Maternidad

Los hijos que duermen siesta y los que no

junio 14, 2018



Para los padres, las siestas de sus hijos son la pausa de su crianza, o en su defecto, el descanso del día. En ese rato que los peques duermen, los padres también duermen (y sin molestias) o aprovechan para hacer otras cosas que con los hijos despiertos no pueden.

Pero yo nunca saboreé la siesta de esa manera. Mis hijos no eran de siestas, la única que dormía plácidamente, sin dificultades, en su cuna y hasta los tres años, fue mi hija mediana. Ella se dormía sola o me pedía dormir, era alucinante. Mi hijo mayor y mi pequeña, eran totalmente contrarios, no querían dormir nunca jamás. Siempre era necesario contacto continuo sin cesar, o balanceos. 

Hijos que están despiertos

A mí siempre me dificultó la vida tener dos hijos de alta demanda, quién me lo iba a decir que tendría que criar a dos pequeñines con tantas necesidades, y que me querrían casi el día entero junto a ellos. Como es lógico que no hiciesen siestas hacía que ese momento de tranquilidad mental no tuviese lugar nunca, y que mi energía se desvaneciera mucho antes de lo esperado.

No, a mis hijos no les gustaba la siesta, y no iba yo a obligarles claro. Si no quieren dormir, ya puedo yo decir misa que ninguno se iba a acostar en la cama. Ni persianas bajadas, ni luz apagada, ni juguetes guardados, pocas veces en mi vida de madre he visto dormir a mis dos criaturas.

La hipnotización del coche

Eso sí, en el coche caen rendidos. Cuando llevamos unos diez o catorce minutos, podemos escuchar los ronquidos y la respiración profunda de los peques. Pero una vez que el coche aparca y tenemos que bajar, se despiertan de golpe. Pero no vamos a estar dando vueltas con el coche para que los churrumbeles se nos duerman, que hay veces que no se duermen ¡eh! con la edad que tienen ahora, duermen menos, es más al regresar al casa cuando han estado todo el día de parranda xD

Yo me quejo como madre presa de la batería inacabable de mis retoños, pero si recuerdo mi pasado, mis padres también se quedaban agotados conmigo. Decían de mí que parecía una lapa, que no me despegaba, que quería jugar siempre, que me costaba irme a la cama, que nunca hacía siestas, ¡y es verdad! siempre que quería ir al parque, o a algún lugar por la tarde, mis padres dormían siestas que se me hacían eternas, y mientras yo jugaba con juguetes, pero se me hacía muy cansino esperar.

Y para qué engañarnos, tampoco doy buen ejemplo. Hablo de hacer la siesta que es muy buena y necesaria, pero luego yo no hago la siesta casinunca. Aprovecho para estar en el blog, para leer, para limpiar, para charlar o para ir a algún sitio. Y no es que yo no me canse nunca, hay días que me arrastro por el suelo. No tengo bebés ya pero a veces duermo tarde para hacer trabajos, y justamente después de comer entra una relajación digna de dormidina, pero lucho contra mi sueño para no perder una hora de actividad, si el día tuviese más horas, seguro que haría más siestas.

Beneficios de que los peques hagan la siesta

Durante los primeros años de su vida, hasta los cuatro o cinco aproximadamente, es recomendable que los hijos descansen un rato por la tarde. Así se sienten luego mucho más tranquilos, con mejor humor, más receptivos, más atentos, a asimilar los aprendizajes, y contribuye a reducir la hiperactividad, la ansiedad y la depresión.

A medida que los hijos van haciéndose mayores, a la siesta le van restando tiempo, porque cada vez necesitan dormir menos. Va desapareciendo la siesta de la mañana y a partir de los cuatro o cinco años desaparecerá la de la tarde, dependiendo siempre de la necesidad y de las preferencias del peque. Hacer la siesta es una necesidad fisiológica, cada organismo es diferente y por ello cada niño tiene sus necesidades de sueño exclusivas.

La pérdida de sueño prolongada en peques en el principio de la infancia está asociada con un peor rendimiento escolar, y multiplica el riesgo de retraso del lenguaje. También a una conducta más impulsiva, a menos capacidad e interés por aprender, y a mayor prevalencia de terrores nocturnos.
Evitar la siesta no hace que el peque caiga rendido de noche

Los niños que tienen dificultades para ir a dormir por la noche, no se animarán más a ir a la cama por no hacer la siesta. Al revés, al llegar la tarde-noche se enrabiarán, sacarán su instinto más salvaje y a parte de tener un buen sarao en casa, será aún más complicado hacer que duerma. Acumular cansancio durante todo un día no es la solución para que los hijos duerman a su hora. Al contrario de lo que pudiese parecer, hacer la siesta aunque fuese quince minutos, hace que el peque descanse y que no vaya sobrecargado de cansancio hasta la noche.  Logrando que la siesta no sea tarde para que no se le quite el sueño, siendo ésta a una hora adecuada, no hay problema de que le afecte en su sueño nocturno.

