12 tips de crianza respetuosa


Poner límites respetando la integridad del niño 

Arnaud Deroo explica que la autoridad educativa se piensa en términos de responsabilidad, para hacer al niño actor y responsable de sus actos. El proyecto educativo no es la obediencia sino la escucha de los estados emocionales del niño y el respeto a sus necesidades. 

Ante un comportamiento en el que hay una infracción a una regla social, la reacción del adulto debe ayudar al niño a entender la consecuencia de sus actos y la necesidad de respetar las reglas para convivir. Ante un comportamiento “no civilizado”, el niño ha de ser entendido en su necesidad y hemos de decirle que hay otros medios para satisfacer tal necesidad en lugar de golpear, agredir, insultar, etc y que esos comportamientos no son aceptables. Cuando un niño es educado con empatía, raramente busca sobrepasar las reglas, los límites, a poner en dificultad a sus padres, puesto que él integró: “soy importante, tú eres importante”. 

El Dr. Haim Ginott propone una manera de fijar límites que invitan a la cooperación: 
  • Reconocer y reformular el deseo del niño: tienes ganas de ver la tele esta tarde/ parece que estás molestado con tu hermano. 
  • Recordar las reglas: la regla en esta casa es “no hay televisión las tardes excepto el fin de semana”/ puedes estar enfadado con tu hermano pero eso no justifica que le hagas daño. 
  • Redirigir la acción o sugerir maneras de atender el deseo: podrás ver la tele el sábado por la tarde y escogerás la peli que quieras: ¿has pensado en lo que te gustaría ver?/ puedes lanzar tantas piedras al suelo como quieras. 
  • Empatizar con la frustración del niño: tu querrías que esta regla no existiera: si quieres, puedes decirme o mostrarme o incluso dibujar lo que te molesta. Utilizaremos un lenguaje positivo dado que el cerebro no entiende las negaciones: en lugar de decir “no toques esa piedra”, una fórmula de ese tipo seria más eficaz “la piedra ha de quedarse en el suelo, tu puedes poner tu caramelo en la boca y tocar la piedra con la mano o tus pies. 


Dejar elegir y acordar el derecho de palabra 

  • Al niño que hace mucho ruido: tu eliges, puedes quedarte aquí y dejar de hacer ruido o puedes irte de la habitación y continuar haciendo ruido, tu decides. 
  • A un niño que se niega a ducharse: cuando prefieres ducharte, ¿antes o después de comer? 
  • A un niño que corre por las tiendas: Para de correr, puedes caminar o puedes sentarte en el banco, tu decides. 
  • A un niño que no quiere vestirse: ¿prefieres vestirte solo o prefieres que te ayude? / quieres empezar por abajo o por arriba? / ¿hoy quieres ponerte calcetines rojos o verdes? 
  • A un niño que le cuesta empezar por la mañana: hoy llueve, ¿qué nos ponemos en los pies cuando llueve? 



Reflexionar sobre la organización familiar y pasar a la acción 

A veces el espacio propuesto no corresponde a los niños y puede acarrear comportamientos inapropiados y conflictos padres/hijos. Cuando un hijo juega con cosas peligrosas, no hace falta gritar ni dar un golpe para hacer entender al niño. Adaptar la casa evita muchos conflictos. Siempre hay una solución para adaptar una casa. Para evitar que toque los cables con los que quiere jugar, es posible proponer alternativas: hilos de lana colocados en la pared, por ejemplo. Se trata de entender que el hijo quiere experimentar o descubrir y proponerle el mismo tipo de experiencia pero de manera segura y adaptada a su edad. 

Pensar en la organización del tiempo también puede ser bueno: un niño será más susceptible y enfadado, menos cooperativo si tiene hambre o sueño. ¿Por qué no adelantar la hora de la comida o prever picoteo (almendras, trozos de frutas…) si sentimos que no será capaz de esperar a la próxima comida? 

