Maternidad

Anemia en el embarazo

noviembre 29, 2018





En el embarazo pueden surgir novedades que nos asusten, las hay que por primera vez en su vida tienen diabetes, colesterol demasiado alto, hipertensión o anemia.

Por eso es importante cuidarse bien antes del embarazo y hacer pruebas básicas por si acaso para mejorar nuestra salud. Llevar una dieta variada, una vida sana en todos los aspectos y hacer ejercicio.

De todo esto yo tuve una cosa: anemia. Me apareció en  cada embarazo, algo normal porque teniendo una criatura en los adentros que te quita todo para cubrir sus necesidades, sería raro que no pasase.

Para una persona que tiene ansiedad, diferenciar de estar bien a tener anemia es difícil. Como sabrán quienes han tenido ansiedad en su vida, ésta hace tener muchos síntomas físicos, por lo que nunca lo relacionaba con la anemia.

Yo también he hecho errores, los cuales no repetiría y me enfado conmigo misma por ello. Lo primero es que cuando me decían que tenía anemia hacía oídos sordos, en vez de ser consciente y preocuparme, actuando en consecuencia, me olvidaba por completo.

Y lo segundo es que tenía la complejidad de acordarme de tomarme las pastillas y tragármelas me daban arcadas porque las pastillas sean lo que sean me cuesta tomármelas.

Las razones son: en mi infancia he llegado a sufrir tanto, por venir de una familia desestructurada y llena de jaleos que no vienen a cuento, y he crecido ignorando la situación, engañándome continuamente. Según pude saber, ese es un mecanismo de supervivencia que se activa en el cuerpo, que jos desconecta de los miedos, preocupaciones y sufrimientos para poder tirar hacia adelante.

Entonces se ve que en muchas cosas, y lo he ido descubriendo con los años, cada vez que se presenta algo que me hiere mucho, me engaño a mí mismo, enviando mensajes positivos y tranquilizadores, falsos, para relajarme y no sufrir. En algunos casos ha sido un alivio y una bendición, pero en otros, ha sido un arma en contra de mí porque me ha impedido ver aspectos importantes que tendría que haber tenido consciencia.

Y lo segundo es que mi madre siempre me ha criado hasta la mayoría de edad, a que dependa de ella, ella me daba los jarabes, o me decía cuándo tocaba, yo nunca tuve esa responsabilidad de acordarme de que tengo que tomar algo, y como no, tengo la manía de odiar las pastillas, sufro tragándolas y si puedo librarme las evito.

Criar niños cero autónomos, hace que éstos sin sus padres se sientan perdidos, que el día que se vayan de casa sufran y sigan acudiendo a los padres para tonterías y que puedan adquirir esa independencia total se hace más dura y compleja que si se hubiese logrado en la infancia. Hace sentir como un tipo de discapacidad de “no puedo o no sé hacer tal cosa que es básica y me está costando demasiado poder hacerlo para la edad que tengo”.


En el tercer embarazo tuve problemas familiares muy fuertes. Eso me hizo que me despistara más de lo normal.

A final del embarazo me hice pruebas y me dijeron que tenía una anemia alucinante y que mi vida y la del bebé estaba en peligro. Yo no me había hecho pruebas antes, solo fui a una ecografía y ya está. Por falta de tiempo, por cansancio, por tristeza, por agobio y por tener los niños y no poder dejarlos con nadie (me era imposible salir con los dos yo sola).

Me dijeron de hospitalizarme pero yo no soporto los hospitales y menos al que me mandaron que es donde estuve ingresada una vez y me tiré dos años, así que para mí es la casa del terror pisar ese suelo y quedarme en la cama estirada. 

Entonces fui a una hematologa, que me dijo que tenía anemia ferropenica, y me recomendó ir unos minutos a que me inyecten por vena cierta cantidad de hierro, y podré irme a casa. Pagué mucho, más de 300€ pero se solucionó el problema y no hizo falta ir al hospital que aparte de no gustarme, mis hijos no tenïan con quien quedarse porque el padre trabaja. 

El día del parto tuve que llevar un papel que avisaba de que yo tenía tal y tal y que se tuviera en cuenta por si pasase algo ya que tenía probabilidad de hemorragia. Finalmente tuve un parto maravilloso y no ocurrió nada malo.

En el postparto fui a la hematologa otra vez, y me comentó que tras tomar hierro, yo estaba mejor, pero que ella creía que tendría que tomar hierro siempre haciendo pausas, porque analizando mi caso vio que primero tengo una anemia que sería a causa de mi madre.

Que ella al estar embarazada tendría poca reservas y eso se transmite al bebé, más la alimentación que no habrá sido tan correcta (y lo afirmo, mi madre nos ha alimentado de mala manera) y que la menstruación hace perder mucha sangre cada mes que influye en esto, y más yo que me dura mucho y la cantidad es bastante.

Desde entonces tomo hierro indefinidamente, ferogradumet, haciendo pausas, por supuesto. El inconveniente del hierro es que produce diarrea y malestar estomacal. He hecho de todo y no puedo evitarlo pero bueno hay que sacrificarse porque tener anemia es peor. 

El no gustarme la carne también me dificultaba alimentarme bien, aunque la como mucho por salud me guste o no, y los alimento que contienen hierro intento consumirlos mucho más. 

¿Tuviste anemia?

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