Crianza

Planear viajes con niños y transmitir buenos valores

junio 28, 2018




El primer valor que me parece importante transmitir a los hijos; es que no es imprescindible tener que viajar para sentir que se está de vacaciones o que se está divirtiendo. No me gustaría que mi hijos se volviesen tan materialistas, y que luego sus exigencias pusieran en un aprieto la economía familiar, y se interpusieran en su felicidad.

Viajar no es imprescindible

Yo de pequeña no he viajado nunca, en verano nos íbamos a la Costa Brava, porque mi padre estaba acostumbrado a ir allí de pequeño, mi abuelo tenía apartamentos, unos que alquilaba y otros a los que iba. Nosotros teníamos uno también y a la que mis padres cogían vacaciones, que intentaban que coincidieran los dos en el mismo mes, nos pasábamos las vacaciones allí.

Me conocían a mí más que yo a ellos, desde bebé, y casi todos los vecinos eran familiares o amigos de familiares. Era como estar en familia. Luego mi hermana en plena adolescencia no quería ir más porque prefería estar con sus amigas, y yo no quería ir sin mi hermana, por ser tímida y por haber menos niños de mi edad (y para no aburrirme). Así que desde esa vez no fuimos nunca más y todos los veranos ya los pasábamos en nuestra casa.

Fue un cambio grande y brusco pero tampoco me sentí mal. Me gustaba estar en mi barrio con mis amigas, y no echaba en falta estar en otro sitio. Tampoco nunca desee viajar, sinceramente. Tengo deseos como todo el mundo pero tampoco viajar no era tan importante pars mí, sentía que no hacía falta porque en Barcelona lo tienes todo.

Pues esto quisiera que mis hijos lo viviesen igual, que podemos divertirnos y disfrutar de las vacaciones, tanto en un viaje a no sé donde como si nos quedamos en España o no salimos de Cataluña, porque lo que hace que sea bonito y guay es la actitud.

Hay que saber aprovechar los momentos, apreciar cada cosa por pequeña que sea, querer a la familia y pasar todo el tiempo posible juntos.
Las veces que podemos viajar, lo hacemos, y han sido pocas porque no es el interés principal en esta casa, y cuando viajamos estamos contentos queriendo aprovecharlo. 

No exigir sitios concretos para viajar

Hay veces que cuesta ponerse de acuerdo, unos quieren ir a un sitio y los otros a otro, y es cierto que se crea una gran discusión familiar, porque nadie quiere ceder. 

Unas veces, esos viajes son por disfrutar sin objetivo y otras veces, se aprovecha que se viaja para hacer cosas que necesitamos y no hacer un doble viaje en el futuro. 

Los hijos seguro que tendrán lugares en mente, como Disney Land, y tienen derecho a pedirlo, pero si en ese viaje no se puede porque tienen preferencia otros viajes o por el gasto, hay que enseñar a los hijos a que no siempre se puede ir donde se quiere.

En todos los países se puede divertir

Afortunadamente en todos los países del mundo, siempre hay muchas cosas que hacer y por descubrir. Por la publicidad constante y por seguir a lo común, podemos tener la sensación de que si no vamos a un lugar muy cool o famoso por su turismo, que será aburrido o que no habrá nada que hacer.

En todos los países siempre se encuentran multitud de actividades que hacer en familia. Da igual el retraso o la pobreza del lugar. Habrán rincones mágicos que gustarán, se encontrarán propuestas para familias turistas.  Cuando hemos tenido que ir a países desconocidos para mí que están fuera de Europa, buscaba en Google cosas que hacer y la lista se hacía larga. 

Los intereses de todos son importantes

Aunque al ser padres, ponemos los deseos y necesidades de nuestros hijos por encima de los nuestros, esto no quita que habrá momentos en los que los hijos tengan que esperar a hacer cosas que quieren, que hayan turnos y que no hagan lo que deseen al momento.

Cuando hay que ir a hacer cosas de los papás, se tiene que ir y ser paciente hasta que se termine. La impaciencia e impulsividad, no es bueno para el autocontrol que los hijos tienen que ir desarrollando. Dejarles con una niñera o en un parque de bolas a veces sí, pero siempre no porque sino no se frustrarán cada vez que no sea lo que quieren, por no enseñarles a esperar en las situaciones cotidianas.

No contar que se va de viaje ni dónde

Los hijos tienen que ser conscientes de las medidas de seguridad y de prevención que hay que tomar porque hay mucha delincuencia. Los viajes es mejor realizarlos en secreto o que solo lo sepa gente de mucha confianza, aunque cuantos menos mejor.

Cuando damos a saber de forma abierta que nos vamos de viaje, estamos dando la alarma a ladrones y a otro tipo de personas que aprovechan la ausencia de los dueños para hacer sus fechorías. 