Anticipar y prever 

Cuando sabemos que estaremos confrontados en una larga espera o en un largo viaje, más vale adoptar un enfoque proactivo para evitar nervios y conflictos. Según las actividades y las dificultades anticipadas, es posible prever pequeñas actividades para entretener y distraer a los niños (lápices de colores y hojas, juegos pequeños que ocupan poco, libros…) y también colmar sus necesidades primarias (pasteles y frutas, agua y pañuelos). Explicar al hijo qué se hará durante todo el día para prevenir rabietas. 

 Escuchar con empatía 

Para escuchar lo que tiene que decir un niño, se trata de instaurar un clima de confianza para que el niño entienda que puede decir lo que quiera, no solo lo que sus padres quieren oír. Acoger no quiere decir estar de acuerdo, sino escuchar lo que los hijos viven y sienten según su punto de vista. Hay que intentar entender lo que sienten los hijos, descubrir el mensaje oculto. Luego, el padre transforma su comprensión con sus propias palabras y devuelve el mensaje al niño en verificación. Pero el padre tendrá que estar atento en no transformar su propio mensaje en evaluación, opinión, consejo, razonamiento, análisis ni pregunta. La escucha empática ayuda al niño a hablar más, a profundizar, a desarrollar mejor su pensamiento. Finalmente, la escucha empática ayuda al niño a encontrar sus propias soluciones a los problemas que le surjan. 

  • Me parece que tu estás… 
  • Te sientes como… 
  • Te gustaría poder/ tu quisieras mejor…/ no te gusta… 
  • Seguramente no te agrade… 
  • Parece/ tengo la impresión de que tu… 
  • …¿es eso? 
  • Quieres decir que… 
  • Crees que… 
  • Tal cosa/tal acontecimiento/ tal decisión te parecía… 


No hacerlo por el niño y respetar su ritmo 

Muchas discusiones son debidas a malos entendidos entre padres e hijos. Un niño recibe una explicación o una corrección que no solicitó mientras el hijo está en proceso de realizar un esfuerzo para entender o hacer algo totalmente solo, y de esa manera sentirá una gran frustración. 

“Nunca ayudéis a un niño a hacer una tarea que se siente capaz de hacer solo” María Montessori 


Saber que los caprichos no existen 

Para María Montessori, los adultos llaman capricho a todo lo que no tiene una causa aparente, a toda acción ilógica o invencible. Entonces es necesario buscar la causa de toda manifestación estimada “caprichosa” en un niño, precisamente porque no logramos saber a qué se debe. 

 Ante nuestros ojos, el capricho ha de tomar la importancia de un problema que tiene que resolverse, de un enigma que se tiene que descifrar”. María Montessori 

Los “caprichos” son un comportamiento que el adulto no entiende. Podría decirse, que el capricho es el juicio, la interpretación y la etiqueta puesta por el adulto en el comportamiento que no entiende del niño. La mejor manera de entender la necesidad oculta que se expresa detrás de un capricho, es intentar entender preguntándote: ¿Qué ocurre? ¿Porqué el niño actúa así? ¿cuál es la necesidad oculta que el niño trata de expresar? Preguntar no tiene que ser la mejor manera de averiguarlo, ya que el niño es demasiado inmaduro para responderlas. Aceptar, reconocer y acompañar la angustia del niño puede ayudarle a calmarse: hay algo que te molesta/ eso te ha debido dar miedo/ enfadarte/ ponerte triste, celoso… 


Describir en lugar de enfurecerse 

  1. Cuando ves donde está el problema: veo que la leche se ha derramado, que el vaso se ha roto, que la ropa se ha desgarrado, que hay pintura en la pared. 
  2. Cómo te sientes (para evitar atacar al niño, es más eficaz empezar las frases por el pronombre YO: estoy molestada, triste, indignada, decepcionada, avergonzada, tengo miedo de que… 
  3. Qué esperas: para la leche que se derramó: necesitamos una esponja para limpiar. Para el vaso roto: necesitamos una escoba para barrer. Para la pintura: me espero a que la pintura sea limpiada. 