Las necesidades de sueño por edades

Cada niño tiene sus necesidades específicas según su sueño acumulado, pero hay unas directrices en las que nos podemos guiar.
Desde el nacimiento hasta los 6 meses: los lactantes necesitan dormir de 14 a 18 horas al día. Los bebés de pocos meses suelen dormir y despertarse a menudo para comer. Conforme se acercan los cuatro meses, su ritmo de sueño se vuelve más estable. La mayoría de bebés duerme entre nueve y doce horas por la noche, con una interrupción para alimentarse y hacern de dos a tres siestas al dia, de media hora o dos horas.

De 6 a 12 meses: suelen dormir unas catorce horas al día incluyendo un par de siestas al día que pueden durar media hora.  A esta edad los bebés pueden no necesitar despertarse para comer pero sí experimentar ansiedad de separación.

De 3 a 5 años: duermen un promedio de entre once y doce horas por la noche haciendo una siesta por la tarde. La siesta suele desaparecer entorno a los cinco años.

De 5 a 12 años: necesitan dormir entre diez y once horas por la noche. Algunos niños necesitan todavía hacer siesta y si no pueden hacerla, es recomendable que se acuesten antes por la noche.

Signos de falta de sueño

  • Irritabilidad
  • Nerviosismo
  • Falta de concentración
  • Más hambre de lo habitual
  • Dolor de cabeza
  • Dolores musculares
  • Estrés
  • Rabietas
Cómo conseguir que los peques duerman pronto

  1. Seguir siempre el mismo orden para consolidar una rutina
  2. Que la hora de dormir siempre sea la misma haciendo excepciones en fin de semana pero mejor que no.
  3. Que la habitación de los peques tenga un ambiente relajante y armonioso.
  4. Hacer cosas relajantes antes de ir a dormir: masajes, estar a oscuras con velas, ducharles.
  5. Evitar ver muchas horas la televisión, y sobre todo antes de ir a dormir porque estimula al cerebro.
  6. Poco antes de dormir, no jugar a juegos de alteren a los hijos para que consigan relajarse.
  7. Que los peques no utilicen las pantallas para nada poco antes de ir a dormir.
  8. Leer un cuento a los peques.
  9. Estirarse con los peques en la cama y abrazarse hasta que se duerman.
  10. Hacer yoga
  11. No pelearse para meterlos en la cama.
  12. Si hace mucha calor deja puesto un rato el aire acondicionado o abre la ventana.
  13. Que las sábanas de los peques sean suaves y agradables.
  14. Peluches que les acompañen en su sueño que ellos hayan elegido.
  15. Si tienen miedo a la oscuridad, dejar luces pequeñas encendidas.
  16. Echar spray que proporcione buen olor y bienestar en la habitación.
  17. Melodías de sonidos de océano.
  18. Decoración luminosa para que ilumine la habitación permanentemente.
Si mi hijo no hace siesta que ¿qué hago?

Hacer cosas similares a las que se hace antes de ir a dormir para que haya un ambiente que propicie el sueño. La rutina desde el principio es lo que hace que un niño reciba bien la siesta y se acostumbre a hacerla. Cuando es bebé, el signo para detectar que tiene sueño es cuando se frota los ojos y está inquieto. De más mayores, puede ser más difícil que respeten una rutina de siesta. Algunos niños querrán seguir haciéndola pero otros no por mucho sueño que tuviesen, ¡el mundo está lleno de estímulos y no quieren perderse nada!

Nunca se tiene que obligar a hacer la siesta, tiene que surgir voluntariamente del peque, forzándole creamos estrés y él asociará la siesta con un momento odioso y de discusión. De manera negativa, los peques terminan rechazando más lo que les pedimos. Si definitivamente el peque no quiere dormir, se le anima a descansar realizando actividades tranquilas como leer un libro o jugar con la plastilina.

¿Tus hijos hacen la siesta?




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2 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Mis hijos nunca han sido de siestas, y yo tampoco lo soy, así que nunca los obligué. Hasta el año sí que hacían pero luego nada.. En cambio a mí me hacía feliz que no hicieran siesta porque eso nos permitía hacer excursiones de día entero o jugar sin prisa en la calle...
    Aquí problemas con el calor no hay, pero ellos son como yo, en mi familia no somos de siesta, que es muy buena pero siempre nos da la sensación de pérdida de tiempo, qué le vamos a hacer.
    Besos y muy buenos tips.

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    Respuestas
    1. Ahora me siento mejor sabiendo que muchas más personas no hacen la siesta :) siempre me sentí rara, pero es que sino se pierden horas del día. Lo mejor es dormir de noche para estar con energía durante todo el día.
      Besos!

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