No publicar fotos en Redes sociales de la ubicación del viaje

Nunca hay que poner en las fotos de Instagram la ubicación de donde estamos. Tanto si estamos de viaje como si nos vamos a un restaurante o al cine del barrio. Señalar la ubicación es un arma de doble filo que puede ser utilizada por gente por maldad. Mejor publicar las fotos o la ubicación después de haber hecho el viaje cuando se ha regresado.

No digas en redes sociales que estás de viaje y mucho menos dónde. Que últimamente estamos dando muchas pistas a los ladrones. Y no penséis que con tener alarma es suficiente porque hay mil maneras para que los ladrones se salgan con la suya, por eso lo mejor siempre es aplicar medidas extra de seguridad que siempre recomienda la policia.

No exigir ir a un hotel al viajar 

Al viajar es una tentación querer hospedarse en un hotel, porque el hotel es un lujo. Es bonito, cómodo, glamuroso, y es algo que nos gusta a todos. No tenemos que hacer nada y estamos en un descanso total, nos olvidamos de tareas domésticas por completo.

Hay veces que hemos ido a hoteles, cuando mis hijos eran más pequeños, y cuándo tenía uno y dos. Con tres he ido una vez solamente. Cuantos más seamos, más sube el precio. El descuento o gratuitudad se tiene en cuenta cuando los hijos son bebés solamente. Algo que sabe mal porque un hijo menor de 9 años debería ser más barato (que los hijos pasan rápido la barrera de los tres años xD). Lo importante es pasarlo bien y hacer planes que gusten a todos, si se va a un hotel o no tiene que dar igual.

Otras veces hemos alquilado pisos porque salen más a cuenta. Pisos que hay de todos los precios, y que son de alquiler vacacional o temporal. Están amueblados, y bien equipados, y tienes que hacer todo como si estuvieses en tu casa, pero vamos que no hay que enfocarse tanto en eso. Lo mejor es que haya un orden, un reparto de tareas y que se sea limpio, no es más limpio el que limpia, sino el que no ensucia.

Estar en un hotel no significa hacer el guarro

Como en el hotel nos lo hacen todo, cosa que en la vida real no existe (al menos para los pobres), al volver a casa nos pondremos el delantal de nuevo y estaremos limpiando y haciendo de todo. 

El lujo del hotel a veces nos hace confundir, con no tener que hacer nada con ser guarro. Y me refiero a que, por mucho que sea otra persona la que se encargue, no se tiene que dejar comida en el suelo, ni bolsas, ni plásticos, ni dejar el lavabo sucio y desordenado. 

Las Kellys sufren el trabajo arduo que les toca

Las mujeres que trabajan limpiando en los hoteles, se hacen llamar Kellys  son mujeres en su gran mayoría aunque los hay hombres. Estas mujeres cobran muy poco en comparación con lo que se esfuerzan. El sueldo de este trabajó bajó mucho y para tener un sueldo digno, se exige demasiado (limpiar muchas habitaciones en poco tiempo).

Muchas de las trabajadoras terminan teniendo graves problemas de salud, por el extremo trabajo que les piden y sobre todo por la cantidad de guarrería que mucha gente acumula en las habitaciones.

Mi marido, que en esto es muy estricto, y se lo agradezco. Siempre me dijo que aunque otras personas fuesen pagadas para limpiar las habitaciones de hotel, es de persona educada dejar la habitacio en buenas condiciones, por muy lujoso o caro que fuese el hotel que has pagado.

Así que nosotros siempre que vamos al hotel, hacemos la cama, dejamos cada cosa en su lugar, tiramos todo en la basura. Dejamos el lavabo impecable, y cuando llega el personal de limpieza, hace menos cosa y le facilitamos su trabajo (que no es poco).

Respetar y entender las costumbres de los demás

Cuando vas a otro país, conoces otras costumbres que no tenías ni idea. Pueden sorprendertr algunas tradiciones y hasta puedes no estar muy de acuerdo, pero es necesario educar en el respeto y en la tolerancia.

El mal del racismo, ese que viene de venerar a la patria  propia y a enaltecer unos orígenes en detrimento de otros, crea un comportamiento destructor en las personas.

Nadie es mejor que nadie debido a su origen, a su color de piel, a su credo ni a su estatus económico. Lo que nos hace ser mejores es nuestro carácter: que seamos empáticos, que seamos respetuosos, que no nos burlemos ni rechacemos entender y conocer tradiciones ajenas, que preguntemos en lugar de juzgar,que no nos dejemos llevar por prejuicios, y que aceptemos que el mundo es de todos y que todos tenemos cabida y merecemos respeto y aceptación.


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