Poner al niño en situación de colaboración 

Podemos evitar pensar por el niño pero implicarle en las decisiones. 
  • Mostrar al hijo cómo redirigir la situación: decir lo que es necesario para que la situación sea redirigida. 
  • Dar información: “la fecha para devolver el libro ha pasado, tenemos que devolverlo a la biblioteca”. 
  • Utilizar la resolución de problemas: “¿qué podemos hacer para que vaya bien para ti y para mi? Estoy segura de que vosotros podéis encontrar una solución para jugar juntos. 


Endulzar la realidad mediante la imaginación y el humor 

Si sois incapaces de conceder realmente algo a un niño, concedédselo mediante la imaginación. Es una manera de decir “no” sin hacer daño. Dr Haim Ginott 

Recurrir a la imaginación al servicio de la educación, permite reconocer los deseos del niño (por ejemplo, si quiere un juguete nuevo, caramelos, un helado…) sin poder acceder a la petición. 

Proponer momentos para regresar a la tranquilidad 

Hay una herramienta de disciplina positiva perfecta: el tiempo para regresar a la tranquilidad. La idea es proponer a los niños un espacio para que se calmen antes de dejarse desbordar por el enfado de los dos lados. Este espacio sería preparado con cojines, lápices y hojas para dibujar el enfado, libros, una caja de emociones o una rueda del enfado, mediante los cuales los niños tendrán a su disposición los medios para calmarse por sí mismos. 

Conectar con el niño 

Es en los momentos más difíciles cuando el niño necesita descargarse. Los besos y los juegos compartidos son las mejores maneras de llenar el depósito de amor del hijo. Simplemente dedicando tiempo al hijo, observándole y diciéndole: me encanta pasar tiempo contigo, me gusta verte jugar” le permitirán recargarse de amor. 

El amor no es una recompensa. El amor es un carburante. Isabelle Filliozat


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Bullying: ese monstruo que acecha en las escuelas



Pocas personas no han sido molestadas en la escuela, por eso viene aquello de "el colegio es como una selva", porque te sientes totalmente desprotegido, teniendo que afrentarte con algunas personas. Es una pena que ir al colegio, con lo desmotivante que puede llegar a ser ya por el tipo de enseñanza caducado, que no se actualiza y que no respeta el ritmo de los niños, que además se sufra acoso escolar para terminar de quitar el interés en aprender. 

Cómo estemos expuestos tiene mucho que ver con la escuela en la que se vaya, no todas son iguales. Pero siempre habrá alguien que moleste a los demás. ¿Y sabéis por qué? por culpa de un comportamiento muy dañino que está instaurado en la sociedad: la burla. Crecemos pensando que burlarnos de los demás nos divierte, y alimentamos este pensamiento en casa dando un ejemplo nefasto.

La burla se toma como entretenimiento

En casa de mis padres, era demasiado habitual reírse de los demás. El aspecto, el peso, la ropa, la manera de hablar y de actuar, la forma de vivir, el pensamiento, o incluso nada, inventárselo, era una razón suficiente para burlarse. Como crecí en un ambiente así de pequeña lo imitaba pero mientras iba creciendo me iba dando cuenta de que no soportaba herir a los demás.

Tratar despectivamente a cualquiera, por cualquier razón por insignificante que fuera, ha sido muy atractivo e interesante para la sociedad en general. Ya se oye decir que "el critiqueo es el deporte nacional", si no fuéramos cotillas los programas como Sálvame Deluxe no existirían por falta de audiencia. Nos encanta meternos en la vida de los demás, juzgarles sin piedad y hablar mal de los kilitos de más que han ganado, de si ganan x cantidad de dinero, de si se ha vestido de x manera, de si tiene pocos o muchos hijos, de si el peinado no le favorece, de si su pareja no le "pega"  con ella/él, de si antes "era más guapa/o"...

