Maternidad

Rabietas de tu hijo en plena calle

noviembre 05, 2018




Los hijos de vez en cuando tienen rabietas y más cuando aún son chiquitines. Tienen que aprender a controlar sus emociones, necesitan ver límites y en momentos de dificultad, cambios o cansancio y hambre, pueden sobresaltar.

De las cosas que más me han hecho sufrir son las rabietas. Cuando tienes un hijo de alta demanda, las rabietas van y vienen, pero cuando llega una no se va. El peque entraba en un bucle y me tenía que armar de paciencia.

Sabemos que los niños harán esto, aunque nos moleste o nos avergüence. Son niños y tienen que ir pasando por todas las etapas necesarias, con lo bueno y lo malo de por medio.

Lo que muchas veces nos impide poder tranquilizarnos y actuar con normalidad, son los demás. Durante las rabietas fuera de casa, es difícil actuar como uno quisiera siendo uno mismo sin sentirse influenciado.

Y todo es por culpa de los juicios que emiten los demás con sus miradas, sus gestos y sus palabras. Perdonad, que un niño tenga una rabieta en público no es un delito, no es un acto anárquico, no es un poseimiento.

Cuánto daño hacen esos que al ver niños en proceso de rabieta, que fruncen el ceño, miran con reprobación o con rechazo y que te pueden incluso llamar la atención. 

Hay padres que en esos momentos de tanta presión seequivocan, que dan un golpe, que gritan o que pierden el control, a parte de a veces creer que es así como debemos reaccionar como padres, es también por la presión social.

Nadie nos mira con compasión ni con cariño, parece que estén esperando a que consigamos que nuestro hijo deje de liarla para que no moleste a los viandantes. Parece que todos tenemos que ser perfectos y tranquilos, que nunca tengamos derecho de gritar, ni de llorar.

Sentirte juzgada, que te hagan creer que eres mala madre porque por tu irresponsabilidad tu hijo tiene una rabieta y no lo remedias con un guantazo. Se te tacha de persona toreada por el hijo, que hace lo que quiere y que manipula a los padres. Esas personas te quieren hacer sentir que no lo estás haciendo bien y que tienes que sentirte avergonzado.

No sabemos hacer nada más como sociedad que juzgar y juzgar, ¿donde dejamos la empatía? Esa herramienta que nos dota de mente y corazón sensatos para ser justos con nuestro alrededor...


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1 comentario:

  1. Hola.
    Este tema daría para mucho. Mi hija tuvo bastantes rabietas y la gente te mira como si fueras una mala madre qu eno sabe educar a sus hijos. Además en mi caso, la mayoá de las veces era or csas en las que no quería ceder y ahí ya...la marastra de Blancanieves. Y lo peor es que si intentaba dialogar entonces es qu ela teníamos consentida. Qué fácil es hablar! Y además eran desconocidos que no sabían nada d emí, menos mal que la familia me apoyaba y con el timepo he visto resultados. Juzgar es muy fácil.
    Feliz martes.

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