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Libro: Otra educación ya es posible

enero 19, 2018




Estoy totalmente en contra de un sistema educativo que se mantiene tal cual pese a todos los niños que está descalificando y perjudicando, se ven malos resultados, y en lugar de buscar otra forma de enseñar, vemos pasividad.

Errores del sistema educativo (critico al sistema y no a los profesores)

  • Que el error se condene: los niños son víctimas de una política del miedo, los profesores tratan a los errores como ser “peor alumno”. Todos deberíamos estar preparados e interesados en equivocarnos, esa es la mejor manera de aprender rápido basándose en la experiencia propia más bien que en una teoría carente de sentido.
  • Que solo haya una buena respuesta en cada pregunta: hipótesis profundamente arraigada en el sistema educativo y la obediencia en este esquema es exigido en cada paso del camino de la educación del niño “entra en el molde o deja de existir”.  Cualquier idea o respuesta llena de creatividad, es objeto de crítica por los profesores que desde hace muchos años están estancados en estos esquemas estrictos y rígidos. Esto incapacita la creatividad, lo que elimina la innovación y la capacidad de resolver problemas cotidianos.
  • La manera de evaluar los conocimientos y el comportamiento: Los niños aprenden rápido que su objetivo principal es obtener buenas notas, y no aprender ni descubrir el mundo. Rivalizan entre sus compañeros, compiten y comparan sus resultados. Quienes obtienen notas menos buenas se sienten inferiores, lo que afecta negativamente al autoestima y a la motivación. Se evalúa el comportamiento del niño como “alumno estudioso”, “perezoso”, “tímido”, “pillo”, “amable”.
  • La repetición: Está demostrado que repetir no es solo más caro, sino que tampoco es eficaz. Repitiendo el niño no recupera su retraso.  Practicamos la repetición precoz, desde muy temprano, el niño que “no sigue” el curso adecuadamente es diagnosticado como disléxico o TDAH y enviado a psicólogos o logopedas. Es una manera bonita de camuflar el problema real. El profesor diría: “no se ha esforzado”, “no está motivado”, “no escucha”, mientras que el niño podría contestar: “no entiendo al profesor”, “no entiendo la materia” o “la clase va demasiado rápida”.
  • El autoritatismo: se exige la obediencia y la subordinación desde el principio. El profesor siempre tiene la razón y el alumno no puede discutir con él.  Lo que dice el profesor es como una profecía, a menudo esto afecta al niño, que cree ciegamente y sin ninguna crítica en cada palabra pronunciada por el profesor. “No tienes capacidades”, “Nunca se te darán bien las mates”, “Eres el peor alumno de la clase”, un niño cree en ello fácilmente, y lo peor es que este pensamiento le puede durar para siempre.
  • La manera de entender el talento: es muy limitado pensar “el talento, se tiene o no se tiene”. Decir por ejemplo “no tienes talento con las matemáticas, es preferible que hagas otra cosa”. ¿Cómo se cree que el niño será influenciado si cree tal cosa?
  • Todos los niños son medidos con el mismo metro: todos los niños tienen que saber absolutamente la misma cosa y aprender de la misma manera. El sistema educativo ignora completamente que cada niño es diferente. Cada niño tiene su propia manera de aprender, de entender el mundo, de asimilar y de memorizar la información. Cada niño es diferente y cada uno de ellos tiene sueños y pasiones distintas. Al principio de la etapa escolar, los niños deberían independientemente o con la ayuda de los padres, especificar sus necesidades en materia de educación. La elección de los estudios debería de hacerse en función de las competencias de cada uno. Cada alumno debería tomar un camino personal de evolución, concebido de manera que le permita desarrollar sus talentos, competencias y cualidades.
  • Sobrecargar con mucha información: la mente del niño es rápidamente saturada, lo que frena su crecimiento intelectual y afecta negativamente al desarrollo de sus competencias. No necesita conocimiento, sino práctica (experimentar, hacer actividades manuales, actividades relacionadas con el cuerpo, desarrollar la empatía, las relaciones interpersonales…). Más del 70% de los conocimientos adquiridos de esta manera se esfumarán, lo que incapacitará también en su búsqueda y en la adquisición de competencias en la edad adulta. Los exámenes son un medio perfecto para presionar a los niños, lo que causa un estrés crónico y mata eficazmente a las células gliales del cerebro, mientras que durante este periodo, los niños deberían tener un espacio confortable para aprender divirtiéndose, explorando y experimentando.
  • Todos los niños de la clase tienen la misma edad: la operación de crear clases de niños de la misma edad actúa perfectamente en la ejecución de la disciplina (la misma etapa en el desarrollo psíquico, y por consecuencia, con reacciones similares). Ignoramos completamente que cada niño tiene un nivel diferente de capacidades cognitivas e intelectuales, no deberían estudiar la misma cosa. Este hecho introduce una falsa imagen del mundo (excepto en el colegio, no existe una situación en la que nos encontremos solo con gente de nuestra misma edad). En el trabajo, en la oficina, en el banco, en el supermercado, en el gimnasio, en la piscina, en el restaurante: siempre encontramos personas de distintas edades.
  • Enseñar cosas inútiles: Objetivamente, no estamos en medida de especificar qué conocimientos son útiles o prácticos. Esto depende de lo que nuestro hijo quiera practicar y experimentar en su vida. En consecuencia, los recursos que deberíamos mostrar o transmitir al niño dependen de sus necesidades individuales. La escuela nunca se adaptará a esta verdad universal. Nadie de la escuela sabe responder para qué nos servirá exactamente todo el conocimiento que se aprendió. Los profesores suelen decir “un día te servirá”, por ello no es raro ver a quienes estén desmotivados a estudiar cosas áridas e inútiles.
  • Aprender de una manera aburrida: el niño recibe un mensaje simple “el mundo presentado en la escuela no es interesante. El aprendizaje es difícil y desagradable”. Esto no es culpa de los profesores, dado que no se les ha enseñado cómo aprender a enseñar o cómo transmitir conocimientos. Cada empleado de la escuela debería estar sólidamente formado en los métodos de aprendizaje eficaces y prácticos.
  • La omisión de competencias clave: la escuela no tiene en cuenta las competencias que son esenciales para vivir en el mundo moderno. El sistema educativo no incluye en los programas materias como inteligencia emocional, inteligencia financiera, la relaciones interpersonales, las aptitudes para la comunicación, el espíritu empresarial, la resolución de problemas, el bienestar, la meditación, la gestión del futuro, la gestión del tiempo, y muchas , muchas otras cosas. 






