Maternidad

Los celos espeluznantes que presencié al tener mi segundo bebé

mayo 11, 2018




El embarazo de mi hijo mayor me hizo sufrir taaanto que ya planeaba no volver a tener otro hijo en la vida, o tardar una media de cinco años para recomponerme del malestar que tenía dentro de mí.

Como mi hijo mayor fue mi primer y única experiencia, no sólo como madre sino también en cuidar a un bebé. No tuve hermanos pequeños ni primos pequeños, nunca cogí a un bebé en brazos ni le cambié los pañales. No tenía idea de nada y fui una primeriza completamente desorientada. 

Eso me confundió mucho y no podía valorar si el comportamiento de mi hijo era el habitual o no. Cuando comparaba mi situáis con la de otras madres y charlaba con ellas, rápidamente me enteraba de que algo pasaba porque los bebés de las demás se la pasaban durmiendo de día (y el mío no dormía nunca solo si estaba en contacto conmigo). 

Mi bebé era más demandante de lo normal

Al saber que mi hijo era más demandante de compañía, y eso a mí me saturaba porque como cualquier otra persona, tengo mil cosas que hacer s parte de ser madre. No solo porque la vida es mucho más que ser madre, hay obligaciones, responsabilidades y además se necesita desconectar.

En ese momento consideré que era buena idea que tubiera otro hijo para que en momentos de soledad, o de indisponibilidad de los padres, que mi hijo pudiera estar rodeado de un hermano. Igualmente quería tener otro peque y que fuesen seguidos para que estuviesen en las mismas etapas más o menos. Mis días se volvieron amargos porque tanta era la necesidad de mi hijo de apropiarse de nosotros, que nos prohibía que habláramos entre nosotros. Nada más le podíamos hablar a él y se enfadaba si no era así. 

Como me quedé embarazada cuando mi hijo tenía un año, me dolió tener que cogerle menos en brazos porque tenía entendido que no era bueno para el embarazo. Y a él no le servía cogerle de la mano, abrazarle ni acariciarle, ni siquiera sentarse encima de mí en el sofá, expresamente quería ser cogido en brazos y de pie.

No pude comentarle nada sobre el embarazo porque era demasiado pequeño y no me prestaba atención. Él tuvo un retraso en el habla bastante significativo, lo que impedía una comunicación positiva. Básicamente el día que llegué a casa con el bebé, fue el primer momento en el que lo supo.

Al traer el bebé a casa me preocupé

Al verme en la situación, pocos minutos antes de que mi hijo llegara a casa (porque me lo cuidaron mientras estaba hospitalizada), me entró pánico de enfrentarme en la situación y no sabía cómo actuar. Me preocupaba que la reacción de mi hijo fuese malísima porque de por sí tenía un carácter difícil.

Al ver al bebé le encantó y lo primero que quiso hacer fue cogerle en brazos. Yo no sabía cómo actuar porque si lo cogiese se le caería y no permitía que nadie le ayudara. Así que simplemente por eso ya tuvimos berrinches perpetuos.

Mi hijo tuvo muchos celos por la presencia de su hermana. No soportaba verme con ella, intentaba evitar que estuviera conmigo, la pegaba, la mordía y era un sinvivir. La bebé la tuvimos que dejar en una habitación a parte de la de él y que estaba cerrada con pestillo para evitar que la hiciera daño cuando no pudiera vigilar.

Los celos explotaron

Tuve que separarles el máximo tiempo posible para que él se tomase la situación mejor y pudiera digerirla. Trataba de que tuviera momentos conmigo a solas para que no sintiese que los momentos conmigo habían terminado para siempre. Y en esos ratos, él se mostraba mejor y más calmado. Aunque calmado calmado nunca lo estaba porque era muy movido.

Conocí a chicas que tuvieron hijos seguidos. Eso a mí me reconfortaba porque podía rodearme de madres en mi misma condición. Ninguna de ellas y eran bastantes, me dijo que su primer hijo se tomara tan mal tener otro hermano. Así que yo tampoco me esperaba esa reacción de mi hijo.

Creía que él se sentiría feliz con la llega de otro miembro. Que querría compartir tiempo los tres juntitos. Pero lejos de la realidad, él se lo tomó como un ataque a su persona.

Cuando nació su hermana, él tenía dos años y al llegar a los tres, nació su segunda hermana y cambió a mejor. Lógicamente a medida que él crecía, su actitud con la hermana era mejor y cuando tuvo a su segunda hermana, pese a solo haber pasado un año, él no tuvo ninguna reacción agresiva.

Lo que sí mantuvo fue un resentimiento especial con su hermana, no fue hasta los 5 años, cuando por fin dejó ese sentimiento tan negativo hacia ella. Por lo visto él no estaba preparado para compartir a la mamá en ese momento y sufrió mucho. 

Con el tercer bebé no hubieron celos tan intensos pero sí rechazo a que pasase demasiado tiempo con ella 

Con la tercera, ellos dos tenían celos, claro, uno de tres y una de dos, están de lleno en las edades más demandantes y dependientes de la infancia. Me costó horrores asimilar la situación. A veces te crees que dominas la situación o que podrás, comparándola con la anterior vez y ves que no es lo mismo.

No tuve que pasar por los momentos tan insoportables como cuando nació mi segunda hija, pero lo que sí me dolió es que no me vi capaz de seguir con la lactancia. Mis hijos lo que más odiaban era verme con la bebé dándole el pecho y era casi 24h porque ella era bastante demandante también. Me sentí muy agobiada porque no podía pasarme tanto rato dando el pecho desatendiendo a los otros dos. 

Tomar decisiones para no sentir presión 

No digo que hiciese lo mejor. En ese momento no quise elegir lo mejor moralmente hablando, sino lo que YO necesitaba. Estaba entrando en una gran depresión post-parto (marido con pierna rota, conflicto con familiares, primer y tercer hijo demandantes, dificultad en lactancia, mucho agotamiento tras parto) y si quería ponerle freno, tenía que tomar decisiones. Al dejar la lactancia (que de por sí también me hacía sufrir porque siempre tengo mastitis) sentí un gran alivio y me pude dedicar plenamente a todos sin cargas.

A veces el ser mujer te hace sentir obligaciones como el dar el pecho y el mundo quiere hacerte sentir que eres una vergüenza de madre por decidirlo. Se lo comenté a mi matrona y ella se negaba a darme soluciones para detener la leche. Así que yo misma busqué en Internet y me compré en la farmacia una pastilla que me finalizó la leche. 

Me sentí liberada y empoderada, porque elegí lo que necesitaba. No soy una mujer diez, ni una supermamá, soy yo misma. Y no soy se un modo fijo sino que cambio según mis circunstancias. Sufrí presión en mis tres lactancias porque mi marido también está muy a favor de la lactancia materna. Y definitivamente quise por una vez hacer lo que necesitaba sin tener en cuenta opiniones ajenas y aunque eso causase decepción.

No sabes si tus hijos serán muy celosos hasta que estés en la situación. Yo solo puedo hablar de mis hijos, que son hijos seguidos, y esta fue nuestra experiencia. Aunque fueron cuatro años duros, me siento feliz de haber podido soportar todo porque ahora tengo tres hijos que se llevan genial y lo que ocurrió quedó en el pasado.

¿Tus hijos tuvieron celos con el siguiente peque?

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