbol con las piernas (en un trapecio, en barras, en un árbol, en una estructura de juegos…) 
  • Hacer equilibrio . 


De manera, que cuando un niño se altera, puede serle útil proponerle actividades que impliquen volcar la cabeza. Ello puede procurarle la estimulación sensorial de cuya tiene necesidad y así participar además en su retorno a la tranquilidad. El simple hecho de cambiar la posición del cuerpo también tiene virtudes calmantes. Maria Claude Maisonneuve, especialista en los reflejos primitivos remanentes, explica que la rotación en una silla tiene efectos potencialmente poderosos porque vuelve a dar al niño el conjunto de estimulaciones sensoriales que habría recibido durante la gestación, momento crítico para la evolución de sus reflejos primitivos. Se entiende mejor el efecto de los movimientos del cuerpo en la regulación emocional y el porqué algunos niños están todo el rato balanceándose en su silla, dándose la vuelta o haciendo volteretas. 

Cuanto más nos movemos, mejor estamos incluso para regular nuestras emociones y esto es tan válido para adultos como para niños. Pequeñas actividades pueden ser propuestas a los niños como técnicas de autoregulación para que aprendan un recurso en autonomía en caso de necesidad o como recurso para recuperar la calma: 

  • Jugar a la estatua: todos bailan cuando hay música y han de inmovilizarse cuando se detiene la música. 
  • Ir en bicicleta. 
  • Columpiarse o tirarse por el tobogán. 
  • Nadar. 
  • Saltar con ritmo. 
  • Mecer al niño. 
  • Saltar en un trampolín. 
  • Arrastrar al niño por la casa estando él encima de una manta. 
  • Hacer volteretas. 
  • Hacer la croqueta. 
  • Hacer una carrera de ida y vuelta. 
  • Caminar sobre una viga real o imaginaria o sobre una sombra, línea etc. 










Cualquier actividad física sin noción de competición, de obligación o que puede causar nerviosismo. Las recomendaciones oficiales dicen que los niños necesitan 30 minutos de actividades físicas pero en realidad necesitan horas de movimiento físicos diariamente. Podemos ir haciendo actividades con los niños tanto dentro de casa como fuera.

Si te ha gustado y te ha servido, no te olvides y sígueme en Facebook :)

También te puede interesar

0 opiniones interesantes:

Si compartieras tu opinión conmigo dejándome un comentario, me dará mucha alegría :) ! Siempre contesto todos los comentarios y si tienes web, déjamela a la vista para que pueda visitarla y comentar también ;)