Montessori

La concentración en Montessori

septiembre 10, 2018


La concentración es la piedra angular del aprendizaje. Ya sea que estemos aprendiendo a atar nuestros zapatos, a cocinar, o a realizar ecuaciones matemáticas complejas, hay una concentración específica requerida para completar la tarea a mano.

La doctora María Montessori entendió este poder y diseñó su metodología para nutrir la habilidad de la concentración como base para la vida. Después de todo, a un niño que está interesado en su trabajo le será más fácil concentrarse y absorber el conocimiento.

Dentro del aula Montessori, la capacidad de concentración se nutre al proporcionar a los niños el tiempo y el espacio para trabajar sin interrupción. El ciclo de trabajo Montessori proporciona a los niños un tiempo casi ilimitado para completar un ciclo de actividad, y ofrece abundantes oportunidades para maximizar los periodos sensibles para el aprendizaje.

Del mismo modo, Montessori alienta a los estudiantes a reflexionar y consolidar sus aprendizajes a través de la repetición y la práctica. En particular, las actividades de vida práctica, que a menudo tardan de 10 a 15 minutos en completarse, están diseñadas para desarrollar la coordinación y enseñar a los niños a seguir los pasos en una secuencia. Todos estos ayudan a construir el enfoque y la concentración.

Desarrollar la concentración en casa

El respeto: para empezar a fomentar la concentración, es importante entender las necesidades del niño. Así como los adultos necesitan tiempo y espacio para concentrarse, nuestros hijos también lo necesitan. Respeta la necesidad de tu hijo de descubrir cosas por sí mismo sin necesidad de corregir, elogiar, o interferir en su trabajo.

El tiempo: en el ambiente Montessori, rara vez se interrumpe a un niño mientras se concentra en su trabajo. En momentos en que las interrupciones deben prevalecer, es ideal para que el hijo sepa algo con antelación, para proporcionar a su trabajo el respeto que merece. El “trabajo” de tu hijo es importante.

La elección: Observa los intereses de tu hijo para que puedas guiarlos en la extensión de su concentración. Por ejemplo, si a tu hijo le gusta verter, proporciónale una opción: “Veo que te gusta verter, ¿te gustaría verter arroz o agua hoy?”.

El modelado: Nuestros hijos observan cada movimiento que hacemos. Al exagerar nuestros propios esfuerzos al concentrarnos, alentamos a nuestros hijos a tomarse en serio la tarea de la concentración.

La repetición: Cuando tu hijo completa una actividad, anímale a que lo intente de nuevo, o que practique la habilidad que está desarrollando con un material diferente. Por ejemplo, si tu hijo está trabajando un acertijo, anímale a que lo complete de nuevo o que realice otro. De esta manera, se ejercita su capacidad de concentración en la resolución de problemas.

El orden: Las aulas Montessori están ordenadas y tienen un rincón para cada cosa. Crea un espacio Montessori en tu hogar donde tu hijo pueda acceder a diversas actividades. Crear un sentido del orden guiará a tu hijo en sus esfuerzos por organizar su pensamiento y desarrollar la habilidad de concentración.

El ambiente: Nuestro mundo moderno está lleno de sobreestimulación. Desde Ipads hasta actividades extracurriculares, nuestros hijos están expuestos a una sobreabundancia de estimulación sensorial. Para crear un aprendizaje efectivo en el entorno, es importante crear un espacio calmado que esté exento de distracciones.

Practicar Montessori en el hogar proporcionará continuidad entre el hogar y la escuela, y alentará al hijo a alcanzar un nivel más profundo de concentración durante un período prolongado de tiempo. Esta habilidad es crucial para enseñar a los niños a perseverar, resolver problemas y conocer conceptos y tareas más complejas como base para el aprendizaje de por vida.


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