Maternidad

La exterogestación o cómo entender que tu bebé te necesite tanto

mayo 28, 2018





Si pensamos en un bebé, nos viene a la mente un ser pequeñito que come y duerme y se queda tranquilamente en su cuna. Posiblemente esto sea debido a anuncios y a escenas de películas que nos distorsionan la realidad.

Esos momentos idílicos, de que el bebé ni se inmuta y que sólo necesita a su madre a ratos cortos, que son el sueño de toda madre con dificultades en su maternidad, hacen mucho daño porque nuestras expectativas son distintas.

Choque con la realidad

Si antes de planear el embarazo, se nos informarse adecuadamente de lo que es tener a un bebé, una vez siendo madres, no nos enfrentaríamos a disgustos, a decepciones ni nos consideraríamos desdichadas.

Es increíble que con la gran información y con todas las explicaciones que existen claras y contundentes, que no se cuente nada y que las gines o comadronas se limiten a asesorarte respecto a los cuidados básicos y superficiales del embarazo y tras el parto, sin ahondar más allá.

¿Un bebé sólo necesita estar limpio, comer y dormir? ¿De veras, podemos limitar sus necesidades así? No siendo más sinceras y no transmitiendo todo lo necesario, contribuimos a la depresión postparto. Es cierto que tiene que ver si la madre de antes ya estaba un poco mal con otros asuntos, y si es más propensa a depresiones, pero el hecho de creer que un bebé que necesita tanto sólo te pasa a ti, y que tú tienes el "hijo difícil" desmorona y duele.

Si no necesitáramos estar todo el día en brazos cuando somos bebés, naceríamos como la mayoría de los animales: sabiendo caminar. Paula Birollo




Cero información sobre el bebé

Cuando te hundes recién parida, no ves consuelo ni apoyo, nada más se te dice lo necesario que es alimentar bien al bebé, sea leche materna (si es posible) o la leche artificial, o ambas, y va que chuta. ¿Para qué se te va a explicar nada? Total, según ellos el bebé es así, o ha salido así y tienes que aguantarte.

¡Cuánto daño hace no ser informada! Y no culpemos a la madre que hay tanta cosa que aprender que no se sabe ni por dónde empezar, es tanto lo que se tiene que saber que incluso cuesta encontrar lo concreto en momentos concretos.

Si hubiesen formaciones obligatorias al planear el embarazo, que se supone que lo mejor es elegir el momento de embarazo y acudir a la comadrona o ginecólogo para hacerse pruebas y ver que todo anda bien y que tenemos el cuerpo preparado para una gestación.

De ser así, en esas formaciones se nos explicaría todo lo que no sabemos y que nos serviría de guía; no hace falta que sean cursos porque quizá no se tiene el tiempo ni los recursos para ello, pero almenos que hubiesen hojas imprimidas o libros gratuitos sobre crianza.

A favor de más información de calidad y gratuita

Me sorprende ver que existen cursos de preparación al parto, que serán de mucha utilidad, pero estamos hablando del momento más corto e intuitivo de la maternidad y que de la crianza del bebé no se ponga el mismo entusiasmo ni interés.

No apoyo la información privada que es a cambio de dinero: algo tan significativo para una madre reciente como el saber entender y criar a su bebé acorde a sus necesidades, no debería ser concedido a algunas y vetado a otras por una cuestión económica.

La maternidad sería más sencilla, más aceptada, más respetuosa y más bonita si se nos dijera desde el principio que el embarazo no termina a los nueve meses. A los nueve meses el bebé sale de nuestro cuerpo, lo vemos fuera pero eso no quiere decir que esté preparado para vivir en este mundo con facilidad. 

Todos los bebés a término no dejan de ser como prematuros por no haberse completado del todo su desarrollo mínimo 

Que un bebé nazca después de las 37 semanas de embarazo, supone un alivio de que el bebé nacerá a término y que no será prematuro, porque los prematuros tienen más riesgos de salud y algunos no sobreviven. Pero al nacer el bebé aún siendo en la semana 40, estará a salvo su salud y podrá tirar adelante con su vida, pero es casi como un prematuro por su fragilidad y sobretodo porque su cerebro no es lo suficientemente maduro.

Tras el parto, la gestación no termina, por ello se le llama exterogestación a la gestación exterior del bebé que nos quedará una vez nace. Ésta vez, habrán cambios, el bebé no es un embrión, ha crecido, se ha desarrollado, sus pulmones y su corazón están preparados para estar en el mundo exterior al cuerpo que le cobijó y alimentó. 

Desde entonces el bebé estará fuera, se le podrá ver, tocar, sentir y escuchar. Será una relación más directa y más exigente, no se limitará con comer bien, cuidarse y descansar. 

El bebé necesitará otros nueve meses para poder desarrollarse y poder adquirir la autonomía y capacidad de servirse a sí mismo. En el momento que el bebé puede desplazarse caminando o mediante el gateo (hay algunos que directamente caminan), se habrá terminado la etapa tan delicada.




Durante estos nueve meses, el bebé necesitará apego, no será suficiente con alimentarle, te necesita a ti. Puedes cogerle en brazos, ponértelo encima al estirarte, o como te sientas más cómoda, pero tiene que estar junto a ti. El porteo es muy buena opción porque cumple con este objetivo y la madre tiene las manos libres para en el mismo tiempo poder seguir haciendo otras cosas.

El porteo hace la función de mamá canguro: contacto físico permanente necesario para el bebé

Una de las dificultades de la crianza es verse incapacitada para hacer otras cosas y el portabebé facilita la vida de la madre y concede comodidad, tranquilidad, seguridad y cariño. Hay portabebés que no son buenos y otros que no sabemos cómo se ponen, y sería necesario hablar de fulares y portabebés en los hospitales de maternidad para asesorar y enseñar a las madres a cómo utilizarlos y cuáles se ciñen más a sus necesidades.




El bebé no te toma el pelo, no se aprovecha, no se malacostumbra, no se malcría, no se apropia de tu vida, no te ha salido más demandante, no te ha salido exigente... es un bebé normal y corriente. Te necesita, no se ha desarrollado del todo, y el apego intenso durará nueve meses más. El hijo necesitará todavía cariño y contacto físico pero su dependencia a nosotras irá disminuyendo a partir de ahí.

Si los bebés humanos naciesen completamente desarrollados, el embarazo y el parto en especial, pondrían en peligro la vida de la madre y del bebé. Aún naciendo el bebé con el cuerpecito y la cabecita tan pequeña, sentimos mucha compresión y dolor en la zona perineal, y la dilatación de la vagina llega hasta 10 centímetros y no siempre cabe el bebé... ¿qué diríamos si éste naciese más grande? Mirad este vídeo de un parto vaginal 3D, ¡alucinaréis!


Siendo consciente de la situación real de un bebé, que él es así porque no se termina de desarrollar lo mínimamente necesario para autovalerse por sí mismo, e incluso su cerebro no es maduro, ayuda a cubrir mejor sus necesidades, a entender sus reacciones, a ser más pacientes con las dificultades, a evitar errores, y en definitiva a disfrutar más de esos instantes.

¿Conocías la exterogestación? ¿Sabías de esa necesidad tan fuerte durante nueve meses después?

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1 comentario:

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