El último programa que vi yo de esta temática era Salsa rosa que era una copia de Sálvame Deluxe, lo veía por aburrimiento, pero terminé aborreciéndolo. También hay otros programas de este tipo, por no decir "casi todos los programas de televisión". Cogí un asco tremendo, porque a mí me importaba tres pepinos lo que hacía o dejaba de hacer la gente, y tampoco me veo con el derecho de hablar de ello, no es mi vida, son SUS vidas.

Con este panorama, luego hay niños en la escuela que se burlan de sus compañeros o de niños de otros cursos. Nunca falta ese análisis de buscar al niño o niña (es indiferente el sexo) que tenga algún "defecto" o algo criticable para echarse unas risas: gafas, aparatos, y todo aquello que no guste o que vean "diferente". Pueden burlarse de la manera de vestir, de la forma de caminar, de la forma de hablar, de la orientación sexual, del color de piel, de las creencias personales, del lugar de origen, etcétera. 

El ejemplo elimina tales hábitos

La prevención de este problema viene con la corrección, y la única manera es que en el hogar no se muestre que meterse con los demás es guay. Molestar, acosar, herir a alguien no divierte porque igual que a uno mismo no le gustaría que se lo hicieran, no debería hacérselo a nadie. Ver entristecerse, llorar, o tener depresión a alguien no es algo que nos tenga que dar satisfacción ni que nos de alegría. Hacer reír es un rasgo apreciado, pero se tiene que hacer reír sin perjudicar a nadie, que no consistan en burlas. 

También hay niños que lo hacen porque escogen malas compañías o porque tienen un trastorno. Es muy importante guiar y ayudar a los hijos a que sepan escoger a buenos amigos que no los encaminen mal. Los hijos tienen que saber qué niños les convienen y nunca tienen que exponerse a hacer cualquier cosa a cambio de ganarse la aceptación de amigos. Es bueno saber estar solo si fuera preciso a estar mal acompañado. 

Es bien sabido que algunos niños con trastornos, tienen dificultades de autocontrol y de saber estar con los compañeros. Esa falta de habilidad social les mete en problemas y la conducta en el colegio es desastrosa. En estos casos, los padres poco pueden hacer más allá de repetirles continuamente, por eso es imprescindible acudir a un especialista. Los especialistas son los únicos que podrán ayudar al hijo a que pueda cambiar, algunas veces es necesario que tomen una medicación, y el resultado es muy exitoso.

Me parte el corazón recordar mis momentos de angustia en el colegio, porque hubieran niños que están aburridos y se les haya pasado por la cabeza meterse conmigo. Unas veces por esa rebeldía de querer hacer el "payaso" delante del grupo, de querer provocarme para enfadarme, de querer ser el "malote" de la clase, que todos admiran y respetan porque es muy "chungo".
Y también de tener que aguantar los desprecios e insultos de otros porque querían ligar y por negarme, me tocaba recibir ataques indefinidos por la frustración que les causaba. Saber respetar las decisiones de las chicas, y entender que no es no y que todos somos libres de aceptar o de negarnos a estar con alguien es básico. El acoso sexual, no para de estar ahí, no desaparece y muchas chicas lo sufren.

¿Habéis sufrido acoso alguna vez?


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La particularidad de las bicicletas de equilibrio



Reconozco que para mí fue algo nuevo y un maravilloso descubrimiento saber qué son las bicicletas de equilibrio. No entendía su estructura, su objetivo ni para qué servían. Acostumbrada yo a las bicicletas con ruedines, no me enteraba cómo se utilizaban. Y creo que mucha gente, en su momento también habrá querido saber en qué consistía para entenderla. Una bicicleta de éstas características, conocida como prebici, bicicleta sin pedales o bicicleta  de equilibrio, se trata de una bicicleta que no tiene pedales ni ruedines. 

