Maternidad

El puerperio dura un año y no 40 días

mayo 22, 2018





El puerperio es el tiempo de recuperación tras parir, al que se le atribuía la cantidad de cuarenta días para que se tuviese en cuenta que entonces la mujer estaba divina de la muerte.

Recuperarse del puerperio no es solamente esperar cuarenta días para que el útero vuelva a la normalidad y que esa herida que hay dentro por haberse desprendido la placenta en el parto, pueda cerrarse.

El descanso de la cuarentena no es porque sí





El diámetro promedio de la placenta es de 22 centímetros. Después de que nace un bebé, a las madres se les dice que descansen de seis a cuatro semanas. ¡Y hay buenas razones para eso! Una de esas razones es que después de que nace un bebé, a las madres les queda una herida en el interior de su útero, donde la placenta estaba sostenida. Esa herida tomará al menos de cuatro a seis semanas en curarse. Durante ese tiempo, aún se está susceptible a infectarse o tener una hemorragia. Incluso si el parto es vaginal y sin complicaciones, y se sienten bien, aún las mujeres necesitan cuidar de sí mismas y no esforzarse demasiado durante esas primeras semanas después del parto. A esas madres: ¡descansen! A sus esposos, parejas, padres, familia, amigos: ¡déjenles descansar! ¡Ayuden tanto como puedan y no les permitan esforzarse demasiado!
Como dice una frase: "una semana en cama, una cerca de la cama, y 2 semanas en casa".
Estos cuarenta días son megaimportantes, son los más chocantes, los más delicados y los más alocados. Se conoce al bebé, se le cuida constantemente durante 24h nonstop, el cuerpo está agotado, las tareas del hogar quedan amontonadas, si tienes otros hijos es un calvario (pero la experiencia te alivia), si es el primer bebé es un lujo (pero la inexperiencia te mata). 
Se tiene que descansar porque en esos días el cuerpo manda
Por recomendación de la misma gine o comadrona, una tiene que descansar, estar el máximo de tiempo posible estirada y levantándose lo mínimo. Recuerdo que a mi en el postparto ya me avisaron de que no hiciera esfuerzos y que tratara de descansar que el cuerpo necesitaba recuperarse y que si tuviera coágulos grandes que significaba que debía descansar más.
Yo no siempre he respetado esto y no es por cabezonería, ¿a quién no le gusta descansar? Pero mi realidad es que tengo que buscarme las habichuelas sola. Si la única persona con la que cuentas, la pareja, está hasta las tantas trabajando, cuando llega su ayuda ni hace falta ya. Me hubiese gustado quedarme como una estatua y disfrutar de mi reposo pero entre la falta de personal que ayude en esta casa y la energía desbordante que en mí brota, no es tarea fácil.
Dormir cuando duerme el bebé es maravilloso porque se aprovecha un momento idóneo lleno de silencio y de paz en el que compartes lecho (aunque no hagas colecho, dormir con el bebé es relajante y te evita levantarte a cogerle) con un bebé hermoso, que te necesita, que se apega a ti, que huele genial y nada importa en ese momento, solo vosotros dos.
Distraerse y moverse un poco para sentirse bien
Una vez el bebé ya no está dispuesto a dormir, que los míos casi no dormían, quedarse sentada o estirada se hace pesado. Sí, mi hiperactividad activa el ON y no hay manera de que me quede quieta, ni enganchada con pegamento. Hay que descansar pero al mismo tiempo el hecho de quedarse quieta, leyendo, hablando por móvil o viendo la tele se termina haciendo aburrido. No soporto quedarme horas viendo la tele, y leyendo sí pero llega un momento en el que te duele la espalda y todo el cuerpo de estar en la misma posición.
Salir al balcón, ver a la gente pasar, mirar los coches, los árboles, las nubes, los pájaros, ponerse alcahueta un rato, es entretenido y hace cambiar de ambiente aunque no se haya salido de casa. Y cuando una se siente mejor, salir a la calle no tiene precio. No hace falta recorrerse la ciudad, con que des un paseito y te sientes en una cafetería o en un banco, el bienestar se hace notar.
Pero el puerperio no se queda ahí
Tras la cuarentena, hay una recuperación visible, los loquios se despiden, vemos la luz después de tanta oscuridad, y estamos más cómodas con nuestra maternidad.
Pero ni de lejos la mujer está totalmente recuperada, ni fisica ni psicológicamente, aún quedan meses para que ésta mujer esté recuperada y pueda llevar su vida con normalidad.
Un cambio tan enorme, una criatura tan demandante que hay que conocer y cuidar, someterse al cuidado de este bebé es esclavizador y agotador (recuperas energía que pierdes a la vez), nueve meses de ajetreo corporal no se arregla en tan poco tiempo, la lactancia debería contar como puerperio almenos en los primeros meses que se hace difícil (teniendo en cuenta que la leche materna es la única leche natural para el bebé y la mejor). 
Los porteos y la lactancia, los despertares nocturnos, y todos lo que incluye el pack, consume a la madre y desestabiliza su día a día. Yo me hacía invisible, no quería saber nada de nada, mi preferencia era el bebé (y mis otros hijos cuando llegaron), desconecté todo, me ausenté en este mundo sobrío, y pasaba de visitas inoportunas.
En la fisiología humana, el puerperio[1][2]​ es el período que inmediatamente sigue al parto y que se extiende el tiempo necesario (normalmente 6-8 semanas, o 40 días) para que el cuerpo materno —incluyendo las hormonas y el aparato reproductor femenino— vuelvan a las condiciones pregestacionales, aminorando las características adquiridas durante el embarazo.  Wikipedia 
Hasta que no pasaron seis meses no me sentía mejor, que es cuando el bebé empieza con alimentos y su crianza va siendo menos dura, va entreteniéndose más, es curioso y observa su alrededor, toca juguetes cercanos y se anima a gatear, lo que hace que sea un momento propicio para recuperar el yo olvidado. 
Por falta de tiempo y por falta de posibilidad, antes nunca pude pensar en mí, esos primeros seis meses son totalmente absorbentes. Luego, la aventura continúa hasta el año cuando el cuerpo juntamente con el bebé avanzan. Siempre vi que en mis tres postpartos volví a ser yo tras el año, pareciese egoísta pero mi mente y mi cuerpo no se encontraron hasta entonces. 
Ayuda sí, paparazzis no
Una mujer no necesita visitas para que le digas que no puede descuidar su apariencia, que sería mejor que vuelva al trabajo, que si se separase del bebé dejándolo al cuidado de una niñera se recuperaría antes, ni que la lactancia no hace falta (la madre elige según sus circunstancias pero desanimar desde el principio tiene tela), ni que la casa esta sucia, ni que el bebé está demasiado mimado, etc.
Esos consejitos que se los guarden, no es momento de opinar y lanzar mensajes indirectos de queja, ni la clemencia aparece en ese momento tan duro y complejo de la vida de una madre. Marimandones que critican que se abstengan, porque lo que necesita ésta mujer es ayuda, no hace falta que se le recuerde lo que tiene que hacer sino que se le ayude a hacer lo que no llega a hacer por falta de más manos.
¿Cómo fue tu puerperio?

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