La mente no es una vasija por llenar, sino un fuego por encender. Plutarco

Puedo entender que se digan cosas erróneas por desconocimiento, todos podemos equivocarnos y mediante el error podemos llegar a descubrir lo correcto. Pero me fastidia completamente quienes a sabiendas se ponen a criticar a lo grande las propuestas de innovar en las escuelas y enseñar de otra manera. Primero por favor, que uno mismo se preocupe de entender la cuestión del tema, y sepa el porqué nace ese interés de querer hacer el cambio. No es una moda, no es una imitación, es un despertar y una consciencia activa que quiere tomar las riendas del futuro sus hijos.

Al niño le gusta la naturaleza y le encerraron en el aula; al niño le gusta comprobar que su quehacer tiene sentido y le llevaron a realizar tareas sin objetivo; le gusta moverse y le ataron a la inmovilidad; le gusta manejar objetos y le pusieron en contacto con el mundo de las ideas; le gusta usar las manos y solo le dejaron trabajar con su cerebro; le gusta hablar y le obligaron al silencio; quisiera razonar y le hicieron memorizar; quisiera buscar la ciencia y se la dieron ya masticada; quisiera entusiasmarse e inventaron el castigo. Adolphe Ferrière
 Necesitamos entender muy bien y tener muy claro para qué estamos educando, por qué lo hacemos, por qué lo hacemos y a quién sirven nuestros sistemas educativos. La tendencia mainstream escolar obligatoria se basa en un modelo anticuado del siglo XVIII, que petende crear ciudadanos con el potencial de convertirse en trabajadores fabriles leales, productivos, y en burócratas. En la era posindustrial, este no debería ser el objetivo final de la educación. Manifiesto
La escuela prepara a vivir en un mundo que no existe. Albert Camus

