Crianza

Los juguetes que hablan, no benefician a los hijos

septiembre 29, 2018


En las tiendas más accesibles al salir de casa, encontramos muchos juguetes, que NO benefician a los hijos, sobretodo aquellos que hablan, que un muñeco hable, no es lo más deseable. La culpa evidentemente es de los fabricantes, que solo buscan atraer con la primera reacción, de "mira cuánto mola, éste muñeco habla como una persona".

Como estas tiendas están por el camino, en supermercados, en centros comerciales, por cualquier calle de barrio....al ir paseando, nos topamos con mucha probabilidad con una de las marcas tan famosas. A mí muchas de las cosas no me gustan nada, no son compatibles con el estilo de crianza y de materiales/juguetes que quiero para mis hijos, pero claro, los niños son niños, y el marketing de las grandes empresas, sí funciona con ellos, y se sienten súper atraídos, lo que hace que los padres cedamos.

No me gusta que mis hijos elijan algunos juguetes, simplemente porque una amiga lo tiene, o porque representa a un dibujo de televisión, si algunas veces los compramos, vale, pero que tengamos que comprar todos los que salen en dibujos animados, pues no. Esto fomenta la compra compulsiva, y el comprar por capricho. Hay unos que valen la pena, pero otros no, y lo necesario es comparar, y pensar, ¿se divertirá? ¿le servirá para jugar? ¿jugará mucho con esto? ¿le durará la emoción?

Lo malo que tiene este tipo de juguetes es que la adrenalina se pierde en un abrir y cerrar de ojos. Como sucede con los juguetes que hablan, parece muy guay, porque es como si tuviese vida propia, o como si se relacionase con el niño. Pero vamos, que al probarlo varias veces, el peque se da cuenta de que NO habla, es una grabación que se repite y repite, sin sentido, y que no contesta preguntas, ni habla por algo en concreto, que más bien parece un robot malhecho.

Yo también tuve el furby, y otros juguetes que los promueven como lo más porque interactúan y no tiene nada que ver. A mí hasta me llega a quitar la magia, por ese ruido robot, que agobia y que deja ver que es un cacharro, que nunca se parecerá a un humano, ni a un animal, y que o se tiene el original o nada xD

Pero a aparte de esto, estamos hablando de juguetes que reemplazan las palabras del niño, por las suyas, así que interfieren en el desarrollo natural de los niños. Cuando el juguete es el que habla, los niños y quienes juegan con ellos, se callan. Lo que se espera del juego, es que se trabaje el vocabulario, y que entre todos los que juegan haya una conversación entre sí. 

Eso de "cuanto menos haga el juguete, más cosas hará el niño", no es un eslogan marketero, es la pura realidad. Ya lo sabíamos, y por eso muchas familias intentan adquirir juguetes que no sean electrónicos y que a poder ser sean de madera. Este análisis está respaldado por un estudio publicado en JAMA Pediatrics, en el que se hizo durante un año y medio con 26 parejas de hijos de entre 10 y 16 meses, y madres (sólo un padre), dejando que jugaran con tres tipos de elementos.

Al jugar en casa se propiciaba una interacción más realista, que quedaba grabada para ser procesada por un software específico. Se comparó la conversación que surgía del uso de juguetes electrónicos (portátiles y móviles de juguete y una granja que emite sonidos) con juguetes clásicos (granja con fichas de animales de madera, bloques de goma y piezas de distintas formas de encajar) y con la lectura de niños infantiles.

Con los electrónicos, las madres usaron en promedio 40 palabras por minuto, en comparación con las 56 palabras empleadas en juguetes tradicionales, y las 67 con los libros. La diferencia resultó mucho más notable en el análisis de las interacciones entre madre e hijo, las vocalizaciones espontáneas de los niños, las respuestas y los turnos de conversación entre ambos, que fueron mucho más ricas en juegos sin pilas.

La necesidad de proporcionar a nuestros hijos juguetes clásicos queda cada vez más evidente a base de estudios que van haciéndose, los niños aprenden a hablar y a relacionarse escuchando a su alrededor, y no hay evidencia de que lo consigan escuchando sonidos de libros, juguetes ni móviles. Además lo que se pierden también es la adquisición de las habilidades sociales. Cada vez son más los especialistas que alertan sobre las trabas el desarrollo infantil cuando se entrega a niños libros interactivos, móviles y tabletas. Estos aparatos les entretienen pero no son una herramienta para su desarrollo, por muy educativos que los pinten.



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