Maternidad

Mi hijo de alta demanda desestabilizó mi maternidad y destruyó mis expectativas

junio 22, 2018



Siendo familia numerosa, puedo hablar de lo que es criar a más de un hijo, si es más difícil o menos, si hay mucha diferencia entre uno, dos y tres, si es mejor o peor tener hijos seguidos. Y la conclusión que extraje es que depende del temperamento del hijo.

Maternidad: Expectativa VS realidad

Cuando quería tener en mis brazos a mi bebé, me moría de ganas, idealizaba mucho, igualaba casi tener a mi hijo a tener a un muñeco, la verdad, la ignorancia y el poco haberme relacionado con bebés me hizo tener una percepción errónea. Ser madre es precioso, pero un bebé es un ser recién nacido, muy demandante, que necesita de su madre al cien por cien, y que su única forma de comunicarse es con el llanto, y no es la manera que más nos gustaría.

Relacionamos el llanto con una actitud negativa, ofensiva, dañina y nos molesta mucho. Sacrificar nuestro descanso, olvidarnos de soñar, de roncar, de estirarnos un buen rato. Exclavizándonos por un chiquitín que nos necesita prácticamente 24 horas. Mi lactancia no ha sido nunca como hubiera deseado, así que me venía un pack entero de decepciones, de desilusiones, de enfrentarme con mi realidad, que es mía, que es lo que me ha tocado.

No tuve bastante con tener que aprender que tengo un b-e-b-e y no un baby born (por cierto, de pequeña tenía uno que hacía pipí y caca), que además veía que me topaba con muchas más dificultades que el resto de las madres. No sabía si se debía a que sería una quejica (lo soy y mucho), que si era tiquismiquis y exageraba en mis interpretaciones, o si simplemente no valía para ser madre. Pues sí, cuando ves que ser madre es taan difícil y desolador, y observas que a las demás se les da genial, pones en duda tus dotes maternales.

Primeriza ignorantísima + hijo de alta demanda = bombazo

Mi hijo  de bebé no me dejaba hacer absolutamente nada, era una absorción de mi ser 24 horas. No podía comer sola (se sentaba encima mío), no podía ir al lavabo sola (me lo llevaba en brazos para dirigirme al water), no podía limpiarme los dientes sola (con una mano estaba cogiéndole a él), no podía ducharme sola (se ponía dentro de la ducha o se quedaba por la zona), no podía cocinar sola (cocinaba con una mano ocupada), no podía ver la televisión (quería brazos y además que lo sostuviera estando de pie), no podía leer libros (quería que mis brazos solo fueran para él), no podía utilizar Internet (me impedía tener las manos libres constantemente). No podía vestirme, ni tampoco charlar con mi marido, ni salir a sitios tranquila...

Lo que más destaco es la etapa de bebé, que fue muy dura para mí, con lo chungo que es criar a un bebé siendo primeriza. Pero mientras iba creciendo iban habiendo más experiencias que no soportaba. Era una demanda constante intermitente, llanto de por medio, malhumor, actos agresivos, rompetodo, se irritaba en un instante, no soportaba nada, no había manera de tranquilizarle, nunca sabías lo que te esperaría mañana, no podías volver a tener el dominio de tu vida, no se le terminaba la energía, no quería ni dormir...y lo inimaginable. Menos mal que el tiempo lo cura y lo olvida todo...

Las respuestas que no te sirven, te fastidian

Preguntaba a amigas, a familiares, en foros de Internet, queriendo saber qué podía hacer y si era normal mi situación. Algunas me dijeron que es lo que hay, otras que es algo temporal, otras me dijeron que nunca les pasó y que no sabían nada y otras me dijeron que ellas sufren lo mismo y que no saben que hacer. Al final te quedas igual que estabas ¿sabes?

Eso de "no es para siempre", no consuela nada de nada. Estás con un rebote, con un estrés y un hartazgo que no te sirve de nada saber que es temporal, porque si son dos o tres años o más, eso de temporal tiene "poco". Necesitaba encontrar soluciones, o consejos que me sanaran mis emociones dañinas. Cuando unos padres tienen un hijo "diferente" en cuanto a demanda se refiere, necesitan apoyo y asesoramiento, no puede ser que se queden solos ante la adversidad.

Es triste, pero eso de que hay niños de alta demanda, lo conocí mucho más tarde, no sé si fue cuando mi hijo tuvo 4 o 5 años por lo menos. Cuando ya era tarde que accediera a toda esa información porque tuve que apechugar y tragarme todos mis males de tal situación, pude ponerle nombre al comportamiento de mi hijo.

Odio las etiquetas, estoy en contra de los prejuicios, de hacer pensar que los hijos son de una manera y que tenemos la verdad absoluta. No. Yo no prejuzgo a mis hijos ni dejo que nadie lo haga, y son nombres, que yo necesité en su día saber para entender la conducta que me parecía extraña y aprender a gestionar sus acciones, para que a mí no me hiriera tanto el día a día.