Terrible escolaridad

Los niños nacen con muchísimas ganas por descubrir, todo es interesante, cualquier aprendizaje les da enormemente felicidad. Cuando empiezan a ir a un colegio, normalmente a los 3 años, van muy entusiasmados, se les ve regocijados por poder empezar a ir al cole. Al salir del cole, los ves que saltan de alegría, que no contienen su entusiasmo, y te cuentan cada una de las cosas que han ido haciendo en la clase. Desearían que las clases fueran más largas, que nunca se terminasen, y esperan con impaciencia a que termine el fin de semana para regresar.

Estas preciosidades llenas de interés, se topan con realidades que antes no habían conocido, que les incomodan, que les desmotivan y que les desagradan. Se les prohíbe hacer muchas de las cosas que necesitan, se les hace aprender limitándose al papel y al lápiz. El maestro habla interminablemente, y ellos no tienen ninguna imagen visual que les ayude a concentrarse y recordar tales lecciones, sólo hay palabras, palabras y una boca que se mueve. Tienen que pasar que pasar más de cinco horas sentados, estando en una edad de necesidad de movimiento, y en el que se podrían fomentar aprendizajes de libre movimiento, se les inmoviliza, reduciendo su naturalidad y espontaneidad. No pueden elegir entre varias opciones, sólo pueden limitarse a lo que únicamente y exclusivamente se les presenta, desestimando los intereses de los alumnos.

Mis hijos, tan amantes de los aprendizajes, de todo tipo, me han transmitido que su percepción positiva del colegio ha ido disminuyendo. Se sienten cansados de tener que escuchar mucho y de manipular poco. De tener que memorizar mucho y de poder hablar poco. De obedecer mucho y de no poder participar. De tener que aceptar tal cual sin poder opinar. De tener que aprender exactamente igual sin proponer alternativas. Y lo peor es: esa presión continua de que todos los alumnos de la clase vayan al mismo ritmo. Por ejemplo, algo típico en esta etapa: exigir a una criatura de 4 o 5 años a que haga perfectamente las fichas de grafomotricidad.

Yo veo logros que para ellos pasan inadvertidos

Si no le sale bien los números y las letras, que la única solución sea recriminar para que a ver si así "de una vez termina haciéndolo bien", y si sigue en las mismas, pues se le hará escribir veinte veces la letra, porque eso es "muy beneficioso", lo memorizará, y además tendrá una buena letra a la hora de escribir. Si fuera posible meter las letras por un orificio del cuerpo, se haría brutamente, porque lo importante es introducir y machar, ¡su aprendizaje tiene que ser forzado y exigido en un tiempo limitado!

La mente no es una vasija por llenar, sino un fuego por encender. Plutarco

He llorado "lágrimas de sangre" cuando me he visto sometida por segunda vez, después de haber finalizado mis estudios, con la escolaridad de mi hijo mayor. Para la satisfacción de la escuela, mi hijo ha tenido que hartarse de las letras, para tener que aprenderlas. No podía negarme, porque sino se me tacharía de malamadre que no es responsable, y que su hijo tiene malos resultados por no hacerle esforzarse más. Hemos tenido días largos de discusiones, de llantos, de tristeza, de malestar, de hartazgo, de tardes largas interminables haciendo deberes. Vieron con sus propios ojos que mi hijo no aprendió mejor por querer "torturarle" sino que aprendió cuando fue su momento, cuando él estuvo preparado para ese aprendizaje, y nada ni nadie podía adelantarlo. 

