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Hacemos plastilina casera sin cocción + imprimibles



La plastilina es uno de esos materiales que nunca faltan en una casa, que dan mucho juego y que ningún niño se cansa de ellos porque es especial. ¡Qué pegajosos recuerdos tengo de la primera plastilina que hubo en casa! Mi hijo era muy chiquitín, no quería parar de jugar con la plastilina y a la que me iba porque tenía que ir a la cocina o al lavabo, me encontré casi toda la pared del comedor llena de trocitos de plastilina XD. 

Sí, me río por no llorar, porque el gran susto que me llevé y el trabajillo que vino detrás fue sorprendente. Cuando los hijos son muy peques, hay tomarse estas escenas con humor, para sobrevivir y no sufrir demasiado. 

Habíamos utilizado plastilinas de diferentes tipos y de todos los colores, junto con varios accesorios de Playdoh, que hay muchísimos para poder hacer más divertida la experiencia.

Y como nos gusta tanto mancharnos y tocarlo todo con las manos, hemos hecho plastilina casera como tocaba, porque es muy sencilla, rápida y divertida. Mi hijo que ya sabe hacer masas porque las hemos hecho unas cuantas veces, me decía que según ha visto para hacer plastilina hay que seguir los pasos de hacer la masa, ¡maravilloso, me encanta contemplar lo que aprenden y en qué fijan! :)

Podréis encontrar muchas maneras de hacer la plastilina, nosotros hemos optado por la más facilita que no hace falta cocción, pero hemos utilizado las manos en lugar de las cucharas porque eso de mezclar con las manos mola más y los peques se lo merecen, que con estos días de frío y lluvias casi no salen al parque :(

Ingredientes necesarios

  • 3 tazas de harina
  • 1 taza sal fina
  • 1 taza de agua
  • 2-5 cucharadas de aceite
  • colorante alimentario (para hacer varios colores)

 Mezclamos la harina con la sal, luego en otro bol, dependiendo de la cantidad de colores, en nuestro caso tres, colocamos cada color en un bol, añadimos dos cucharadas de aceite, y añadimos la harina con sal repartiéndola en cada uno.


Ha sido supermegapringoso, pero extra divertido para los peques, que se han manchado las manos, se les ha quedado el color en la piel, pero ¿qué ocurre de malo? ¡disfrutemos del momento y ya nos limpiaremos después! :D


Si está muy dura, echad más agua, si está muy blanda echad más harina, ya sabéis, como ha dicho mi hijo, es igualita que la masa de comer ;) al principio quedaban restos de blanco, pero tras utilizarlas quedaron todas del color.


Lo bueno que tiene esta masa también, es que como tiene ingredientes que tú has puesto con tus manos o tus pequeayudantes bajo tu supervisión, sabes lo que hay dentro, y no hay nada tóxico ni dañino. En el caso de que alguno de tus peques esté en la etapa, de melometotodoenlaboca, casi te libras por los pelos, porque esta plastilina es inofensiva por si acaso se va algo a la boca, pero habría que cocerla al menos porque crudo puede contener bacterias y al cocinarse, asarse, hornarse, solucionamos el asunto.

Imprimibles

Para poder jugar con la plastilina, podéis utilizar estos imprimibles para hacer caras, hacer comida etc. Si se os ocurren más formas de juego pero no las encontráis, podríais dibujarlas y plastificarlas.



Los beneficios de la plastilina en niños 

  1.  Creatividad: A través de la plastilina el niño incentiva su creatividad ya que imagina, crea y, a la vez, materializa los pensamientos que tiene en su mente, por lo que aporta múltiples beneficios a su fantasía.
  2. Motricidad fina: La plastilina es también estimulador de la motricidad fina, la de sus manitas, ya que al jugar van adquiriendo agilidad, fuerza y destreza en sus dedos, lo que después será muy importante cuando empiece a aprender a leer y a escribir. 
  3. Diferenciar colores: Se utiliza mucho en Educación Infantil porque permite al niño diferenciar colores, amasar, ablandar, separar y volver a unir piezas, etcétera. - Proporciones:Al igual que aprende a diferenciar colores, también la plastilina puede ser una perfecta herramienta para acostumbrarse a los diferentes tamaños y proporciones de las cosas. 
  4. Concentración: Jugar con la plastilina, además, favorece la concentración de nuestros hijos, pues les propone metas a corto y largo plazo (como realizar una figura), como también pasa con el ajedrez. Se trata de una actividad motivante y divertida que les mantiene ocupados en periodos de tiempo que pueden ser bastante largos.
  5.  Relajación: Es una actividad que, al tiempo que le divierte, también le puede relajar y tranquilizar en momentos de nervios. Por ello, también se recomienda en niños inquietos o hiperactivos para que jueguen con ella después de otras actividades y se despejen la mente. 
  6. Autoestima: La plastilina, además, puede aumentar la autoestima de tus hijos cuando consigan realizar la figura que se han propuesto y ver que les felicitas por lo bonita que les ha quedado.