Conclusiones después de todo:

  • El hijo que es de alta demanda, lo seguirá siendo pero su dependencia y exigencias disminuirán.
  • Cuanto más crecen, más fácil se hace todo porque van madurando y moldean su carácter. 
  • No es bueno comparar entre niños de alta demanda, porque aunque compartan esta cualidad pueden ser distintos en muchos aspectos y evolucionar de manera distinta.
  • No hay que vivir deseando, hay que vivir aceptando: no puedes estar quejándote porque eso no soluciona ni alivia tu dolor, es más rentable aprender a adaptarte y acompañar a tu hijo.
  • Podemos sacar cosas buenas de ese lado tan intenso de los peques.
  • Me di cuenta de que yo también tenía cosas así, y eso me hizo acrecentar mi empatía y comprensión.
  • Todos los aprendizajes me hacen ser mejor persona y mejor madre.

Todo tiene su fin

Mi hijo mayor se deshizo en gran medida de esta actitud hacia los cinco años, me empezó a dejar mucho espacio, a tener horas libres, a tomarse las cosas mejor, a no depender tanto de mí. Los niños de alta demanda se niegan a hacerse autónomos, prefieren depender de la madre, y por eso también veía un retraso en autonomía, pero a la fuerza no le iba a obligar, claro. Esperé a que llegase su momento, y afortunadamente llegó.

Mi hija pequeña que también tiene alta demanda aunque menos que su hermano mayor, cambió hacia los tres años y medio. Fue como si hubiera habido un CLIC, no sé, se la veía más madura de golpe, y dejó de tener esta actitud.

Lo que sí que he visto es que el hecho de que estén entre ellos tres juntos, les ayuda mucho a sentirse acompañados. Juegan juntos siempre, tienen edades cercanas y entonces se entienden y tienen los mismos intereses. Si tienen intensidad, entre ellos se autocomplementan, y yo finalmente tengo mi lugar de madre, pero no de sombra, que no me gustaba ni podía mantenerla eternamente porque iba a acabar con mi persona.

Recomendaciones a padres de hijos de alta demanda

  1. Entender que el hijo nos necesita más de lo normal: los niños de alta demanda, sienten una profunda necesidad que les sale del alma, y no lo hacen para molestar, ellos sufren igual o más
  2. Cubrir sus necesidades siempre dentro de lo posible, aunque parezca contraproducente, por aquello de que le hagamos todavía más dependiente. Alejarse e impedir satisfacer sus necesidades exigentes, no solucionará nada.
  3. Si te sientes hundida, díselo a los cuatro vientos y no tengas vergüenza de nadie. Si se hace difícil la situación, lo dices, porque basta ya de querer dar la imagen de madre perfecta que está encantada con su maternidad. Si algo sale de tu control y te cuesta sobrellevarlo, pues los de tu alrededor si tienen un mínimo de comprensión, te ayudarán sin cuestionar tus intenciones. En casos graves, puede ser buena idea acudir a un psicólogo, pero personalmente recomiendo evitar siempre el tratamiento con fármacos, está demostrado que las terapias funcionan mejor y no causan daños colaterales como la dependencia a sustancias. Encuentra un psicólogo paciente y con ganas de ayudarte, no de medicarte para esconder la causa y el no esforzarse en su trabajo.
  4. No permitir palabras que nos hieran: con lo mal que lo estamos pasando no podemos dejar que otros nos juzguen o nos recriminen con que hemos fallado en nuestra crianza y esto es lo que hemos cosechado ni que somos unos blandengues y nos quejamos de todo. A mi me afectó mucho mi madre, que solo sabía sacar lo malo, y cuando me animaba, me arrebataba de la mano todo mi esfuerzo interno.
  5. Buscar ocasiones para una misma, para descansar, relajarse, pero para hacer algo que nos active la alegría. Lo más sencillo es pasear, yo siempre que me siento fatal, salgo a la calle y camino, y como vivo cerca de la naturaleza, bajo el sol respiro la hierba, y me rodeo de plantas y flores. Sientes buenas vibraciones, y te sientes más en paz contigo misma. 
  6. No exigirnos más allá de nuestras capacidades: el bebé nos necesita, sí, el bebé depende completamente de nosotros, sí, pero si llega un momento en el que nos va a dar algo y sentimos una terrible ansiedad y desesperación, podemos aislarnos y respirar hondo. No podemos llegar a satisfacer todas sus necesidades a su gusto siempre que el bebé lo quiera, digo bebé, como puedo decir niño, aunque éste último pueda cuidarse y servirse solo.
¿Habéis tenido un hijo de alta demanda?


Si te ha gustado y te ha servido, no te olvides y sígueme en Facebook :)

También te puede interesar

1 comentario:

Me gustará saber tu opinión, todas las opiniones son válidas siempre que se exprese con respeto. Todo tipo de spam será eliminado.