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Naturlandia: diversión para niños en Andorra



Nosotros siempre vamos buscando nuevos lugares en los que nuestros hijos se diviertan, ésts vez toca Naturlandia, un parque de actividades de Andorra con muchas actividades para niños y adultos.

Nunca había ido a Andorra, es un país muy cercano a Cataluña, estamos frontera con frontera, e incluso el idioma oficial es el mismo, el catalán, pero no me había picado tanto la curiosidad porque Andorra realmente solo es conocida por el esquí y es algo que no me ha interesado.

La nieve me gusta pero para hacer lo que yo quiera con ella, no para esquiar. Aunque no digo que no vaya a ir nunca porque si esa es la única manera de tocar nieve pues se va, que da tristeza que en invierno no podamos disfrutar de la nieve ni un poco. 

En el colegio de mis hijos que es concertado, en marzo van a esquiar aquellos que quieran, algunas veces fue a Andorra, otras a Girona, aquí en Cataluña también tenemos nieve solo que hay que irse a los pueblos y a las montañas que tiran más por el norte. 




Naturlandia es el parque de atracciones oficial de Andorra, es el único que tienen. En cuanto entras a Andorra se ve información y publicidad del lugar, eso me hizo pensar que quizá estaba por allí el parque pero ¡qué va! Se inicia el recorrido desde Sant Juliá de Lòria, y se sube una montaña que no se acaba, por allí se va viendo muchas casas, algunas habitadas y otras en venta, ¡qué bonitas eran, cuando ves el ambiente tan natural dan ganas de vivir allí!












Cerca de Naturlandia hay un hombre de pie que va dando publicidad de un restaurante que  hace paella y carne a la barbacoa, y tiene buenos precios para familias. Lo que pasa es que el parque cierra a las seis de la tarde y el restaurante abre a las ocho o por allí y claro, durante toda esa hora, ¿dónde esperas? Este es el problema, porque el restaurante está muy arriba de la montaña y si no estás cerca raramente vas, además de que no es fácil encontrarlo por la estrechez de las calles y la inaccesibilidad en coche a algunas calles.






Lo bonito del lugar es que está rodeado de naturaleza, hay hierba y piedras, no olvidarse de llevar bambas porque yo muy señorita fui en zapatos y me clavaba las piedras xD

Tener las montañas de fondo es precioso, es lo más destacable del paisaje y lo más característico de Andorra. Ir en invierno tiene que ser mucho más molón por la nieve y se disfruta más porque no te sofocas con el calor. En este parque encontramos muchas actividades físicas y divertidas para poder jugar de forma individual o en grupo. 


Para hacerlo más emocionante y para hacerte ir en las dos épocas más importantes del año, tienen actividades distintas en verano y en invierno, ya lo digo yo que la nieve es mágica :)

Cuando fuimos miramos todas las actividades porque te indica cuales pueden hacer los niños en función de su edad. Teniendo a niños pequeños esto asusta porque no me gusta pagar para que luego no se puedan montar en casi nada, para eso que los dejen entrar gratis almenos. 

Lo malo es que cierran a las seis, nos dio tiempo de estar en todas las actividades de la zona pero la otra parte, que se divide en dos, está más arriba, y a parte de que se paga de nuevo, cosa poco razonable, ya que paguemos 80€, en el otro parque se tarda en llegar y cerrando a las seis poco tiempo se va a tener. El de arriba es tipo zoo, viendo animales y haciendo algunas actividades relacionadas.










Habían actividades que no estaban operativas así que esto quiere decir que había menos variedad para jugar. No sé si es fijo o fue ese día. Cuando se es cinco personas hacen un descuento del 10%, el parking es gratuito (casi todas las matriculas eran de España jajaja estábamos rodeados de compatriotas). 

Los niños se pudieron montar en todo, los monitores no fueron tan restrictivos como en otros parques de atracciones. Había un juego de meterse en una burbuja en el que ellas no pudieron porque pesaba mucho y luego en el juego de escalar la casita de actividades de madera sólo pudo subirse mi hijo mayor y tuvo que ir acompañado por un adulto. Y tampoco al jumping. 

Lo más impactante era el jumping que se tenía que subir a un hinchable alto y saltar desde arriba. Y la casita de madera que es muy alta y hace esforzarse para llegar hasta arriba y finalmente se baja tirándose por una tirolina y es genial. 

Se puede encontrar quiosco para comprar bebidas, y si no hay dentro hay una máquina de bebidas con moneda. Hay lavabos, y un minibar si no me equivoco.