La razón de que esta bicicleta sea así es para ayudar a los peques a poder desarrollar con más facilidad las habilidades necesarias para saber ir en bicicleta. La bicicleta con ruedines no permite a los niños aprender correctamente, sólo aprenden a utilizar los pedales. El aprendizaje más complejo de la bicicleta es tener equilibrio, y las bicicletas tradicionales le impiden experimentar la sensación de equilibrio.



Por ello se le da tanta importancia y preferencia a aprender a tener equilibrio, para que el niño gane en seguridad, en autonomía y luego sea capaz de ir en una bicicleta con pedales sin ningún tipo de dificultad. También fomenta su habilidad psicomotora y mejora el sentido de la orientación. Con los ruedines, el cerebro no desarrolla este equilibrio ni lo automatiza, así que al eliminar uno de ellos o los dos a la vez, el niño ha de empezar casi de cero. Con las bicicletas de equilibrio, se utilizan tanto los pies para impulsarse como para sostener la bicicleta y los niños pueden dominar cuánto tiempo se mantienen sin tocar el suelo conforme van aprendiendo. 

Para los padres es un alivio ver cómo nuestros hijos aprenden en ir en bicicleta sin el miedo en el cuerpo, de que se desanimen y nos vengan con mil heridas porque se están cayendo a cada rato. Tampoco tenemos que ir aguantando la bicicleta curvando la espalda, así el niño no se ve solo y le cuesta más creer que es capaz sin ayuda, y el adulto tiene que hacer un gran esfuerzo yendo detrás.



Yo he podido comprobarlo con mi primer hijo que es el que primero aprendió a ir en bicicleta. Al principio utilizó un correpasillos, luego una moto de estas con dos ruedas pero muy anchas para iniciarle en el equilibrio, después utilizó una bicicleta de equilibrio, se iba empujando, al coger carrerilla levantaba los pies y se fue acostumbrando a aguantar el peso de su cuerpo. El día que le regalemos la bicicleta con pedales, y él no había utilizado una así nunca, el mismo día ya lo hacía genial y los siguientes días lo hacía perfectamente.



Me quedé alucinada, porque mi experiencia fue un poco traumática, no llevé bien la transición de la bicicleta con ruedines que me facilitaba demasiado el pedaleo y casi no hacia esfuerzo ni aprendí nada, únicamente me movía para los lados o iba para adelante. Querer aprender a ir en bicicleta con pedales, fue aprender algo completamente nuevo y como si nunca antes me hubiese montado en una bicicleta.

Me encantó saber que habían este tipo de bicicletas para que ese "sufrimiento" e inquietud de no aprender con porrazos se pudiera evitar. 

Nosotros tenemos la bicicleta de equilibrio Scooter, el diseño gustó mucho a mi hija pequeña, quedó sorprendida porque nunca antes había visto algo igual. Parece un vehículo de adultos, es moderno, vintage, súper original y precioso. Está hecha de madera, lo que le da mucho valor y calidad ante nuestros ojos. La edad recomendada es de 2 a 5 años. Las medidas de la bicicleta son 77 x 33,5 x 51 cm.  

Nuestra Scooter está pintada de color verde menta con empuñaduras que es un color muy acertado y bonito. Dispone de ruedas neumáticas inflables que podéis inflar en la misma gasolinera antes de utilizarla, y de un asiento regulable en altura desde los 32 hasta los 36,5 centímetros (de esta manera la scooter se puede utilizar más tiempo porque el asiento puede modificarse). Cuenta con detalles muy realistas como el contador de velocidad y de kilómetros. Es resistente y manejable, con mangos salva puños. Cuando llega en la caja, se tiene que montar, pero es muy sencillo, se siguen las instrucciones,  y en un plis plas está lista. La bicicleta es de Janod, una marca especializada en juguetes de madera desde hace más de 40 años y crean juguetes de madera ecológicos que respetan el medio ambiente.




Es fácil de utilizar, es ligera, es cómoda, es bonita, es intuitiva. Cuando el peque se sube en su bicicleta de equilibrio se balancea con seguridad, camina manteniendo el equilibrio, aprende de forma progresiva y natural. 


