Crianza

Las notas: ni premio ni castigo

agosto 01, 2018


Cuando eres pequeño simplemente te entregas a tu ambiente y disfrutas todo lo que puedes, te tomas el parvulario como un lugar de juegos y de encuentro con otros niños de la misma edad con quienes entablar amistad.

¡Qué bonita esa época en la que se iba sin miedo a no saber hacer algo bien, ni a ser juzgado por nuestros errores!

Pero desde que empezamos en Educación Primaria, esa libertad de elección, ese aprendizaje sin dramas, esa atracción por lo que nos envuelve, desaparece. 

Quisiéramos muchos un colegio que se basase en una metodología alternativa, pero la realidad es que no está al alcance de todos los bolsillos, y otra vez de nuevo, ponemos los pies en tierra para analizar la situación.

La pesadilla viene con los exámenes que empiezan desde primero, con la excusa de que es para valorar al niño, ya crean desde pequeños ésa ansiedad por tener que estudiar y angustiarse por los resultados.

He visto madres atosigadas y hasta el moño de que sus hijos de seis años estuviesen estudiando hasta las tantas, cuando la criatura acababa de empezar Primaria, ¿esta son maneras de hacer ver la etapa escolar que les espera?

Cuando recibimos las notas, que nos las dan cada trimestre, no les echamos cuentas, para qué mentir, la evaluación no me convence, no soy profesora pero sí madre y no soy una ignorante tampoco, leo mucho y mi observación cada vez es más concisa.

A veces a los niños se les juzga por una ficha, por una palabra, por un acto, y muchos profesores se olvidan de las demás cosas que sí saben hacer. El error llega a generalizarse tanto y las exigencias agotan tanto en las clases que impiden que se valoren los esfuerzos y los avances reales e importantes de los alumnos.

Yo no podría decidir qué nota poner a un niño de seis años basándome en un exámen que hizo, porque puede ponerse nervioso, se puede bloquear, quedarse en blanco, estresarse por miedo a hacerlo mal, continuamente nos dan la brasa de que equivocarse es fracasar.

Con las notas ¿aplaudimos o nos enfadamos?

Si el hijo ha sacado malas notas, no hay que descargar en él la furia que nos produce por no haber cumplido en él nuestras expectativas, ni por la frustración que pudiéramos llevar dentro de un fracaso interior de nuestra etapa escolar.  

Es necesario ponerse en el lugar del hijo que es quien peor se siente aunque lo niegue, lleva todo el curso atareado, lleno de deberes para todos los días de la semana después de estar en el colegio de ocho a cinco de la tarde. Los niños que también acuden al colegio por la tarde no deberían seguir haciendo deberes, tienen suficiente con todo lo que les toca.

¿Castigar para que el hijo estudie mejor?

El castigo es contraproducente, solo daña el autoestima y hace hundirse aún más al hijo. 
Pese a que nuestro hijo haya podido suspender, tiene que tener claro que los padres les seguimos queriendo igual, las notas no aumentan ni disminuyen nuestro amor por él y que le seguimos viendo con los mismos ojos llenos de ilusión y de aprecio. 

Ni por asomo hay que ridiculizar, ofender o insultar a los hijos. No sé en qué mente cabe que con violencia o de forma desagradable consigamos que las cosas cambien. Necesitamos una buena relación entre padre e hijo, y ser tan superficial como para rechazar a un hijo por sus notas es deplorable.

Utilizar el castigo como método de correccio o de avance para un niño, no es sensato. Lo mejor es crear una estrategia de estudio individualizado, mostrar apoyo al chiquillo, reconocerle que es capaz y que que no lo haya logrado esta vez no quiere decir que no podrá. El ánimo y el buen trato pueden transformar, la comprensión ante una situación delicada, el grsn ejemplo de mostrar que el error no nos condena a ser fracasados, aprender del error, mejorar nuestra actitud, darnos oportunidades, y encontrar en los padres ese apoyo  incondicional es de las mejores formas de mostrar el amor paternal-maternal.

Todos los niños merecen vacaciones aunque suspendan

Ni “te quedas todo el verano sin playa”, ni sin parque, ni sin juguetes nuevos, sin jugar, sin estar con amigos, sin hacer su actividad favorita, sin helados,etc.

Al terminar el curso hay que apuntar donde el niño necesita mejorar y dedicar una hora al día, con preferencia por las mañanas que es cuando tienen más capacidad de concentración. No hay que estar dale que dale porque presionar tampoco soluciona nada, mejor hacer poco pero bien hecho estando el niño receptivo que mucha cosa y agobiar con tanta información de golpe.

El resto del día el niño debería poder jugar y hacer otras actividades sin diferencia alguna. Que se ponga a leer un rato por la tarde eso sí porque leer es un placer que se crea leyendo a menudo.   Leer hace que se memorice bien la ortografía, que se lea mas fluidamente, se trabaja la comprensión lectora y se disfruta. Leer ha de considerarse como una diversión y no como una imposición. Los libros han de presentarse con atracción para que sean leídos con ganas.