En el tobotronc nos subimos mi hijo mayor y yo, las niñas podían subir por la altura. Fue divertido, estuvimos charlando mucho porque primero se sube,se sube tanto que hasta a veces cansa porque es cuesta arriba y dura mucho, incluso parece que nunca se termine y te da miedo quedarte ahí xD

Enfin, llegas a la cima de la montaña porque se utiliza la superficie de una montaña que está llena de árboles y huele a hierba fresca. Da cosa mirar abajo porque se está muy arriba. Al subir vas en una superficie plana corta y hay dos personas para confirmar que estamos bien y que sabemos utilizar la palanca que hacia adelante sube la velocidad, mientras la sube va bajando y subida del todo frena. 

Lo más chuli es la bajada porque vas muy rápido, y disfrutas el recorrido, al ir más veloz, se hace más corto que la subida. Me gustó que se pudiera elegir la velocidad porque a veces da impresión y no te ves capaz de soportar la rapidez, hemos cambiado de velocidad cuando hemos querido sin problemas. Alguna vez hemos frenado despacito y nos ha ido bien.  Hay que vigilar no chocar con otras personas que puedan haber delante, nosotros no tuvimos que frenar ni ir más lentos porque los demás tenían mucha distancia con nosotros. En el quiosco de al lado se pueden recoger fotos que te hacen, porque no dejan llevar cámaras ni tampoco bolso, si no vas con acompañante puedes guardarlo en una box con llave que está al lado del lavabo.





Dimos una vuelta por Andorra aprovechando nuestra estancia. Andorra es un país pequeño, simple, rodeado de montañas, es como un agujero dentro de la naturaleza, que le da su encanto. 

Nos hemos recorrido todo el país en poco tiempo, es muy diferente a Barcelona que puedes encontrarte siempre con lugares nuevos y no tiene fin. Los barrios son grandes y tienen muchas calles. 

Los restaurantes son muy caros y dejan mucho que desear, es lo que menos me ha gustado, otra vez si venimos estaremos en un apartamento con cocina porque hemos estado muy decepcionados. 

Centros comerciales solo tienen L’Illa, que no está mal pero acostumbrados a los centros comerciales de Cataluña a los que vamos y que son más de cinco y de hasta tres y cuatro plantas pues claro, hay más tiendas y más restaurantes.

Cuando fuimos estaban en obras en muchas partes e iban a construir un metro según indicaban en un cartel.  Andorra está tratando de mejorar pero me sorprende lo poco que han invertido como país para ser una referencia turística y poder competir con Cataluña y Francia, que falta le hace porque también tienen montañas, nieve y mucho ocio.

Aún así Andorra tiene su encanto, en los supermercados hay más variedad de productos, y otra cosa a favor, hay muchos parques públicos con muchas actividades para hacer, cosa que nos ha impresionado. Al ser padres lo más importante es el juego, y si hay parques currados pues será un lugar a tener en cuenta.

Mi zona preferida es Andorra La Vella y Escaldes, las demás las veo demasiado pueblerinas y muy alejadas de todo. Yo en un sitio muy silencioso y exento de bullicio, me muero de pena. Si no esquías y en verano no se puede evidentemente, te quedas en la zona baja. 

Los precios en Andorra no son nada low cost, aunque el coste del IVA es menor a España, tienen precios iguales o más altos. Visitando tiendas de todo tipo hemos visto que nos salía más a cuenta comprar en España, eso de regatear no es lo mío, no estoy en el mercaillo y sdemás como compradora merezco un precio justo, yo y cualquiera, dar precios diferentes es tomar el pelo. Sin olvidar que algunos productos no tienen garantía y si luego te va mal, te fastidias. Ni juguetes que he visto diez euros más caros ni electrónica ni nada. Da pena porque tiempos de antaño iban los españoles de shopping a Andorra por su precio pero ya no es lo mismo. 

A Andorra venimos con el GPS como todo hijo de vecino, son unas dos horas y pico, por el camino que es complejo pues tardamos mucho. Hay muchas curvas  y ves pueblos catalanes que son bonitos.

El clima en verano es demasiado, pensábamos que por estar más arriba haría menos calor pero es la misma que en Barcelona. La única diferencia que veo es que por mucho que pique el sol, hace más airecico y frío, no como aquí que es caliente. Y algo que no pude darme cuenta hasta llegar a casa, fue que el aire que respiramos en Andorra es más puro, llegas a Barcelona y te ahogas con la inmensa humedad que nos invade. 













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Ir al teleférico de Barcelona con niños


Siendo de cerca de Barcelona de toda la vida, es impresionante que no haya ido a muchos sitios, y es suficiente excusa como para ahora con los peques animarme a hacerlo. Cuando estuvimos de puente, aprovechemos para ir al teleférico de Barcelona con los niños. Con tantos días sin cole, hay mucho tiempo libre, y como queremos evitar las pantallas lo máximo posible, sobretodo en estas edades que tienen nuestros hijos, buscamos alternativas más adecuadas para ellos.

