Crianza

Cómo eliminar los piojos si tu hijo los tiene

julio 19, 2018



Los piojos son esos bichos asquerosos con los que toda madre tiene pesadillas desde que sus hijos empiezan a ir al colegio o al parque. El contacto con otros niños es el primer paso para coger piojos, y cuando vienen no avisan a nadie.

De pequeña los tuve una vez cuando iba a primaria, no recuerdo más que la escena de mi pobre abuela, que era la persona que más me cuidaba por la falta de tiempo de mis padres debido al trabajo, y que ella tenía mucha paciencia e insistencia, iba con delicadeza y fijación. 

En esos tiempos si no recuerdo mal, estaba muy de moda utilizar el vinagre. Mi yaya me embadurnaba el pelo con vinagre de manzana (balsámico no, por favor) , te ponían un gorro de baño pero los más apañaos lo hacían con una bolsa, y te quedabas así mucho rato hasta que llegara el momento de la liendrera.

Mi abuela no crió a mucho niño propio, estando en sus tiempos, solo tuvo dos hijos, pero experiencia y bienhacer de las cosas tenía mucho. Esa vez fue la primera y la última que tuve piojos, y nunca ni antes ni después utilicemos repelentes, porque estos bichos no se asustan con nada.

Para gente prejuiciosa decir, que me pasó cuando iba a un colegio concertado cristiano. No tendría que decir esto, pero hace falta porque aún queda gente que relaciona a los piojos con la gente pobre, con gente guarra y con inmigrantes. Todo aquel al que se le pueda tener rechazo, se le atribuye ser la fuente de contagio, por eso ser llamado piojoso es un insulto desde tiempos inmemoriales.

Prejuicios a tope

Los piojos, por mucho que le cueste creerlo a mucha gente, no elijen las cabezas por su suciedad, uno no tiene piojos por no lavarse a menudo, como esa estúpida creencia de que los rastafaris están hasta arriba de piojos, acusaciones falsas que vienen de mentes cerradas.

El contagio de piojos viene de coincidir con alguien que los tiene, y ese siguiente los pilló de otra persona, y esa persona de otra. Es una larga cadena sin fín, y tener piojos no es algo vergonzoso, ya que los piojos de suciedad son otros que se encuentran en otras partes del cuerpo (ladillas), los que encontramos en la cabeza, van de cabeza en cabeza y se transmiten a personas, los animales no pueden contagiarnos ni nosotros a ellos. 

Que tu hijo aparezca con piojos no puede ocurrirte solo en periodo escolar, puede ocurrir en cualquier momento que él se relacione o esté cerca de otros niños, como el campamento, la piscina, el parque etc. La razón de que los niños pequeños sean más propensos es por el tipo de juego en grupo que hace que junten sus cabezas o compartan gorros o diademas (en especial las niñas tienen más facilidad). 

Vemos pues, que los piojos no son como los mosquitos que te eligen, sino que ellos van donde se propicie ese contagio, acercándose al contagiado. Muchas veces quien tiene piojos ni se entera y mientras no sabe nada, se puede contagiar. Si los piojos nos lo hiciesen saber desde el primer día, sería más sencillo todo.

Antes de que se entere el crío o la madre, podrá haber contagiado a más niños. Pero eso no es culpa de nadie, así está hecha la vida. Quien pasa por esto, es impredecible. Cortar el pelo o rapar a cero para que nuestros hijos estén menos expuestos es una solución rápida para los padres pero hay que ver si los hijos se sienten cómodos con su nuevo aspecto.

El estigma del piojoso

Tener piojos es una injusticia hacia quien lo sufre, su higiene corporal y sus hábitos diarios no le protegen de que aparezcan estos insectos indeseables en su pelo. Qué menos que un poco de empatía, porque puede pasarle a cualquiera y el trato denigrante de rechazo y de boicot por esto es bastante ridiculo y digámoslo, malvado. El piojo busca sangre para su sustento y no un tipo concreto de personas.

Aunque podemos ser conscientes de que NO tenemos nada de qué avergonzarnos, la sociedad nos hace sentir pudor o timidez en contarlo por eso del qué dirán, para que no haya malas lenguas despiadadas que nos vayan a crear una mala fama como si por haber tenido piojos una vez, se tuvieran de por vida, y te bautizaran como la piojosa a la que nadie debería acercarse nunca jamás. 