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Las diferencias entre mis tres embarazos



Cuando pensamos en la palabra "embarazo" directamente pensamos en: un embarazo como cualquier otra mujer que se haya quedado embarazada, punto final. Y los embarazos pueden ser muy distintos, incluso tratándose de una misma mujer.

Podemos estar informadas sobre qué es el embarazo y cómo se suele pasar, mediante la comadrona, que será quien nos asesore (si vamos por lo público) o las experiencias de otras mujeres, que nos lo cuentan, o que leemos sus escritos por la red.

¿Todos los embarazos son distintos? hay mucha probabilidad de que los embarazos se diferencien, pero también puede ser que sean exactamente iguales, no se tiene la respuesta exacta.


En todos los embarazos, para seguir el desarrollo interno del bebé, me inscribía en la newsletters de las etapas del embarazo, que va por trimestres, indican cuánto pesa, de qué tamaño es más o menos, su aspecto, cosas a tener en cuenta en ese momento, etcétera.

Mi primer embarazo

Fue mi primer hijo, mi primera experiencia y mi primer sobresalto (por todas las sorpresas que me acontecían). Dudé de que fuera positivo porque de repente sentí muchísimo sueño y cansancio, me dormía con facilidad, en especial por el medio día-tarde, me quedaba dormida hallá donde estuviese. 

Me fue fatal con los vómitos y las náuseas, tardé un poco en tenerlas, y me creía una afortunada por haberme librado de eso (que mujeres que se libran, haberlas haylas), pero ya me llegó mi sanmartín xD sufri bastante, básicamente todo lo que entraba por la boca, lo vomitaba, en todo el embarazo perdí 12 kg, os podéis imaginar lo que pasé. Confiaba en que tras pasar los tres meses del inicio del embarazo, se me pasaría, pero continuaron, para mi asombro.... pude descansar, lo que me "era posible" cuando me encontraba mejor, porque al no tener otros hijos, no tenía ninguna responsabilidad que me exigiera ajetreo.

Tuve muchas molestias, dificultades para dormir, al poder comer debidamente librada de las náuseas, me vinieron los ardores, que me quitaban las ganas de comer. Tuve unos dolorcillos en el riñón derecho por la presión del feto, y no se me irían hasta que naciera porque era debido a su posición.



Mi segundo embarazo

Fue un embarazo muy deseado, porque quería darle una hermana o un hermano a mi primer hijo, me emocionaba que tuviese alguien de su edad para jugar, y para compartir momentos. Estuve en un momento en el que me sentía muy animada y capaz de tener a otro bebé.

Empezaron los vómitos que fueron horripilantes, pero duraron menos que en el primer embarazo. No sentí apenas ardores, dormía perfectamente hasta que la barriga ya me pesaba mucho, pero fue genial. Tenía la tela de antojos, y al maromo le pedía el oro y el moro para que yo estuviese satisfecha y contenta de que me alimento al gusto y que mi bebé recibiría todo lo que entraba para adentro. 

Lo único que destacaría más es que como mi hijo aún era chiquitín quería que lo cogiera en brazos, y me causaba bastante presión en la barriguilla que asomaba. Intentaba cogerlo pero sentada mejor que de pie porque de esa manera no ponía todo el peso encima. Al final del embarazo tuve la tensión alta, porque hubieron unos cambios, y me sentí nerviosa. Al solucionar esos detallitos, logré dormir mejor, calmarme y tener la tensión correctamente (me libré de una cesaría).



Mi tercer embarazo

Me encantaba estar embarazada de nuevo. Fue mi embarazo más complejo por tener que aguantar el tirón de la barriga, y tener que cuidar de dos niños pequeños. Aunque por tener la experiencia de la segunda, me sentía más segura de mi misma y más tranquila, podía gestionar todo con facilidad. Tuve vómitos de los de siempre, pero fueron iguales que los del segundo embarazo, "bastante equilibrados" no noté algo exagerado como sí me pasó con el primero. 

