Maternidad

Nada importa tanto como el tiempo en familia

junio 05, 2018



Por culpa de la idealización internauta de una vida maravillosa y perfecta, muchas madres nos sentimos muy desastrosas y mal llamadas malasmadres. Si en casa de tanta gente es posible vivir como en un palacio, no por lo bien que está decorada la casa sino por la arreglada que está constantemente, sea cual sea el momento en el que se compartan fotos, cuesta creer que servidora sea la única en su especie que no logre tener la casa en condiciones.




¿Es mi error? ¿estoy pecando de malamadre? ¿o es que las demás ocultan el lado oscuro de su casa? 
Cuando hago fotos también trato de que la casa salga impecable aunque como no soy miss perfecta y tengo mucho churrumbel por aquí, siempre me doy cuenta de pequeños errores imprevisibles por una madre atareada.  ¿y qué siento yo? que me hubiese gustado que la foto saliese mejor pero que no pasa nada, porque no es para tanto, hay que fijar la mirada en lo importante que es lo que se quiere transmitir y que mostrar que se es un mortal con defectos mola mucho porque nos quitamos la obligación de ser megaperfecta cotidianamente.



En mis años mozos de primeriza, me atosigaba con que todo estuviese en su sitio, de la misma manera, correctamente, súperlimpio, hiperordenado, hasta que vi que no podía con todo. Mi casa es el lugar donde vivo, tiene que tener unos mínimos de higiene, y de orden, pero no tienen porque alcanzar los límites insospechados, es un hogar para descansar (lo que se pueda) y para disfrutar de él en familia. Si te pones a ser tiquismiquis con la casa, nunca pero nunca terminas por lo infinito que es dedicarse a una casa, y teniendo tres hijos, ese inacabable trabajo se multiplica. 

¿Qué me importa más a mí, mis hijos, mi tranquilidad, mi bienestar o mi casa? para qué tengo yo que agobiarme, hasta verme con soplidos de ansiedad, planear mi agenda llena de cosas pendientes sin que me quepa nada más, estar sin rato libre, pensando en lo que me toca después, y encima me pierdo el tiempo necesario en familia. ¿Qué prefieren mis hijos, una casa alucinante o una madre que pasa tiempo con ellos en exclusiva?




Después de que yo me haya sacrificado en esta casa, a los pocos minutos vuelve a estar desordenada, sucia y con muchos platos, vasos, y cosas que limpiar. De qué me sirve evitar que mis hijos vivan su infancia alegremente para que yo no tenga que liarme tanto arreglando descosíos, si su infancia sólo la vivirán una vez, esta etapa pasará, y no quiero ser yo quien arruine su momento top de experimentación y de juego.


Que jueguen, que disfruten, que salten, que canten, que se muevan, que jueguen con todo lo que quieran, que aprendan, que se relacionen, que investiguen, que descubran... ¡a su manera! y allí estaré observando con gozo, y disfrutando de estos momentos tan bonitos, puros, y llenos de magia. 
A parte de las tareas domésticas, lo que más hace perder tiempo es cocinar. Cocinar para cinco no es lo mismo que para dos ni para tres, y menos cuando tienes unos grandes comilones. Siempre intento hacer comida sana, equilibrada y variada, miro recetas, trato de innovar, de ir cambiando. Si me veo con tiempo y fuerza, hago desayuno, comida, picoteo y merienda caseros, pero no siempre puedo y no me culpo.


Lo que no entra nunca aquí es la comida preparada del supermercado, además de ser poco sana, tengo al marido que le tiene alergia a los conservantes, a esta edad por culpa de lo dañino que consumimos. Y por qué no decirlo, el sabor no suele ser nada bueno, no lo como nunca, y cuando lo he probado, fue directo a la basura.

Hay veces que compramos pizzas italianas en especial la siciliana, son masas hechas a mano, que ves en directo cómo las hace el pizzero, sus ingredientes son naturales, y las coloca en el horno de leña. También vamos a sitios de comida rápida y restaurantes de comida casera, sin preferencia por el nombre de la empresa, hamburguesas, shawarma, espaguettis italianos, carne a la barbacoa, platos típicos, paellas, marisco, comida oriental, pollo asado, etc y no pasa nada. No se hace todos los días, y nos gusta ir porque compartimos tiempo en familia que aprovechamos para estar todo el día fuera, la cocina y la casa están limpias, se evita trabajo, y se descansa de estar todo el rato metida en casa haciendo una cosa y otra.

Cuando te haces madre, ves que el tiempo vuela, que hay que dar preferencia a los hijos, que lo demás puede esperar, pero su tiempo en familia, no. Y no se acaba el mundo porque tu casa no parezca una tienda, ni por no volver a tener la casa como estaba antes de ser madre. El día que los hijos crezcan, ya tendremos años de casa impecable, ahora toca vivir el momento y entretenerse lo justo en estos asuntos.



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1 comentario:

  1. ¡Hola!
    Mi madre(y mi abuela) me enseñaron que hay que vivir en una casa limpia, obvio, como tu dices con mínimos de higiene, peor los niños crecen muy rápido y es un dolor perderse cosas por estar limpiando.
    Cuando yo era pequeña mi madre nos llevaba a sitios, jugaba con nosotras, hacía ropa para mis muñecas y jamás nos regañó por desordenar o manchar, y éramos totalmente felices.
    Yo intenté hacer lo mismo con mis hijos y creo que es algo bueno.
    No sé como lo harán las que tienen esas casa tan perfectas, pero las casas son para disfrutar, no para ser una esclava y encima tener miedo hasta de pisar. Yo prefiero mi casa revuelta.
    Besos.

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