No es broma,más quisiéramos todos, pero muchos niños pueden quedarse sin amigos y ser aislados en el colegio por simplemente tener piojos. Se supone que el niño que tiene piojos cuando lo sabe ni va al colegio porque hasta que no haga el tratamiento tiene prohibido ir para evitar el contagio y esto es una responsabilidad ante los demás niños.

Si el niño se trata y luego vuelve, nadie debería discriminarle ni sacar el tema de nuevo por respeto a la criatura que hace lo que puede y fue víctima de la situación. Otra cosa es que los padres actúen indebidamente y no quieran que falte a clase para no tener que explicarlo.

Todas las faltas a clases se tienen que justificar y no puede ser que por vergüenza a decirlo, no se diga nada y hale mientras se van quitando piojos, alguno puede colar en otro niño del colegio. Hay que ser muy cuidadoso y no propiciar ese contagio a sabiendas, si no se toman las medidas necesarias, siempre habrán piojos en la clase y no se acabará.

Milagros antipiojos no existen pero pasar la liendrera a menudo hace magia

Acostumbrarse de forma rutinaria a pasar la liendrera por el pelo de nuestros hijos aunque sea un día a la semana, hará que si un día tienen piojos, nos enteremos desde el principio y así podamos evitar que vaya a más y que otros niños se contagien. Porque controlar la infestación de piojos es una responsabilidad colectiva.

Nosotros podemos hacérselo a nuestros hijos y cuando tengan la autonomía y la paciencia de pasarse la liendrera por todo el pelo parte por parte tranquilamente y minuiciosamente, ellos lo tomarán como hábito y si viesen que tienen piojos, nos lo dicen a los padres y empezamos con el tratamiento.

¿Los piojos vuelan?

Afortunadamente los piojos no vuelan, no tienen alas, así que el contagio no es tan alarmante si se está cerca de alguien que los tiene.  Los piojos tienen seis patas con las que se agarran a los pelos y no vuelan pero saltan, y lo que les permite ir a otra cabeza es que una cabeza esté cerca de otra y el compartir objetos personales de higiene como puede ser un peine o una toalla.

Alarma de que pueden haber piojos 

Con temporadas de calor que sudamos mucho, no podemos asociar picor con piojos alegremente, hay que descartar la caspa también, pero sí que un picor incesante sobretodo en el flequillo, nuca o detrás de las orejas, pueden ser un aviso de que hay piojos porque esas son las zonas preferidas por los piojos.

La liendrera es indispensable y se tiene que utilizar juntamente con los champús. Está hecho de púas, la parte donde está más estrecho es para coger las liendres que están enganchadas a los pelos, y las más anchas es para atrapar a los piojos.

Para confirmar que hay piojos siempre ha de ser con el pelo mojado porque así se mueven peor los piojos. Van despacio y será más fàcil pillarlos. Una vez confirmado, se tiene que comprar un pediculicida. Antes de empezar se tienen que leer las instrucciones, lo típico es echar la loción en pelo seco y dejar actuar 15 minutos. Al lavar el pelo, que en el pack viene un champú específico, se eliminan así los piojos pero ahí no acaba la cosa, luego se tiene que pasar la liendrera con el pelo húmedo.

Las liendres no se van solas, eches lo que eches, es la tarea más pesada y exigente. Tener que mirar mechón por mechón pasando la liendrera y fijándose bien que se ha salido porque están tan enganchadas que o no se quitan o se bajan y se quedan en la parte baja del pelo. Al terminar no se tiene que utilizar el secador porque sino se elimina el producto residual necesario para que sea más efectivo.

Repetición a los siete días

Algunos productos dicen que no hace falta volver a repetir el tratamiento a los siete días alegando que su producto es el mejor del mercado. Pero lo lógico es ir a lo seguro y repetirlo a los siete días para que si alguna liendre sigue allí y se convirtió en piojo, que la eliminemos.

Pocas veces se elimina todo en la primera vez, porque las liendres se enganchan tanto al pelo que es difícil deshacerse de ellas.

Revisar la cabeza a toda la familia 

Con lo cariñosos que somos todos que nos queremos tanto y enseñamos nuestro amor, si un chiquitillo de la casa tiene piojos puede pasarlos a los adultos. Los adultos no nos libramos por ser mayores, y tenemos que revisar que no tengamos.

Poner bajo sospecha a toda sabana, alfombra  y peluche.