Mi hijo aprendió a escribir antes que a leer, en casa, con mi apoyo le ayudaba con materiales Montessori. De forma manipulativa, olvidándonos por completo de fichas y de lápices. Hasta en eso tuve el reproche de que el niño "aún no sabía leer adecuadamente" sin tener en cuenta su logro de poder escribir. Al saber escribir y leer, se me echa en cara que el niño, no sabe escribir bien, porque la letra no es exactamente como esperan y que tiene que ser tan pequeña como lo indican por narices (él no tiene derecho de tardar y de aprender poco a poco) y que tampoco lee bien, que es demasiado lento. 

Repulsión a aprender con el desprecio

Han habido y los hay, tantos momentos críticos, de tensión, de rabia, de impotencia, que te dan ganas de decir ¿sabes qué? al carajo. Hemos dejado de darle la importancia que le dábamos, hemos dejado de exigirnos a nosotros mismos, porque no tenemos la varita mágica para conseguir lo que se nos pide en el momento oportuno. Tampoco volveremos a presionar a nuestro hijo, que pese a toda crítica ha podido aprender lo necesario adecuado a su edad, con un poco más de tiempo, pero dentro del límite establecido legalmente.

¡Cuántas veces habré dicho yo, que ojalá mi hijo pudiera aprender en casa! yo que aunque tengo mis deficiencias, podría mostrar comprensión, empatía, cariño, indulgencia, y entendería que en mi casa tengo humanos, y no robots, que aprenden según su ritmo individual, y que amenazando, castigando, poniendo ceros o cruces, y ridiculizando no conseguiré que aprendan mejor ni antes.

A veces me derrumbo, y digo ¡qué pena! con lo bonito y divertido que es aprender, y esas ganas de saber más nos las arrebatan. Cuando hablas del tema,  te tratan como a un loco que está delirando, y que habla sin que sus palabras tengan sentido. Parece que el raro eres tú y que eres un antisistema que no se adapta a la actualidad. No se permita la oportunidad de poner en duda ni de sugerir un cambio que beneficie al sistema educativo.

Nos pasamos el primer año de la vida de un niño enseñándole a hablar y a caminar. Y el resto de sus vidas les decimos que se callen y se estén quietos. Neil Degrasse Tyson

Lo que más detesto de la actitud que se presenta ante tales situaciones, a parte de eso de "estamos haciendo lo mejor", "esto es lo que siempre ha funcionado", es hacer creer a los demás que si algunos se ven "afectados" que es porque el problema viene de ellos. Es más cómodo echar la culpa a los demás, para no tener que comerse la cabeza con qué hacer, ni para no sentir culpabilidad de semejante fracaso escolar. 

Cada vez que oigo, mi hijo ha sido diagnosticado..., coloco un interrogante en mi mente, y me digo, ¿cuál será la verdad? me niego rotundamente a creer que todos esos alumnos que no pudieron terminar bien sus estudios fuera porque tienen un trastorno. Cuando no podemos manejar la situación, cuando el niño no puede seguir las reglas, cuando cuesta dominarle, ale vayamos a detectar un trastorno para que le mediquen y así nos venga más tranquilo.

No miento, es algo que todo aquel que se haya metido en este mundillo de trastornos, sabe que se está sobrediagnosticando. Etiquetamos, ponemos nombres discriminatorios, como si los niños que tienen menos interés en aprender, no tuvieran remedio, y ya tuvieran que ser fracasados desde ese mismo día. La finalidad, conscientemente o inconscientemente de hacerlo es excluir a los niños que no cumplen con sus espectativas de alumno deseado. 

¿Y si fuera diferente, eso sería algo malo? ¿Ser diferente es inaceptable? Se ha visto que muchas personas "distintas" a lo común por algún rasgo o trastorno han sido geniales y eso no impidió de ninguna manera que fueran brillantes, que tuvieran éxito en sus vidas. Porque no todos valemos para lo mismo, cada uno vale para lo que es un genio, y tiene que descubrir qué es para explotar su talento. 