Los peques como más disfrutan los momentos en es familia, por eso me gustan tanto las actividades en las que podemos participar todos. En algunos sitios no dejan entrar a menores de 4 o 5 años, y cuando tienes un chiquitín de esa edad, y ves que no puede, te quedas muy triste, porque éste se pondrá a llorar y a quejarse (lógicamente). Así que la otra norma que seguimos es que sea apto para las edades de todos nosotros y que nadie se quede de lado mirando como los demás se divierten.

El teleférico siempre lo vemos cuando nos desplazamos en Barcelona centro, al pasar por Montjuïc en esos jardines tan verdosos, que tienen al lado el enorme cementerio. Por la autopista se ven cabinas del teleférico ir y venir sin parar. Están muy altas, y teníamos muchas ganas de subirnos allí arriba.


Como era la primera vez que íbamos, queremos avisaros de que teleféricos hay dos, uno en Montjuïc que os paseará por la montaña entre árboles, césped, flores en plena naturaleza. Y el otro en el puerto, en el que disfrutaréis de las vistas del centro de la ciudad y de la belleza del mar que tenemos.
Información sobre el teleférico del puerto 

Construido con motivo de la Exposición Universal de 1929, el teleférico atraviesa el Puerto de Barcelona desde la Torre de San Sebastián, en la Playa de la Barceloneta, hasta el Mirador de Miramar, en la colina de Montjuic. Durante el transcurso de la Guerra Civil se retiraron los cables y las torres fueron utilizadas para la defensa del puerto. En 1963 el teleférico volvió a funcionar sin descanso hasta 1995, año en que fue cerrado para su renovación. 

En la actualidad el teleférico continúa deleitando a sus pasajeros con sus paseos con vistas. El recorrido total es de 1.292 metros alcanzando una altitud de 70 metros. Durante los 10 minutos que dura el trayecto se obtienen muy buenas vistas del puerto y la ciudad, aunque no deja de ser un elemento turístico más. 

 Precio: El precio de un solo trayecto es de 11€ y el de ida y vuelta es de 16,50€. 

Horario 
  • Desde el 1 de enero hasta el 28 de febrero: de 11:00 a 17:30 horas. 
  • Desde el 1 de marzo hasta el 31 de mayo: De 10:30 a 19:00 horas. 
  • Desde el 1 de junio hasta el 10 de septiembre: de 10:30 a 20:00 horas. 
  • Desde el 11 de septiembre hasta el 29 de octubre: de 10:30 a 19:00 horas. 
  • Desde el 30 de octubre hasta el 31 de diciembre: de 11:00 a 17:30 horas. 

Cómo llegar hasta el Teleférico del Puerto Torre de San Sebastián: Metro: Barceloneta, línea 4. Autobús: líneas 17, 39, 45, 64, 57, 59 y 157. Torre de Jaume I: Acceso temporalmente cerrado. Miramar: Autobús: líneas 50, 100 y 193. Teléfono933 28 90 03



Información sobre el teleférico de Montjuïc

Inaugurado en 1970 para cubrir las necesidades de transporte hasta la zona alta de la Montaña de Montjuïc, el Teleférico de Montjuïc se eleva sobre 100 metros de desnivel para llegar hasta el Castillo de Montjuïc. A pesar de que durante el trayecto se obtienen muy buenas vistas, en la parte superior son igual de buenas y hay otras formas más económicas de subir. 

Precio: El precio para un solo trayecto es de 8,40€ y el de ida y vuelta es de 11,43€. El billete sencillo para los niños entre 4 y 12 años tiene un precio de 6,60€ y el de ida y vuelta 8,28€. 

 Horario 
  • Desde enero hasta febrero: de 10:00 a 18:00 horas. 
  • Desde marzo hasta mayo: de 10:00 a 19:00 horas. 
  • Desde junio hasta septiembre: de 10:00 a 21:00 horas. 
  • Octubre: de 10:00 a 19:00 horas 
  • Desde noviembre hasta diciembre: de 10:00 a 18:00 horas. 

Cómo llegar hasta el Teleférico de Montjuic Metro: Paral•lel, líneas 2 y 3 + Funicular de Montjuïc. Autobús turístico: Parada Telefèric de Montjuïc. Autobús: Parc de Montjuïc, líneas 50 y 55. Teléfono934 30 47 16




Nosotros fuimos al teleférico del puerto

Queríamos pasar el día por la Barceloneta, entonces cogimos el teleférico del puerto, disfrutamos del paseito desde lo alto y nos bajemos en dirección a los restaurantes. Comimos allí, los peques jugaron, dimos una vuelta a pie y nos volvimos a subir. 

