Disciplina positiva

Las herramientas para practicar la disciplina positiva en casa

diciembre 04, 2018




Querer poner en práctica una disciplina que enseña:
¿Qué es lo que el niño puede aprender de esta situación?
¿Cómo enseñar las competencias útiles?
¿Cómo conducir al niño a reparar y tomar su responsabilidad? 

Anticipar y ayudar a los hijos gracias a las preguntas de curiosidad a explorar algunas situaciones en las que nos preparamos para vivir: 

  • Explorar lo que se espera de él (ejemplo: ¿qué tipo de comportamiento es respetuoso en el restaurante?) 
  • Explorar con el hijo lo que puede provocar comportamientos inapropiados (ejemplo: ¿cómo se siente la gente si hay mucho ruido en un restaurante?) 
  • Buscar ideas para que todo el mundo pase un buen rato (llevar juegos de cartas, juegos de construcción magnética, colorear, mandalas, sudokus, hunir la flota en libro, para entretener a los hijos) 
  • Decidir juntos y compartir lo que se va a hacer si el comportamiento no corresponde a lo que se hace en un restaurante (¿qué pasará si el comportamiento es irrespetuoso?) 
  •  Tener en cuenta la edad de los hijos y su estado de desarrollo para que lo que esperamos sean realistas (ejemplo: quedarse dos horas en la mesa para un niño de 4 años es casi imposible). 
  • Construir rutinas con el hijo para los momentos que provocan habitualmente tensiones (la hora de ir a dormir, la hora de hacer los deberes, el momento de hacer tareas domésticas…): 
  • Preguntar a los hijos cuales son las tareas que harán que son necesarias todos los días. 
  • Elegir una rutina que se construye juntos. 
  • Hacer una lista con todo lo que tiene que ser hecho en ese momento (por ejemplo, para ir a dormir, preguntarse cuales son las cosas que se tienen que hacer antes de ir a la cama). 
  • Elegir juntos y de manera negociada el orden en el cual esas tareas se realizarán.
  •  Pedir a los hijos que se hagan unas tarjetas para la rutina 
  •  Si los hijos lo desean, fijar una rutina (que puede tener la forma de pictogramas, dibujos, fotos, con un reloj para saber los momentos). 
  • Dejar al hijo que experimente las consecuencias de sus actos para permitirle tener la experiencia de sus elecciones (excepto cuando sea un peligro para el niño o para otros). 
  • Resistir a la tentación de darle la lección, de regañarle o entrar en un juego de poder. 
  • Evitar “te lo dije” para remplazarlo por frases empáticas sin juicios: “Estás mojado, eso no debe ser agradable”, “me doy cuenta de lo decepcionado que estás de las notas”…. 
  • Insistir en la reparación y la responsabilidad cuando las consecuencias naturales no son posibles (“avísame cuando estés preparado para jugar de nuevo con este juguete sin estropearlo y podrás intentarlo de nuevo”). 
  • Buscar soluciones de forma cooperativa con el hijo para evitar que el problema se vuelva a reproducir. 
  • Recordar los compromisos de los hijos y las reglas regularmente y buscar soluciones si el hijo no consigue practicar las soluciones que eligió anteriormente. 
  • Cuando se está nervioso, utilizar un tiempo de pausa en un rincón de la casa (para sí mismo y/o para el hijo). Este tiempo de pausa es un tiempo para calmarse, no un tiempo de castigo ni de pensar. Tiene que ser la oportunidad de dotarse de medios de regulación de las emociones: 

  1. Para nosotros, evitar que el enfado se transforme en violencia. 
  2. Para el niño, detener la intensificación emocional proporcionando los medios de expresión y de calmarse.

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