Whoopi Goldberg fue diagnosticada con dislexia, Daniel Radcliffe fue diagnosticado con dispraxia, Steven Spielberg fue diagnosticado con dislexia, Steve Jobs fue diagnosticado con tdah, David Neeleman fue diagnosticado de tdah, James Carville fue diagnosticado con tdah, Michael Jordan fue diagnosticado con tdah, Will Smith fue diagnosticado con tdah, Bill Gates fue diagnosticado por tdah, también Albert Einstein, Gustave Flaubert, Paul Cezzanne, Alexander Graham Bell, Thomas Edison, Salvador Dalí, John Lennon….

Esto nos hace cuestionarnos y decirnos: ¿somos todos iguales o todos somos diferentes? ¿algunos son diferentes o todos somos diferentes? ¿algunos son normales o ninguno es normal?

Waldorf


El libro Otra educación ya es posible, nos facilita tener una opinión crítica del sistema educativo, argumenta sus opiniones, es neutral pero reconoce la decadencia del sistema educativo actual. Ayuda a entender porqué surge la educación alternativa, en qué consiste, cuáles son las opciones disponibles.  Vemos una explicación clara y concisa de métodos admirables como Montessori, Waldorf y Educación libre.

Si quieres saber más de estas tres opciones, para aumentar tus conocimientos acerca de ellos o para decantarte, porque estas pensando en llevar a tus hijos a una escuela alternativa, estoy segura de que resolverá tus dudas y te facilitará la elección de enseñanza. Me ha gustado la forma de expresarse, la manera de tratar los temas, cómo están estructurados y la forma en que se han escogido.

Montessori


Aunque se opte por la escuela tradicional, creo que es importante que se adquieran este tipo de libros, en los que habla una persona que se ha documentado muy bien, que es justa en sus palabras, que analiza y que basa sus discursos en la realidad y en pro de los niños. Esto permite deshacerse de prejuicios, de ideas absurdas, de rechazos irracionales, para saber porqué tantas familias están interesadas en metodologías alternativas y no están haciendo una locura. Cosa que además nos ayudará a ser más tolerantes y comprensivos con los demás.

Una de las cosas que salen es eso de que  Waldorf, Montessori, Pikler, Educación Libre, etc son una moda, y que ha subido la fiebre de que todo el mundo quiere aplicarlo en casa, porque lo ve y lo imita, pero no razona. Y tampoco tenemos que ser tan poco empáticos y tan impulsivos en cuanto a precipitarse a juzgar los actos de los demás. Ha habido un auge y es debido a que es algo nuevo para mucha gente, y se han sentido impresionados por ello ya que están muy descontentos con lo habitual. Eso es bueno porque así pueden proporcionar a sus hijos otros enfoques de crianza y de aprendizaje que antes no utilizaban.

Escuela Libre


La realidad es que Montessori siempre dejó claro que los materiales debían ser presentados y además de una manera muy concreta. De aquí deriva otra crítica recurrente al método, la de excesiva rigidez. Y esta aparente inflexibilidad tiene sin embargo un sentido: el niño pequeño aprende por imitación, no es capaz de abstraer. Necesita unos movimientos muy concretos que memorizar para después repetir, ya que esto es algo que de lo que sí es perfectamente capaz. 
Por mucho que la estiremos, la hierba no crece más rápido. dice un proverbio africano. Esta idea es muy tenida en cuenta en las pedagogías activas. El niño no es concebido como un humanito incompleto al que hay que llevar cuanto antes a la fase adulta. Por eso rehuye del aprendizaje puramente memorístico. 
Steiner (método Waldorf) defendía que el aprendizaje es más eficiente cuando se realiza por inmersión, es decir, cuando podemos dedicar el mayor tiempo posible a un tema. Pasar cada hora a una asignatura diferente no permite profundizar y además desconcierta al niño. 
 Temo que la producción en masa haya llegado para quedarse, tanto en el comercio como en la educación. Hay que vaciar a todos los niños en el mismo molde; hay que educarlos para que jamás discutan nada. Y si los chiquitines sufren en el ínterin, eso es algo que a nadie le importa. Lo único que vale es el sistema coactivo, la estandarización del carácter para que todos piensen de la misma forma, vistan de la misma forma, hablen de la misma forma. ¡La uniformidad ante todo! A.S. Neill