El colegio suele dar deberes y si saben que los niños tienen ciertas asignaturas con las que les cuesta más pueden aconsejar ejercicios o libros. Lo bueno siempre es variar los libros y/o fichas con materiales manipulativos

En el momento en el que hacen los ejercicios es bueno que estemos cerca haciendo otra cosa pero sin hacer ruidos y sin la televisión puesta, que preguntemos qué hace, que nos mostremos interesados en lo que nos cuenta, si tiene dudas le explicamos con paciencia. Nunca deberían mandarse hacer qnte nuestra pasividad o en un momento que no estamos disponibles, tampoco han de ser un entretenimiento para dormir. 

No hemos de exigir a nuestros hijos que sean mejores simplemente por compararles con los hijos de otros. Cada niño tiene su ritmo, el deseo de aprender a de nacer por gusto y no por ganar a nadie. El aprendizaje no es una competencia, no hay ganadores ni perdedores. 

Hay niños que tienen dificultades de aprendizaje que les impide centrarse en los estudios. En lugar de tacharle de vago, se ha de charlar en familia o buscar ayuda profesional. Muchas veces el niño no tiene las herramientas necesarias para afrontar su curso escolar, cabe recordar que el colegio tradicional presenta una enseñanza estandarizada para todos y que no se tienen en cuenta las necesidades de los niños.

¿Premiar por lo alto las buenas notas?

Tirar la casa por la ventsns y hacer un regalazo al niño para que se sienta un privilegiado y que lo que ha hecho merece un premio tampoco es bueno.

Los niños han de sacar buenas notas por su bien, han de interesarse por ellos mismos, y no a cambio de nada. En esta vida no siempre el esfuerzo y dedicación es recompensado de forma material. El estudio tiene como recompensa aprender cosas interesantes y beneficiosas para uno mismo y para que el dís de mañana se pueda trabajar en algo que nos guste, los padres han de orientar a los hijos desde pequeños para que  no se sientan indecisos.

Dar regalos es bueno, es una muestra de interés por la persona y de amor, parte del desarrollo natural del niño tiene lugar mediante el juego, los niños necesitan juguetes y jugar de diferentes formas, un juego variado es propiciar un buen desarrollo. Pero no a cambio de nada porque sino convertimos a nuestros hijos en interesados y en materialistas. Hay que llegar a un equilibrio.

Hay que enseñar al niño a sentirse satisfecho por sus logros, no a buscar el éxito escolar solo para ser elogiado o premiado. Adler

Que se sientan contentos de conseguir sus objetivos, tiene que hacerles sentir satisfechos del esfuerzo. Los regalos más apareciados por los niños son el reconocimiento paternal, oir decir “enhorabuena, lo has conseguido”, abrazar, sonreir, mostrarse contento y ofrecer un tiempo de calidad en familia. Los momentos en familia son los más necesitados por los niños y los que más les hacen felices, no necesitan más. Si hacemos otras cosas que sea porque se planea con naturalidad y no por las notas.

¿Cuadernos para verano?

No me gustan nada esos deberes de fichas que hacen que los niños tengan que estar atados a deberes cada día. Pero como mis hijos van a un colegio tradicional, ves tú a decir que no que les ponen mala nota y se acabó. Qué vamos a hacer, pero intento no agobiar y hacerlo al ritmo del niño para que no se le atragante el aprendizaje.

Los niños necesitan desconectar, dos meses tampoco son para tanto y pasan muy rápido, en ese tiempo no se les va a olvidar lo aprendido y si pasase, es tarea del maestro refrescar la memoria y reforzar las enseñanzas pasadas en vez de querer taladrar la información a la fuerza en días veraniegos para el disgusto de los críos.

Con esto me refiero a cuadernillos de repasar lo del curso o adelantarse al curso que viene, cuando en realidad nuestros hijos sacan notas buenas y no hace falta. Cuando el niño saca malas notas, entonces sí, sl ver que tiene dificultad con algo y que se refleja en sus notas, habrá que ayudarle pero es mejor que sea poco tiempo y de forma divertida a ser posible para que el conocimiento entre con pasión en el corazón del niño.


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2 comentarios:

  1. Hola. Este tema es largo y complicado, hace tiempo(en abril de 2016 y se llama problemas con los hijos por si te apetece echar un vistacito) escribí un post contando la experiencia con mi hijo, que aprendió a leer solo con 4 años recién cumplidos y que en primaria y la ESO lo pasó regular, en bachiller mejoró mucho y ha terminado la carrera y el máster con matrícula de honor, pero ha sido con esfuerzo, apoyo, buscar alternativas cuando era pequeño... y yo si premiaba las notas porque sabía el esfuerzoo que había detrás, y nunca castigué. Fuimos a un gabinete de psicopedagogía buscando orientación y bueno, en el post que te decía lo resumo, es cuestión de muchas cosas.
    Lo importante es ir poco a poco, cin atosigar y disfrutando cada etapa.
    ¡Feliz miércoles!

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  2. Habrán casos y casos, tampoco hay que ser muy rígido en el tema porque se pueden hacer excepciones y hay niños que sufren tanto con el esfuerzo que les supone que de alguna manera les alivia, lo bueno es el equilibrio en mi opinión.

    Besos!

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