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Los juguetes Waldorf se adueñan de toda nuestra atención, no solo tienen colores hermosos y formas llamativas, sino que también despierta la curiosidad por probar y sin darnos cuenta estamos siendo dirigidos a una fuente de creatividad. Una creatividad que va más allá de los límites impuestos en la mayoría de juguetes, que no da indicaciones, que no evita que el niño invente ni reduce su utilidad. El niño es el auténtico protagonista y define las formas, las creaciones y se inspira en los colores vivos y en las formas tan definidas que contienen. Son de madera para que el niño viva una experiencia enriquecedora, mágica y sensorial incomparable. La imaginación se dispara y abre las puertas a que el niño pueda inspirarse y disfrute inventando mientras juega. La apariencia tan cuidada y bonita que se nos presenta en cada material, incluso llega a transmitirnos sentimientos de felicidad, alegría, positividad y ganas de soñar. La sensibilidad de la vista y del oído se acentúa observando, tocando y escuchando el ruido de la madera al moverse. 



¿Conocíais la pedagogía Waldorf?


Desde 1919 la pedagogía Waldorf funda sus métodos y sus prácticas en la idea de que la confianza, el entusiasmo y el desarrollo en lugar del temor y la competición dotan a los niños de serenidad y de fuerzas que le serán indispensables en el futuro. En este sentido, busca despertar la alegría de aprender que puede acompañar al hombre toda su vida y a respetar de la mejor manera los ritmos de evolución del niño para permitirle vivir plenamente. Se dirige al niño en su totalidad. En vez de una acumulación de conocimientos abstractos y el aprendizaje únicamente por vía intelectual, propone una enseñanza que favorece las inteligencias múltiples y el desarrollo de las facultades individuales y colectivas. No solamente la inteligencia y la memoria, sino también la imaginación, la creatividad, la iniciativa, la autonomía, el entusiasmo, la sociabilidad, la responsabilidad, la ayuda mutua, la apertura al mundo. Los acercamientos manuales y artísticos son enseñados con tanta importancia y cuidado que el acercamiento intelectual permite al niño que desarrolle un pensamiento no solo racional, también práctico y sensible. El equilibrio entre las actividades intelectuales, artísticas y manuales concurre a armonizar al ser humano en sus facultades de pensar, de sentir y de querer.

¿A que es impresionante la de cosas que hace mi niña con el arcoiris de Grimm's? el que tenemos es de Trígonos . Nosotros hemos probado el de tonos pastel, pero también tienen el que siempre solemos ver que es maravilloso y uno en blanco y negro que es muy elegante y original. Tenemos a nuestra disposición estas tres variedades para elegir, podemos comprarnos dos o las tres, ¡sería brutal la mezcla :)! Para dejaros boquiabiertos también os cuento que tienen una casita de madera y tela para hacer construcciones, unos cubos apilables con los colores del arcoíris bastante parecidos a la torre rosa, un correpasillos redondeado con un diseño original para transportar los muñecos y si no caben tiene su remolque, ¡y otros materiales super interesantes que os dejo en secreto para que los descubráis por vosotros mismos!



Es un material tan sensorial que se integra perfectamente en las actividades sensoriales Montessori. No se puede hacer una aproximación de la edad recomendada para los niños, porque cada niño tiene un ritmo diferente, unos desde muy pequeños se ven preparados y con mucho interés y otros todo lo contrario. Hemos de fijarnos en nuestros hijos, en cómo son, si se verían preparados para tal material o si esperamos a que tengan más edad. Pero bajo mi experiencia, basándome en mis tres hijos, lo recomendaría a partir de 3-4 años.



Según cada edad habrá una utilización y un juego distinto al apilar, construir y crear. Si nuestro hijo suele frustrarse mucho cuando no le sale algo, teniendo en cuenta que los juegos de construcción necesitan tener paciencia por si la base no puede aguantar el peso, porque se tiene que empezar de nuevo o arreglarlo, necesitan que les acompañemos y les mostremos nuestro apoyo para que puedan asumir la situación sin sentirse mal. Nos sentamos a su lado, les expliquemos por qué sucede, cómo evitarlo y así podrán superar ese sentimiento que tanto les hace daño cuando las cosas no salen a la primera o como ellos querían. Colocad el arcoíris en una estantería que esté a la vista del niño y si le apetece, lo coge y juega con él. No hay que forzar, el descubrimiento tiene que ser natural y tiene que venir de él. Si no muestra interés, se presenta más adelante, sin prisas, hay niños que necesitan familiarizarse con los nuevos materiales para acercarse a ellos. También podemos acaparar su atención, si nos ponemos a jugar con el arcoíris, para que sepa qué cosas tan chulas se pueden hacer y contemple lo divertido que es manipularlo.




Las piezas no se deslizan las unas con las otras lo que permite un verdadero trabajo de equilibrio, trozos hermosos de madera que suenan diferente cada uno como un xilófono. Es una auténtica delicia para el oído escucharlo. Es un material que permite las pruebas y los errores, y que contiene autocorrección, cuando algo no encaja o no se mantiene, se da cuenta por sí mismo y lo modifica sin que nadie tenga que intervenir. Dependiendo de cada niño, unos necesitarán más tiempo y otros menos, pero probando lograrán encontrar las formas de hacer creaciones que se mantengan. Es apto para adultos, los padres pueden ponerse y hacer lo que les salga de dentro, en cuanto tienen las piezas entre sus manos. Todo tipo de exploraciones e ideas son bienvenidas para disfrutar del arcoíris.


El objetivo es dejar jugar libremente sin proponer, porque explorando el niño podrá inventarse creaciones, pero si queréis un poco de inspiración, podéis inspiraros en las fotos que os expondré a continuación.







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