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Libro: Lili entre dos nidos (normalizando el divorcio)

junio 21, 2018


Los libros infantiles en muchas ocasiones sirven como recurso de terapia, en esos momentos tan difíciles que pasan nuestros hijos, podemos utilizar libros adecuados a su edad, para hacer que transiten con calma y aceptación tal experiencia.

Lili entre dos nidos, es un libro que quiere normalizar el divorcio y acercarlo a los niños. El divorcio, la separación o la ruptura de una pareja, es algo muy común. No es porque estemos en una época en la que tenemos menos paciencia ni en la que se haya puesto de moda romper con todo, sino que siempre han habido divorcios.

Los divorcios no tienen por qué ser un mal momento en exageración, podemos sentirnos mal porque la relación ha terminado de una manera inesperada o distinta a lo que hubiésemos deseado, pero no es el final de nuestra vida. Los divorcios tendrían que tomarse como cambios que surgen en nuestra vida que nos hacen cambiar de rumbo. Hay veces que es mejor reconciliar o  darse tiempo y otras, terminar con la relación.

Los adultos podemos tener facilidad de rehacer nuestras vidas, porque tenemos la madurez, y la fuerza psicológica que nos lo permite. Entendemos que las personas no nos pertenecen, y que pueden un día irse de nuestro lado, que aquello que fue tan bonito un día, puede desvanecerse más adelante. Nada es para siempre ni se puede predecir el futuro, no sabemos cómo terminarán nuestras relaciones.

Lo que da más pena son los niños, esos pequeñitos que no saben que los padres son dos personas que se unieron por amor y que podrían separarse un día. Necesitan tanto al padre como a la madre, y empezar a vivir sin los dos a la vez, teniendo que repartir días con uno y con otro, cambiando de casa, quizá cambiando de colegio y de muchas más rutinas, se pueden sentir deprimidos.

Y lo peor llega cuando los padres, en lugar de poner punto y final, de forma respetuosa, tratándose todos bien, uno de los ellos, o ambos, deciden emprender una guerra judicial, para ver quién gana a quién, y seguir perjudicándose. El divorcio no es despecho, no es traición, no es hipocresía, no es maldad, es que la relación no era como se esperaba, o que empeoró.

Al divorcio no se le responde con furia, con rabia ni con odio. No hay que actuar con él con sed de venganza. Si una relación ya no funciona, lo mejor para todos es aceptar la situación y adaptarse a ella, en lugar de querer hacer daño. 

El matrimonio o la relación en pareja, se empieza deseando que sea hasta la muerte, pero de no ser así, no se ha engañado, no siempre elegimos bien a la otra persona, no terminamos de congeniar, o a veces cambiamos y no podemos seguir con la relación que se tenía hasta entonces.

Los padres deberían mantener una relación buena tras el divorcio. Por ellos mismos, porque no dejan de ser personas que merecen respeto y buen trato mutuo. Y por sus hijos, que ellos no tienen nada que ver con lo que haya podido ocurrir de negativo en la relación de pareja. Los hijos nunca deberían sufrir la separación de sus padres. 

Aunque haya pasado cualquier barbaridad, es mejor que los padres no se critiquen ni hagan que los hijos rechacen al otro. Los niños pequeños tienen mucha facilidad de tener depresión y ansiedad ante situaciones angustiosas. No hay bueno ni malo en una ruptura, no se tiene que culpar a nadie. Las cosas pasan y no hay que enfrentar a los hijos con el padre ni con la madre.




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1 comentario:

  1. ¡Hola!
    Mis hijos tienen amigos con padres divorciados. Un amigo de infancia de mi hijo vivió un divorcio horrible, los padres iban a las tutorías con el abogado y el procurados y había una tensión constante, así que el niño era el que sufría, tenia un comportamiento malísimo en el colegio, y los padres entonces se acusaban mutuamente, con lo que la situación empeoraba. Una pena.

    En cambo tienen una amiga que es un ejemplo. Los padres al separarse vivían en diferentes ciudades y buscaban la manera de verla sin alterar sus costumbres, si un sábado que tenía que irse con el padre la niña tenía un cumple o una excursión el padre cambiaba la fecha sin problemas, y con el tiempo la niña se fue a estudiar a la ciudad donde vivía el padre y cambiaron las visitas de una manera totalmente cordial.

    Y el mejor amigo de mi hija vivió el divorcio de sus adres siendo ya mayor de edad y también son un ejemplo. El padre se quedó en la misma calle y como ambos trabajan a turnos el chico está con el que descansa sin problemas, se va de vacaciones con ambos, hace planes con ellos sin que ninguno se queje...y así debería ser siempre.
    Besos.

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