El alumno deja de ser un sujeto pasivo , que memoriza y repite, para convertirse en agente de cambio.

Quizás fuera preferible que no hubiera ninguna escuela a tener una que deforme las mentes para hacerlos esclavos, que enseñe dogmáticamente para evitar pensar, que reprima y aniquile con frecuencia toda actividad personal. Célestin Freinet

Resulta muy injusto tildar ahora a estas pedagogías (Montessori, Waldorf..) de simple moda; o peor, de experimentos que acabaron cayendo en el olvido. Es como si en la Transición alguien hubiera dicho que recuperar la democracia no tenía ningún sentido, que solo se trató de un tanteo fracasado que duro unos pocos años... 
Las pedagogías en sí no son elitistas, y de hecho muchas de ellas se están aplicando, con mayor o menor fidelidad, en escuelas públicas. Lo que sí es cierto es que la mayoría de los proyectos no cuentan con ningún tipo de subvención. Al depender de las cuotas para su mantenimiento, se convierten en alternativas que no todas las familias se pueden permitir.
 Desde finales del siglo XIX hasta el estallido de la Guerra Civil, las clases ilustradas se propusieron sacar al país de su atraso apostando por la educación. Para ello, se fijaron en las teorías pedagógicas más avanzadas de la época, que comenzaron a llegar de la mano de la Institución Libre de Enseñanza. Experiencias como la Escuela Moderna de Ferrer i Guàrdia, el Instituto-Escuela o distintas escuelas-bosque colocaron a España en la vanguardia de la innovación pedagógica. En 1915 ya había 15 escuelas Montessori solo en Cataluña (la mismísima doctoressa vivió un tiempo en Barcelona). Esta ebullición no fue sin embargo camino de rosas, Ferrer i Guàrdia, que promovió una pedagogía de corte anarquista, llegó a ser fusilado.

En el libro se dan a conocer otros enfoques como Reggio Emilia, Freinet, Comunidades de Aprendizaje, Aprendizaje basado en proyectos, Inteligencias múltiples, Amara Berri, Pikler, Educación creadora, Educación lenta, Escuelas bosque, Escuelas rurales, El modelo finlándes, Grupos de crianza, Madres de día, Homeschooling, preguntas y respuestas, reflexiones finales e imágenes de diferentes pedagogías mostrando su manera de abordar la enseñanza.

La autora es Almudena García, es de Madrid del 73. Desde pequeña puso mucho empeño en aprender. Filósofa, que durante las prácticas del Curso de Adaptación Pedagógica perdió las ganas de ser profesora al descubrir que los docentes estaban más desmovitados que los alumnos. Ahora es programadora freelance en Gerona. Creó el directorio Ludus, donde poder consultar la mayoría de proyectos existentes en España.



En una litera, normalmente, duermen niños y niñas. Y ahí suben y bajan, hablan, se pelean, aprenden, se asoman, saltan, caen, se ríen, comparten, sueñan… y duermen. Una litera es más que dos o tres o cuatro camas. Es una colección de experiencias.
Nuestra editorial se llama Litera. Y habla de criar. Que es lo mismo que subir y bajar, hablar, pelearse, aprender, asomarse, saltar, caer, reírse, compartir, soñar… y dormir (cuando es posible). Nuestra Litera quiere ser más que una editorial. Quiere ser una buena colección de experiencias.

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