Todo el embarazo fue perfecto, no he sentido ni la más mínima incomodidad, a parte de que al tener la barriga grande no soporté más estar en esa condición. Lo que más podría decir que me "molestó" fue en la recta final, en la semana treinta y siete, que estaba que no podía más, porque por la barriga y los movimientos del bebé, no dormía bien. También sentía una presión en la cadera, y estaba que no podía más y sólo deseaba poder parir para descansar.


Como he tenido un hijo y dos hijas, hay quienes me dicen que los embarazos de niñas son mejores que el de los niños. En su momento pensé que podría ser, porque en mi caso así fue, pero no creo que sea una regla, posiblemente tenga un hijo y sea igual que el de las niñas, o no. Ya os lo contaré si me sucede :)

¿Vuestros embarazos fueron diferentes?

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Nuestra experiencia en Port Aventura con los tres peques




De pequeña, no sé con qué edad, quizá con 13-14 años más o menos, fui a Port Aventura con mis padres y unos amigos suyos. Nos venimos en autobús, y nos quedemos todo el día desde la mañana hasta la noche.

Pocas cosas me acuerdo ya de ese día porque han pasado un montonazo de tiempo (¡qué tiempos aquellos!) y lo que más me viene a la mente es que me encantó comer rollitos de primavera en el restaurante de la zona China, que algunas atracciones me mojé como un pescaito, y que en el Dragon Khan casi me parto el cuello jajaja Nos acordamos siempre de lo malo, más que de lo bueno, y los aromas y sabores de la comida, también se quedan grabados en la memoria para siempre.

Qué molona y refrescante fue nuestra vuelta en canoa


Desde entonces no volví a ir, la verdad es que me olvidé por completo. Hasta que me hice madre y todos estos lugares de ocio, volvieron a mi vida. Estaba completamente perdida porque no me acordaba de muchas cosas, y quien llevó todo fueron mis padres, no tenía ni idea de lo que se tenía que hacer.

Teníamos muchas ganas de poder volver a vivir esta experiencia tan divertida, y que por primera vez la disfrutáramos en compañía de nuestros hijos. No nos habíamos lanzado aún, porque al ser cinco personas el precio es elevado, y temíamos que los peques no pudieran subirse a muchas atracciones debido a su edad y altura.

Nos hemos mareado un montón 


Una de las mayores frustraciones para padres e hijos que acuden a Port Aventura, es que le digan que no puede subirse aunque esté acompañado de un adulto. Si por la edad del peque no puede montarse en tantos sitios, es mejor esperar a que crezca, a no ser que se diga, bueno el peque que se monte donde pueda y mientras otros familiares se van montando en otras atracciones.

En nuestro caso, nosotros vamos los cinco juntos. Si los niños no se pueden montar, normalmente no nos montamos porque queremos pasarlo a lo grande todos. Aprovechamos las atracciones en las que ellos se pueden subir, al menos uno de ellos como mínimo.

La primera vez que vinimos fue en verano de 2017, nos lo pasamos muy bien, pero el calor me ahogaba y la peque que tenía tres años y medio, no se podía montar en casi nada, y estaba todo el rato molestada la pobre.

Los peques conducían los buffalos


Si sois como yo, que sólo vais para montaros juntos en todas las atracciones posibles, y no queréis hacerles esperar para montaros en las atracciones que queráis, la edad que recomiendo para ir con peques es con 4-5, aunque si es con 5 mucho mejor.

Había que disparar a las luces


Hemos vuelto a ir aprovechando estos días vacacionales de Navidad, y me ha gustado mucho. Por un lado porque yo soy alguien que aguanta mejor el frío que el calor, y al hacer fresquito aceptable, hemos podido disfrutar mucho más sin cansarnos tanto por el calor. Ha sido la segunda vez que vamos y ya conocíamos mejor las zonas y el recorrido, por eso hemos ido más rápido, hemos aprovechado mejor el tiempo acudiendo a las atracciones donde podemos subirnos todos juntos, y luego en las que se suben dos de ellos.