Nuestra casa también tiene que ser tratada, el aspirador será genial porque así nos los quitamos de encima sin más. Las mantas, sábanas y peluches deberían guardarse en una bolsa cerrada y mantenerse allí durante tres días para que murieran. 

Los piojos no viven más de dos o tres días, tiempo suficiente de que si hay uno pululando por casa infecte a alguno pero también nos da esperanza de matarlo rápido. El sofa que es compartido por todos donde nos sentamos y también nos estiramos para descanssr es uno de los sitios donde más hay contagio.

Prevenir demasiado puede hacer que sea contraproducente

La mejor prevención es revisar para atajar el problema a tiempo. Pero echar champús de piojos para que si hay alguno que se muera, no. Al emplear los tratamientos sin necesidad, se crean resistencias que luego hacen ineficaces los tratamientos. 

El árbol de té no es para tanto

A veces se nos va el asunto de las manos cuando divinizamos a cualquier producto natural. El árbol de té puede tener beneficios para el ser humano pero de ahí a ser la panacea, no. No sirve para matar piojos ni para quitar liendres y tampoco vale como repelente.

No gastes tiempo ni dinero creyendo ciegamente utilizando este árbol de té esperanzada en que protegerá a tu prole de piojos porque te decepcionarás. Hay anuncios de productos muy engañosos para vender más.

Filvit no funciona

Sí,un verano cuando mi hija era más pequeña y ni iba al colegio aún se ve que pilló piojos. Hice todo lo anteriormente dicho, aunque con lo tiquismiquis que soy yo la llevé a un centro de Barcelona que quita piojos. Me daba tanto asco quitarlos yo que tuve que llevarla, la primera vez para quitarme el miedo y para verlos de cerca sin que sean mis manos las que los toquen. 

Allí en ese centro veía como se quitaban y en qué consistía el tratamiento. La segunda vez para rematarlos, no fui porque ya me atreví yo sola y porque una sesión no sé si costaba 70€ y no estábamos para enriquecer a costa de bichos xD

Compremos el Filvit que parecía el deseo hecho realidad, nos quitábamos de encima labores como aspirar a conciencia y guardar cosas en bolsas unos días. Pero dudábamos de su eficacia porque cuando vimos un piojo en la almohada no se moría por el spray y teniamos que cogerlo con un papel. Y fuimos al patio a echarle spray a una hormiga para ver si mata insectos y vimos que no, las hormigas se movían como si nada.

Y dio la casualidad de que vi blogs recomendándolo. Siempre que un blogger recomienda algo tiene probar lo que muestra para no dar una imagen falsa o coger mala reputación. No se puede hablar de lo que no se ha probado, este punto es crucial. 

No me lo enviaron para probarlo, lo compré creyendo que me iría bien y vi que se prometía demasiado. El marketing es la mayor arma de captación y con lo sumergida que estoy en esto, ya os imaginaréis: Pese a que la gente descubre las mentiras, o cree en todo aunque no vea resultados, su positivismo le hace ver donde no hay, y con que hayan unos miles que lo compren por “probar” pues ya han ganado un dinero.

Todo lo mencionado es lo que vale y el que no lo haga no puede reemplazarlo, ojalá, pero aún no hemos llegado a ese avance. No me atrevo a recomendar ninguna loción porque con el pretexto de que los tratamientos han cambiado para no dañar la salud del niño, ahora los tratamientos son más flojuchos y es fácil repetir y repetir, no sé si es a conciencia porque cuanto más se tarde con los piojos, más dinero se gasta, que los packs no son baratos.

¿Han habido piojos en vuestra casa?

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1 comentario:

  1. ¡Hola!
    Yo de pequeña los cogí y mi madre me los quitaba con toda su paciencia porque yo me moría de asco.
    Siempre estuve obsesionada y logré que mis hijos no los cogieran en la infancia pero los pillaron en la universidad(lo cuento en un post) y eso sí que es triste. Al parecer a una amiga se los había pegado su sobrina, que la pobre los cogía siempre, y se intercambiaron todos gorros chulos para hacerse fotos y menuda plaga, todos piojosos, jejejeje.
    Yo los quité con un producto de farmacia y pasando la lendrera, y repetí a los 7 días. Además los amenacé de muerte, jejeje, si se intercambiaban gorros y yo me enteraba los rapaba la cero, jejejeje. Hasta ahora no han vuelto a pillarlos.

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