A veces da un poco de cosa porque parece que se mueve mucho, que se va a descolgar, que nos mataremos todos pero simplemente son fobias o preocupaciones sin fundamento. No hay que pensar mucho ni agobiarse con las alturas ni con el peligro. Es como si viajásemos en avión, estamos altos, vemos todo desde arriba, y es un momento idóneo para desconectar de todo y deleitarse con las hermosas vistas.




A veces la espera de que llegue la cabina para subirse es un poco larga, porque tienes que esperar a que llegue al final del destino, y una vez allí esperan unos minutos y se suben otros. La cabina es segura, está llena de ventanas para poder observar cómodamente y sin molestias. La cantidad de personas máxima permitida está muy bien porque somos muchos pero cabemos y podemos mirar tranquilamente sin pelearnos por tener un sitio próximo a la ventana. Para quienes tienen movilidad reducida o para personas mayores, hay un banco para poder sentarse. Ha sido una experiencia muy chula, los peques han descubierto otra manera de desplazarse de un lugar a otro. 

Ellos estaban un poco asustadizos con la altura pero cogiéndoles de la mano y estando una vez ya expuestos, se les quitó el miedo por completo. Se sorprendían por todo lo que podían ver desde tan arriba, se fijaban en cada detalle, podíamos ver los tejados de los edificios, cosa que desde el suelo no es posible. Observábamos el mar, su espuma, sus olas, su brillantez, su color precioso, los barcos, la playa, el puerto tan moderno y bonito...

Información de interés

  • Puedes subir y bajar en las paradas que anteriormente hayas pagado, si has pagado ida y vuelta, y puedes regresar en la vuelta a la hora que quieras mientras estás haciendo otras cosas, pero siempre que sea llegues almenos media hora antes del cierre.






La historia de este teleférico empieza en el año 1928, cuando se empezó a construir con motivo de la Segunda Exposición Mundial del año siguiente. Se acabó de construir en 1931, y en aquella época, según el ingeniero que nos atiende, funcionó sin pena ni gloria por el aislamiento y la falta de familiaridad de los barceloneses con la montaña de Montjuïc. La Guerra Civil Española interrumpió el servicio y, cuando acabó, las instalaciones habían quedado bastante estropeadas. En el año 1959 otro hecho histórico acabó de perjudicar el precario estado de aquellas instalaciones, un avión de la Sexta Flota norteamericana se estrelló con seis ocupantes en su interior. El control que el gobierno de los Estados Unidos entonces tenía sobre el país forzó una remodelación, y el año 1963 se reinauguró. El año 1998 se reestructuró a fondo, y el encargado de supervisar esta remodelación fue el propio Rafael, que nos lo explica en el vídeo que encontrarás a continuación.




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Los peques buscan los huevos de Pascua


Es la primera vez que lo hacemos, creo recordar que de pequeña no lo hice nunca, en España no tenemos mucha costumbre de hacer esto, pero me veía animada y con ganas de planear el juego de recoger huevos de Pascua para los niños. 

Los huevos pueden ser grandes o pequeños, en este caso opté por elegir huevos pequeños, porque venían muchos en bolsitas del supermercado y creí que era buena opción para utilizarlos. No compré más porque sino con la tontería se iban a hinchar a chocolate, y esto parecería la cabalgata de los Reyes...



Me llevé los huevitos en la cesta, me dirigí a nuestro jardín, que tenemos una parte de arena y árboles. Pensaba hacerlo un poco complejo, escondiéndolos debajo de la arena, pero mi hijo me dijo que sería difícil y que pusiera una señal o algo para avisar (este quiere que se lo den comido xD). 

Los fui dejando por encima del jardín de manera muy fácil de encontrar, debido a su edad y para que no se frustraran. Volví a casa con ellos y les conté que ya los había colocado en el jardín, que ellos tenían que ir a buscarlos, y que cada uno se comería los que encontrase, pero si alguien no encontrase ninguno o si no le diera tiempo de coger ninguno porque los demás se han apresurado mucho, que éstos le darían al menos dos o tres.

Me sorprendieron y encontraron todos, excepto los del árbol que les enseñé donde era y los repartí entre ellos. Cada uno pudo coger unos cuantos huevitos, en efecto, el mayor fue el que cogió más por su agilidad y rapidez. Antes de comerlos contaron cuántos tenían y se fueron a la mesa a comérselos. 



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