Vueltas, vueltas y vueltas 


En muchas atracciones aunque dejaban subirse a dos de mis hijos, uno de ellos no podía si no había otro adulto. Mi marido se quedó con la peque esperando a que saliéramos. Pero lo que hacen para solucionar rápido el problemilla, es que el otro hijo se queda esperando y cuando terminas, se sube y el otro se espera en el mismo lugar. Esto nos libra de muchas situaciones en las que no nos hubiéramos podido montar ninguno.



Uno de nuestros tips ha sido utilizar el pdf de los requisitos de altura en las atracciones de Port Aventura. En el documento, nos salen los nombres de todas las atracciones separadas por zonas y temáticas, donde se indica a partir de qué altura se pueden montar los niños, y en qué casos necesitan un adulto acompañante. Nos ha ahorrado mucho tiempo y dolores de cabeza, porque en lugar de hacer la fila, que puede durar hasta 40 minutos, y saber al llegar allí si los peques pueden subirse o no al medirles, es desesperante. Antes de ir a una atracción miramos el pdf o si no nos apuntamos en un papel los nombres de las atracciones que sabemos con seguridad que podrán montarse. Podéis descargar el pdf aquí


En el Ferrari Land no nos hemos montado porque no es de la edad de ellos y tampoco me atrevía jajaja se ve que es una atracción nueva de 2017, y se ve muy guay desde el otro lado del parque. Quizá un día nos animemos a asomarnos y chafardear la zona :)



Nuestras zonas preferidas son Far West y China, pero en todas partes hemos visto atracciones que nos ha gustado. Hay mucha varidad, y cantidad de atracciones, todas son muy versátiles, tienen diferentes grados de velocidad. Te mojas, vas a una velocidad alucinante, te llenas de adrenalina, superas tus miedos, te deshaces del estrés de golpe y de todo el negativismo, disfrutas como un pequeñín, compartes momentos en familia inolvidables.

La casa del terror a partir de 8 años


Ir a Port Aventura es de las actividades en familia que más me gustan, y que merece la pena ir siempre que se pueda. Una opción que estamos teniendo en mente, ahora que los peques crecen y saldrá rentable, porque podrán subirse en casi todas las atracciones es, el carnet que se paga una vez al año y puedes ir las veces que quieras. El viaje hacia allí son unas horitas, porque nos queda lejos, pero vamos con alegría e ilusión, ¡ya sabemos lo que nos espera!

El bosque encantado en miniatura

Decoración navideña

Está abierto todo el año, yo que pensaba que sólo abría en verano jejeje pero en enero abre la primera semana, durante febrero está todo el mes cerrado, la última semana de marzo abre y los demás meses está abierto siempre, menos en noviembre y diciembre que hay muchos días en los que está cerrado, es preferible mirar el calendario con sus respectivos horarios cuando se quiera ir. 

En invierno lo único que he visto distinto es que hay menos gente, pero no quiere decir que sea poca, habían filas enormes, y mucha gente entraba y salía a todas horas. Hay mucha decoración navideña, papanoeles, muñecos de nieve de plástico, un árbol grande de navidad, hay una pista de patinaje sobre hielo y el parque cierra antes, a las 19h, en verano creo que cerraban a las 22h.

Las callejuelas



Port Aventura no sólo es atracciones, también está llena de calles para pasear, ves paisajes, como si de un pueblecito se tratase. Venden dulces, accesorios para hacerse fotos con la cámara, palos para los selfies, accesorios, juguetes, y souvenirs. Todas las zonas están llenas de quioscos con bebida, picoteo, helados, palomitas y algodón de azúcar. Nosotros fuimos a un restaurante que es marisquería, se llama Racó del Mar. Todo lo que habíamos comido nos encantó. Hay muchos puestos de comida rápida, de los cuales mi preferido es el bocadillo de tortilla de patata. 

¿Habéis ido a Port Aventura?


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